LA JUSTICIA BAJO SOPECHA
Publicado: 23 May 2007 18:47
Tenemos seguridad jurídica en España
La Justicia bajo sospecha.
Puede parecer muy duro el título del artículo, pero a lo largo del mismo veremos que el mismo está plenamente justificado.
Recientemente con motivo de la detención de una persona famosa del mundo del espectáculo, al parecer relacionada con una trama de corrupción urbanística en una ciudad de la costa mediterránea, se ha originado un gran revuelo político y mediático, con acusaciones más o menos velada sobre la postura del juez instructor del caso, en apoyo de una determinada ideología.
Inmediatamente este magistrado ha negado ante la prensa cualquier connotación de su actuación procesal con lo manifestado previamente por el Presidente del Gobierno en un mitin en la ciudad, objeto del escándalo urbanístico.
Por su parte, tanto el Presidente, como el Gobierno y los líderes del partido, han declarado públicamente que en ningún caso hay interferencias políticas en la acción de la justicia, porque en España hay una democracia con separación de poderes e independencia del poder judicial.
Desde esta columna no se va a entrar en la dialéctica de la confrontación política, únicamente recordar que no es la primera vez que una decisión gubernamental con repercusiones públicas, se enmascara con otra decisión judicial de gran trascendencia mediática, debido al “cariz rosa” de los afectados por la misma. ¿Casualidad?, pudiera ser, aunque en verdad son demasiadas casualidades.
El respeto por la justicia debe ser total, pero ¿es que también hay que respetar a los que tienen por obligación mantenerla? La Iglesia Católica o cualquiera otra, merecen todos los respetos porque todas ellas quieren una sociedad moral, pero los sacerdotes, pastores y autoridades eclesiásticas, que tienen por obligación velar por la vigencia de dicha moral, ¿no pueden quedar en entredicho por sus actuaciones?
En la democracia española el poder judicial es independiente, ¿verdaderamente lo es?, no ya de los otros poderes del Estado, sino de las ideologías que sostienen al ejecutivo y al parlamentario.
Los jueces, fiscales y demás miembros de la justicia se adscriben a agrupaciones y sindicatos que tienen una clara tendencia ideológica, de hecho se habla de la agrupación profesional de la magistratura, conservadora, y jueces para la democracia, progresista, conceptos eufemísticos que tapan su cercanía a partidos políticos concretos de la vida nacional.
Las altas instituciones judiciales y constitucionales españolas se componen de una serie de miembros, todos ellos reconocidos juristas, pero que no son elegidos de forma independiente, sino en consonancia con las cuotas de poder político que tiene una determinada ideología.
Tanto es así que cuando un asunto político-judicial llega a sus instancias, las votaciones reproducen fielmente las cuotas de poder de los partidos políticos. ¿Es esto independencia?
En los treinta años de democracia se ha visto de todo entre los responsables de “hacer justicia”, viéndose en bastantes ocasiones los aspectos políticos de una determina sentencia judicial. ¿Cómo es posible que un juez, pueda hacer apelativos violentos contra el contrario político? ¿Es que la Justicia tiene adversarios políticos?
Todas las democracias obligan a los componentes de sus fuerzas armadas a proceder con asepsia política, de tal manera que con la misma fidelidad responderán los miembros de ella a cualquier Gobierno, aunque en su interior no compartan sus pensamientos, de hecho no hay en los medios noticias sobre afinidades explícitas de un militar con respecto a un partido.
La cúpula militar, elegida por un ejecutivo, sirve perfectamente al siguiente de distinto signo, y precisamente porque los militares han sido educados y se consideran “servidores del Estado”, ¿se podría decir lo mismo de los miembros de la carrera judicial?
Si un juez, fiscal, secretario judicial, auxiliar o agente de justicia, puede opinar públicamente de política, entra dentro de la más pura lógica que sus decisiones caigan bajo sospecha, incrementada cuando se dan las casualidades antes expuestas.
Respeto total por la Justicia, pero desde luego y hasta que los que trabajan por la misma no puedan tener adscripción política, desgraciadamente, la Justicia siempre estará bajo sospecha, sea cual sea la ideología que gobierne en ese momento España.
