La retirada de carteles de presos de ETA
Publicado: 22 Jul 2009 19:14
El tema está adquiriendo protagonismo propio y creo que merece un apartado para ir tratándolo.
Ya nos adelantaba Bidart hará unas cuantas semanas cómo la retirada de carteles estaba enervando al movimiento político-social de apoyo a ETA, y que se debía tener especial cuidado por si de estas situaciones se derivaran formas de violencia.
Abriré un poco la línea exponiendo que una sociedad normal NO puede permitir que se tergiversen las cosas y que se haga ver públicamente como presos políticos (que recordemos no existen en España desde la amnistía de 1977) y como héroes a personas condenadas y cumpliendo pena por crímenes terroristas ó encubrimiento, amparo y colaboración necesaria con ellos.
Es admisible que las familias y amigos se manifiesten y reclamen mejoras en la situación penitenciaria, porque lo es para cualquier tipo de preso, pero se ha de compatibilizar esa situación con la ley de víctimas del terrorismo, y no puede admitirse que se presente, en el presente ó en el futuro, a los terroristas de ETA equiparados como víctimas, porque si de algo son víctimas, es de su propia conducta y la estrategia de terror de la banda, no de los mecanismos de freno de la criminalidad de una sociedad democrática.
Pienso que se debería ir mucho más allá y dado que las garantías constitucionales, de libertad de expresión, son inalienables en una democracia como la española, una de las más permisivas del mundo, que precisamente se ha forjado así como contraposición a la lamentable situación de partida, la dictadura franquista, se debería tipificar como delito el hecho de denominar presos políticos a cualesquiera presos en España. Los presos políticos no existen en España, repito, desde 1977, y tanto la gente que apoya a ETA como destacados dirigentes del nacionalismo denominan, en una actitud despreciable, presos políticos a los presos de ETA, argumentando que ETA tiene unos objetivos políticos, y restando valor a las eficaces formas de luchar contra la criminalidad del estado español y de la autonomía del País vasco. Sencillamente me parece bochornoso.
No me parece bochornoso que los familiares de los presos reclamen mejoras en su situación penitenciaria, ni que dispongan de espacios reglamentados de expresión pública en los que exponer que en efecto, una gran parte del problema de ETA ahora mismo es aparte de toda la gente que ha asesinado, y toda la que tiene amenazada, la gran cantidad de personas que por seguir la doctrina de ETA están en prisión. Lo que me parece bochornoso es que a estas alturas de madurez democrática, se llame a las cosas por un nombre que no tienen, y se pinte de héroes a personas que han cometido crímenes muy graves. Eso es lo que no se puede permitir, eso es lo que constituye apología del terrorismo de forma tácita.
El mundo de ETA no se atreve a retirarse la manta de encima y salir a la normalidad y la legalidad, porque no sabe reconocer que las reglas de juego no son las suyas, sino las de una sociedad que ya pasó una dictadura, y que ahora no va a tolerar a unos aprendices de dictadores para que se haga lo que ellos quieran por su cara bonita.
Ya nos adelantaba Bidart hará unas cuantas semanas cómo la retirada de carteles estaba enervando al movimiento político-social de apoyo a ETA, y que se debía tener especial cuidado por si de estas situaciones se derivaran formas de violencia.
Abriré un poco la línea exponiendo que una sociedad normal NO puede permitir que se tergiversen las cosas y que se haga ver públicamente como presos políticos (que recordemos no existen en España desde la amnistía de 1977) y como héroes a personas condenadas y cumpliendo pena por crímenes terroristas ó encubrimiento, amparo y colaboración necesaria con ellos.
Es admisible que las familias y amigos se manifiesten y reclamen mejoras en la situación penitenciaria, porque lo es para cualquier tipo de preso, pero se ha de compatibilizar esa situación con la ley de víctimas del terrorismo, y no puede admitirse que se presente, en el presente ó en el futuro, a los terroristas de ETA equiparados como víctimas, porque si de algo son víctimas, es de su propia conducta y la estrategia de terror de la banda, no de los mecanismos de freno de la criminalidad de una sociedad democrática.
Pienso que se debería ir mucho más allá y dado que las garantías constitucionales, de libertad de expresión, son inalienables en una democracia como la española, una de las más permisivas del mundo, que precisamente se ha forjado así como contraposición a la lamentable situación de partida, la dictadura franquista, se debería tipificar como delito el hecho de denominar presos políticos a cualesquiera presos en España. Los presos políticos no existen en España, repito, desde 1977, y tanto la gente que apoya a ETA como destacados dirigentes del nacionalismo denominan, en una actitud despreciable, presos políticos a los presos de ETA, argumentando que ETA tiene unos objetivos políticos, y restando valor a las eficaces formas de luchar contra la criminalidad del estado español y de la autonomía del País vasco. Sencillamente me parece bochornoso.
No me parece bochornoso que los familiares de los presos reclamen mejoras en su situación penitenciaria, ni que dispongan de espacios reglamentados de expresión pública en los que exponer que en efecto, una gran parte del problema de ETA ahora mismo es aparte de toda la gente que ha asesinado, y toda la que tiene amenazada, la gran cantidad de personas que por seguir la doctrina de ETA están en prisión. Lo que me parece bochornoso es que a estas alturas de madurez democrática, se llame a las cosas por un nombre que no tienen, y se pinte de héroes a personas que han cometido crímenes muy graves. Eso es lo que no se puede permitir, eso es lo que constituye apología del terrorismo de forma tácita.
El mundo de ETA no se atreve a retirarse la manta de encima y salir a la normalidad y la legalidad, porque no sabe reconocer que las reglas de juego no son las suyas, sino las de una sociedad que ya pasó una dictadura, y que ahora no va a tolerar a unos aprendices de dictadores para que se haga lo que ellos quieran por su cara bonita.