Mercenarios rusos en Siria

Dedicado a las compañias privadas de servicios militares, seguridad e inteligencia.
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kue
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Re: Mercenarios rusos en Siria

Mensaje por kue » 06 Ago 2018 14:19

Un par de articulos nuevos sobre el Grupo Wagner (Slavic Corps)
Mercenarios rusos a cambio de oro africano
INTERNACIONAL

El asesinato de tres periodistas, uno ucraniano y dos rusos, en un lugar remoto de la República Centroafricana ha puesto el foco sobre la gran apuesta del Kremlin para lograr materias primas e influencia en África. El grupo Wagner es el 'miniejército' privado de Moscú. Mientras otros gobiernos ofrecen a los países africanos préstamos e infraestructuras, Rusia aporta uno de sus sectores más competitivos: el militar.

Los cadáveres del periodista Orjan Dzhemal, el director de documentales Alexander Rastorguyev y el cámara Kirill Radchenko fueron hallados el lunes 30 de julio a 23 kilómetros de la ciudad de Sibut. Investigaban las actividades de estos 'mercenarios del Kremlin' en el país, uno de los más pobres y violentos del mundo, y sometido a un embargo de armamento desde 2013, cuando el grupo armado musulmán Seleka tomó el poder. Bandas mayoritariamente cristianas se alzaron entonces en armas, y así la violencia desatada ha matado a miles y ha desplazado a muchos más. La ONU estableció una misión para imponer la paz en 2014, y el año pasado Rusia obtuvo una excepción del embargo de manos del Consejo de Seguridad. Moscú recibió permiso para entregar al ejército del país 5.200 kalashnikov, también lanzagranadas y armas más pequeñas. Pero no sólo se aporta material, también "instructores": bajo esa denominación se abrió la puerta para los mercenarios de Wagner.

En la base de entrenamiento de Wagner cerca de Krasnodar (Rusia) varios ex militares aseguraron hace meses que los mercenarios estaban siendo enviados a la República Centroafricana y también a Sudán, otro país africano en guerra. El Kremlin no comenta la existencia de Wagner. Pero sus comandantes reciben incluso galardones del gobierno ruso por su 'servicio' en Donbas y en Siria. La guerra de Ucrania fue el 'ensayo' para los mercenarios rusos, y el apoyo a Damasco resultó ser la gran apuesta, que quedó al descubierto por culpa de las bajas. Decenas de rusos murieron en febrero en el este de Siria, en Deir Ezzor, en un bombardeo de Estados Unidos. Era la primera vez, desde la guerra de Vietnam, que norteamericanos mataban a combatientes rusos en una operación militar. Pero Moscú dijo que no se trataba de soldados suyos: en realidad muchos eran rusos integrados en las filas de Wagner. Combaten subcontratados en Siria desde 2013. Y como no son soldados, el Kremlin evitar responder por las bajas que sufran o los errores que cometan. Cuando son enviados, Moscú los llama "instructores". Si vuelven en un ataúd, eran "voluntarios".

Maxim Borodin, un periodista que estaba investigando las actividades de Wagner en Siria murió en abril después de caer desde el balcón de su apartamento en la ciudad rusa de Ekaterimburgo. Horas antes había avisado a un amigo de que su apartamento estaba rodeado por agentes de seguridad: "Hay alguien con un arma en el balcón y gente con camuflaje y máscaras en una escalera", decía un mensaje enviado a las cinco de la mañana. Borodin había descubierto que varios mercenarios rusos muertos en Siria eran de la región donde informa su periódico, 'Novy Dien'.

En la República Centroafricana el despliegue es menor, aunque diversos medios rusos apuntan que es mayor de lo que dicen los documentos oficiales. Según un informe del Consejo de Seguridad, Moscú comunicó que llegaron 175 instructores, cinco de ellos militares. Sus funciones: escoltar convoyes y montar guardia en hospitales donados por Rusia. Pero también entrenar a oficiales de policía: era el requerimiento para venderles armas rusas dentro de este plan de paz. Pero un informe enviado el mes pasado por el panel de expertos en la República Centroafricana al Consejo de Seguridad denuncia que "la reciente adquisición de armamento por parte del Gobierno ha incentivado a rearmarse a lo que eran las facciones de los Seleka". Integrantes de los grupos armados han declarado que "como el Gobierno ha optado por la solución militar (entrenando, rearmando y atacando) en lugar de apostar por un proceso político, los grupos armados tienen que estar preparados".

En todo caso, el interés de Rusia en este peligroso país africano va más allá de la venta de material bélico. Según Radio Svoboda, un ruso fue nombrado asesor de seguridad del presidente Faustin-Archange Touadera, que trata de controlar un territorio dividido entre dos bandos. No sólo aconseja, sino que interactúa con otros grupos armados para lograr el cese del fuego. Y, lo más importante, administra la parte que recibe Rusia de la explotación de los recursos naturales del país. "Las concesiones de prospecciones mineras empezaron este año", según Artyom Kozhin, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso. Todo de cara a una explotación conjunta de los diamantes y el oro del país, que suponen para Moscú un pago en especie similar al petróleo sirio.