España -
Fuente: Belt
La Justicia bajo sospecha.
Puede parecer muy duro el título del artículo, pero a lo largo del mismo veremos que el mismo está plenamente justificado.
Recientemente con motivo de la detención de una persona famosa del mundo del espectáculo, al parecer relacionada con una trama de corrupción urbanística en una ciudad de la costa mediterránea, se ha originado un gran revuelo político y mediático, con acusaciones más o menos velada sobre la postura del juez instructor del caso, en apoyo de una determinada ideología.
Inmediatamente este magistrado ha negado ante la prensa cualquier connotación de su actuación procesal con lo manifestado previamente por el Presidente del Gobierno en un mitin en la ciudad, objeto del escándalo urbanístico.
Por su parte, tanto el Presidente, como el Gobierno y los líderes del partido, han declarado públicamente que en ningún caso hay interferencias políticas en la acción de la justicia, porque en España hay una democracia con separación de poderes e independencia del poder judicial.
Desde esta columna no se va a entrar en la dialéctica de la confrontación política, únicamente recordar que no es la primera vez que una decisión gubernamental con repercusiones públicas, se enmascara con otra decisión judicial de gran trascendencia mediática, debido al “cariz rosa” de los afectados por la misma. ¿Casualidad?, pudiera ser, aunque en verdad son demasiadas casualidades.
El respeto por la justicia debe ser total, pero ¿es que también hay que respetar a los que tienen por obligación mantenerla? La Iglesia Católica o cualquiera otra, merecen todos los respetos porque todas ellas quieren una sociedad moral, pero los sacerdotes, pastores y autoridades eclesiásticas, que tienen por obligación velar por la vigencia de dicha moral, ¿no pueden quedar en entredicho por sus actuaciones?
En la democracia española el poder judicial es independiente, ¿verdaderamente lo es?, no ya de los otros poderes del Estado, sino de las ideologías que sostienen al ejecutivo y al parlamentario.
Los jueces, fiscales y demás miembros de la justicia se adscriben a agrupaciones y sindicatos que tienen una clara tendencia ideológica, de hecho se habla de la agrupación profesional de la magistratura, conservadora, y jueces para la democracia, progresista, conceptos eufemísticos que tapan su cercanía a partidos políticos concretos de la vida nacional.
Las altas instituciones judiciales y constitucionales españolas se componen de una serie de miembros, todos ellos reconocidos juristas, pero que no son elegidos de forma independiente, sino en consonancia con las cuotas de poder político que tiene una determinada ideología.
Tanto es así que cuando un asunto político-judicial llega a sus instancias, las votaciones reproducen fielmente las cuotas de poder de los partidos políticos. ¿Es esto independencia?
En los treinta años de democracia se ha visto de todo entre los responsables de “hacer justicia”, viéndose en bastantes ocasiones los aspectos políticos de una determina sentencia judicial. ¿Cómo es posible que un juez, pueda hacer apelativos violentos contra el contrario político? ¿Es que la Justicia tiene adversarios políticos?
Todas las democracias obligan a los componentes de sus fuerzas armadas a proceder con asepsia política, de tal manera que con la misma fidelidad responderán los miembros de ella a cualquier Gobierno, aunque en su interior no compartan sus pensamientos, de hecho no hay en los medios noticias sobre afinidades explícitas de un militar con respecto a un partido.
La cúpula militar, elegida por un ejecutivo, sirve perfectamente al siguiente de distinto signo, y precisamente porque los militares han sido educados y se consideran “servidores del Estado”, ¿se podría decir lo mismo de los miembros de la carrera judicial?
Si un juez, fiscal, secretario judicial, auxiliar o agente de justicia, puede opinar públicamente de política, entra dentro de la más pura lógica que sus decisiones caigan bajo sospecha, incrementada cuando se dan las casualidades antes expuestas.
Respeto total por la Justicia, pero desde luego y hasta que los que trabajan por la misma no puedan tener adscripción política, desgraciadamente, la Justicia siempre estará bajo sospecha, sea cual sea la ideología que gobierne en ese momento España.
España -
Fuente: Belt