Las desmedidas dietas de la CAN (Caja de Ahorros de Navarra)
Publicado: 05 Abr 2013 21:36
Recientemente nos encontramos con este escándalo político en Navarra, en esta época tan fructífera para los episodios de corrupción y espionaje políticos en un clima de vacío de arcas públicas y porosidad en sistemas financieros (cuando iban las cosas bien en cuanto a la economía, los desmanes no es que no se produjesen, sino que eran menos desmanes). Concretamente cuando salió ese escándalo, quien suscribe pensó, vaya, ya tenemos aquí el escándalo de hoy, mañana podemos esperarnos otro nuevo tranquilamente.
La trayectoria judicial de este caso es prematura aún, acaba de ser imputado Miguel Sánz, pero la certeza del cobro de dietas indebidamente es palpable por el propio reconocimiento público de la situación, así como manifestación de querer devolver dineros indebidamente cobrados, por parte de los acusados.
En medios populares y cercanos a la entidad financiera, se comenta que los desmanes se cargaron una entidad que de otra forma debiera haber ido saneada. No hace más de 3 ó 4 años la entidad se encontraba en pleno proceso de expansión con apertura de numerosas sucursales en localidades relevantes fuera de Navarra, y hoy muchas de ellas no están ya en funcionamiento.
En resumen, lo achacado a altos políticos navarros es el cobro de dietas dobles o triples en un mismo día, sin haber podido ejercer el don de la ubicuidad, pese al carácter altamente católico de la capital navarra, no se obró ningún milagro, y Miguel Sánz y Yolanda Barcina NO estuvieron en dos ni tres actos de la fundación al mismo tiempo. Dichas dietas tenían cuantías que en algún caso superaba dos y tres veces el sueldo mínimo interprofesional. Es decir, una sola de las varias dietas diarias que en algún caso llegaron a percibir, no las gana mucha gente trabajando un mes, ni dos.
El parlamento navarro pidió en votación la dimisión de la presidenta navarra, y en estos días se han recordado palabras suyas de hace tres años, invocando a la necesidad de que los cargos políticos imputados por corrupción cesaran en ese momento de su cargo y de su partido político mientras se realizaba la investigación pertinente. Bildu ha arremetido muy duramente contra estos políticos involucrados en el escándalo de las dietas.
En mi opinión, tanto por el pasado de ETA en relación con partidos como Bildu, como en el pasado y presente de la corrupción en relación con UPN en este caso, son varios los que deberían estar fuera de las instituciones en tanto que no se depuren responsabilidades o no se produzca un relevo limpiador en la política. Lo sucedido en Navarra es un pequeño ejemplo de lo acaecido en todo el estado.
El hecho cierto es que se ha desmoronado el crédito social de la entidad financiera, y la confianza de los ciudadanos navarros en sus políticos. Éste parece un caso fácil de llevar para los medios anticorrupción, porque se ha ido destapando todo solito, ha habido reconocimiento de ciertos hechos (en el clima de presión social ante corrupción general que venimos teniendo con esta crisis y con los papeles de Bárcenas tan recientes) y el propio parlamento se ha echado encima del gobierno navarro, le calculo judicialmente uno de los menores tiempos factibles de dilucidación de responsabilidades en materia de corrupción.
La trayectoria judicial de este caso es prematura aún, acaba de ser imputado Miguel Sánz, pero la certeza del cobro de dietas indebidamente es palpable por el propio reconocimiento público de la situación, así como manifestación de querer devolver dineros indebidamente cobrados, por parte de los acusados.
En medios populares y cercanos a la entidad financiera, se comenta que los desmanes se cargaron una entidad que de otra forma debiera haber ido saneada. No hace más de 3 ó 4 años la entidad se encontraba en pleno proceso de expansión con apertura de numerosas sucursales en localidades relevantes fuera de Navarra, y hoy muchas de ellas no están ya en funcionamiento.
En resumen, lo achacado a altos políticos navarros es el cobro de dietas dobles o triples en un mismo día, sin haber podido ejercer el don de la ubicuidad, pese al carácter altamente católico de la capital navarra, no se obró ningún milagro, y Miguel Sánz y Yolanda Barcina NO estuvieron en dos ni tres actos de la fundación al mismo tiempo. Dichas dietas tenían cuantías que en algún caso superaba dos y tres veces el sueldo mínimo interprofesional. Es decir, una sola de las varias dietas diarias que en algún caso llegaron a percibir, no las gana mucha gente trabajando un mes, ni dos.
El parlamento navarro pidió en votación la dimisión de la presidenta navarra, y en estos días se han recordado palabras suyas de hace tres años, invocando a la necesidad de que los cargos políticos imputados por corrupción cesaran en ese momento de su cargo y de su partido político mientras se realizaba la investigación pertinente. Bildu ha arremetido muy duramente contra estos políticos involucrados en el escándalo de las dietas.
En mi opinión, tanto por el pasado de ETA en relación con partidos como Bildu, como en el pasado y presente de la corrupción en relación con UPN en este caso, son varios los que deberían estar fuera de las instituciones en tanto que no se depuren responsabilidades o no se produzca un relevo limpiador en la política. Lo sucedido en Navarra es un pequeño ejemplo de lo acaecido en todo el estado.
El hecho cierto es que se ha desmoronado el crédito social de la entidad financiera, y la confianza de los ciudadanos navarros en sus políticos. Éste parece un caso fácil de llevar para los medios anticorrupción, porque se ha ido destapando todo solito, ha habido reconocimiento de ciertos hechos (en el clima de presión social ante corrupción general que venimos teniendo con esta crisis y con los papeles de Bárcenas tan recientes) y el propio parlamento se ha echado encima del gobierno navarro, le calculo judicialmente uno de los menores tiempos factibles de dilucidación de responsabilidades en materia de corrupción.