Los tres reporteros -subvencionados por el magnate Mijail Jodorkovski, firme opositor a Vladimir Putin- murieron cuando intentaban llegar a una de estas minas de oro para probar la presencia allí de mercenarios rusos. El Gobierno de Rusia afirma que es absurdo relacionar el asesinato de los tres periodistas con la presencia rusa en ese país. Moscú ha admitido tanto los proyectos mineros como el envío de "instructores civiles". Pero lo que los periodistas fallecidos intentaban demostrar es que ambas cosas estaban relacionadas: que Rusia está colonizando los recursos del país utilizando una 'marca blanca' de su ejército. Se ha interpuesto así en el camino de otra nueva potencia colonial, China, que lleva allí más de diez años extrayendo petróleo, aunque con menor éxito y sin lograr el permiso para exportar material bélico. Moscú es la que mejor ha entendido que una legión de hombres armados es la mejor carta de presentación para hacer negocios en África.
"Los mercenarios de Wagner no están sujetos a ninguna ley"
ENTREVISTA | DENIS KOROTKOV
Periodista de investigación

Fue el primero en desvelar las actividades en Siria de estos 'voluntarios' del Kremlin

ha recibido amenazas por señalar también a su presunto financiador, Evgeny Prigozhin, el creador de la fábrica de troles de San Petersburgo

Basta hacer una búsqueda en Google con el nombre de Denis Korotkov para dejar de envidiar su éxito como investigador. Desde las páginas de la web rusa Fontanka.ru fue el primero en desvelar las actividades en Siria del grupo Wagner, el ejército privado del Kremlin, y sus lazos financieros con el empresario Evgeny Prigozhin.

Gracias a él salió a la luz que los comandantes de este grupo de mercenarios, que opera sin una ley que lo regule, han sido condecorados por el Gobierno ruso. El año pasado cruzó las líneas rojas publicando fotos del centro de entrenamiento que la empresa tiene en el sur de Rusia e incluso informes internos sobre el proceso de contratación.

Fue en ese momento cuando la omnipresente legión de troles rusos empezó a llenar internet con amenazas: publicaron la dirección de su domicilio, lo llamaron traidor y propusieron "hacer algo con él" de una vez. Pasó una temporada sin dormir en su casa, pero ya está de vuelta: "Difundieron mis datos y no quería ponérselo fácil, pero eso pasó sólo cuando la información que dimos pasó a otro nivel", explica a EL MUNDO.

Korotkov cree que la metralla de anónimos y ataques en internet con la que ha sido castigado por su trabajo no es fruto de una indignación espontánea. Evgeny Prigozhin no es sólo el supuesto financiador de Wagner, sino que además se le ha señalado como el creador de la fábrica de troles situada en San Petersburgo: desde allí algunas veces apuntan alto, a Hillary Clinton; y otras, más abajo, a humildes investigadores como él. "Ésa es la impresión que tengo, nada más", dice cada vez que se le pregunta.

Es reacio a hablar de estas amenazas o de los intentos de desmentir sus informaciones. O de los que le han acusado de poner en peligro a los rusos que combaten en Siria y a sus familias por divulgar sus nombres: "Es desagradable para los allegados, que quieren pensar que son voluntarios cuando en realidad fueron mercenarios, gente luchando por dinero, por casi 4.000 euros al mes". El debate urgente en Rusia, según Korotkov, es si es lícito lo que Wagner ha estado haciendo en Ucrania, Siria y ahora en República Centroafricana. "Creo que sí pueden vigilar instalaciones, eso está bien, pero que vayan armados con tanques, artillería, y al frente de operaciones ofensivas propias de operaciones especiales... eso no está bien, porque no están sujetos a la ley".

Si Rusia usa la violencia para defender los intereses del Estado, debe ser el ejército, que es el que está sujeto a las leyes de la guerra, "incluidas las de la Convención de la Haya", defiende el investigador. Para él, "luchar para un oligarca" en lugar de hacerlo "para tu país" es algo "propio del siglo XV".

Ahora Wagner está en la República Centroafricana, "aunque no creo que tenga más de 150 efectivos ahí". En total cree que han pasado unos 3.000 por las filas de Wagner, "aunque es difícil decirlo porque hay mucha rotación". Mordisqueando su vieja pipa, Korotkov es una especie de Sherlock Holmes de la nueva guerra híbrida a la que se ha apuntado Moscú.

Encontró las primeras pistas de compañías militares privadas en 2012. Rusia ya estaba en África ese año a través del Grupo Moran, "aunque eso era distinto porque en ese caso hacían labores de custodia y protección, no ataque". Después llegó Slavic Corps, la matriz de la que salió Wagner. Algunos nombres y apellidos de miembros de esta organización coincidían con "algunas bajas de la guerra de Ucrania", pero no fue hasta el despliegue en Siria cuando Korotkov entendió que "Wagner de verdad existía".

Las cosas dieron una nueva vuelta de tuerca en 2016, cuando en la celebración del Día de los Héroes de la Patria aparecieron en los salones del Kremlin los supuestos jefes de Wagner, "Dimitri Utkin y su número dos, Andrei Troshev". Putin incluso posó para una foto con Alexander Kuznetsov, otro comandante de Wagner además de ex convicto por robo y secuestro. En la foto también estaba Andrey Bogatov, que resultó herido en Palmira (Siria). Todos ellos han recibido galardones.

Korotkov admite que no puede presentar "ninguna prueba documental que demuestre que Wagner está financiado por Prigozhin", aunque resulta que hay un contrato para extraer petróleo del territorio sirio recuperado de los rebeldes, y que fue firmado entre las autoridades sirias y la empresa rusa EuroPolis, "algo que el Ministerio de Energía de Rusia nos confirmó".

Al mismo tiempo, "los vínculos entre EuroPolis y Prigozhin ya han sido documentados". No es la única conexión de este empresario próximo a Vladimir Putin con la guerra, "pues el ejército ruso obtiene sus provisiones de firmas vinculadas a Concord", el negocio de restauración fundado por Prigozhin, que por eso mismo es apodado "el chef de Putin".
La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.

Voltaire.

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