La lucha antiterrorista ha detectado, desde primeros de año, la presencia de destacados miembros de la banda en el país balcánico para adquirir armas en el «mercado negro» Interpol, en una nota interna, ha informado a sus socios del peligro.
La carencia de armas, debido a las operaciones realizadas contra su «logística» en 2004, y, sobre todo, la voluntad de no entregarlas, ha llevado a ETA a intentar
comprar subfusiles en el mercado negro de Croacia.
ETA ha intentado comprar subfusiles en Croacia. Destacados miembros de la banda, según informaciones de las que dispone la lucha antiterrorista, se han desplazado al país balcánico para tratar de adquirir las armas a los traficantes ilegales en el «mercado negro». Interpol, la organización internacional de Policía, emitió, en el primer trimestre de este año, una nota interna en la que advertía del peligro, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto.
Los movimientos de los etarras fueron detectados en los primeros meses de 2005, cuando iniciaron las gestiones para la compra de los subfusiles. Normalmente, este tipo de transacciones tienen una cierta duración el tiempo hasta que se concretan los precios de adquisición y la forma de entrega. A este respecto, las citadas fuentes señalaron que no se tenían noticias fiables sobre si, finalmente, ETA había conseguido cerrar la operación.
Morcillo y Quintana-
La lucha antiterrorista conoce las identidades de los dos individuos que se han encargado de las gestiones aunque, por razones operativas, no se revelan. Como responsables de «compras internacional» dentro de ETA figuran Gracia Morcillo Torres, alias «Kristel», y Asier Quintana Zorrozua, alias «Mario», según el organigrama de la banda publicado por LA RAZÓN el pasado 19 de mayo.
Morcillo aparece relacionada, en una investigación abierta en la Audiencia Nacional, con un intento de compra de armas a la Mafia italiana, de la que informó en exclusiva este periódico.
La etarra fue reconocida fotográficamente como
enlace de ETA con el clan mafioso de los «Genovese» de la «Camorra» napolitana. El reconocimiento, en presencia de representantes de la Justicia italiana y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, fue efectuado por el «arrepentido» Raffaele Spinello.
Este individuo reveló que la banda criminal española pretendía comprar armas a la organización delictiva italiana y que el pago se debería realizar con drogas, cocaína y hachis. Se trataba de adquirir lanzamisiles y explosivos.
Asier Zorrozua formó parte del «comando Buro Ahuste», que operaba en Madrid, y que tenía su base en un piso de Salamanca. Este individuo, que consiguió huir, era el que se ocupó durante algún tiempo del control de dicha vivienda en la que almacenaban armas y explosivos.
No se descarta que ETA haya utilizado para las gestiones de compra de los subfusiles una red de contactos, cuyos miembros no han sido aún detenidos, que aparecía reseñada en los documentos encontrados en poder de José Javier Arizcuren, «Kantauri», detenido en Francia en 1999, durante la falsa tregua, y que era citada con la palabra clave «Gorri» (rojo en vascuence).
Según las investigaciones realizadas entonces, se trataba de individuos de algún país balcánico que suministraban a ETA el armamento y los explosivos que la banda no podía fabricar.
Necesidad de armas.
La necesidad de armas que tiene ETA en la actualidad se debe a los importantes golpes policiales que, a lo largo de 2004, sufrió su «aparato de logística».
Gracias a la información aportada por la Guardia Civil, además de ser detenidos los cabecillas de dicho «aparato» se incautaron casi 400 armas largas y cortas, dos misiles tierra-aire, 2.500 kilos de explosivo y 200 granadas.
Especial importancia tuvieron dos operaciones: por un lado, la localización el 4 de abril de de ese año en una vivienda de Saint Michel, muy cercana a la frontera de España por Navarra, de un taller clandestino que ETA utilizaba para fabricar bombas y que, además, servía de depósito. Entre el material incautado había 40 armas largas y cortas y de guerra. Seis meses más tarde, el 3 de octubre, fueron desmantelados varios «zulos» en las localidades de Briscous, Hendaya, Ayherre, Sain Pierre d’Irube y Urrugne en los que fueron localizadas decenas de armas (pistolas, subfusiles y fusiles) y explosivos, además de otros materiales de los que se utilizan para cometer atentados. En este último operativo fueron arrestados los responsables del «aparato político», Mikel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y la del «económico», Soledad Iparraguirre Guenechea, «Anboto».
Robos y «proceso».
El intento de compra de subfusiles se produce en pleno «proceso hacia la paz». Al igual que en 1998 y 1999, durante la falsa tregua, ETA aprovecha los supuestos períodos de «distensión», para rearmarse y reorganizar sus estructuras criminales, así como para formar «comandos» dispuestos a actuar en cualquier momento.
Desde que se inició el «proceso», y solamente en este año, ETA, que se sepa, ha robado (el pasado mes de abril) cuatro toneladas de clorato sódico, sustancia que puede servir para fabricar explosivos. La sustracción la llevaron a cabo seis encapuchados armados en la sociedad Quadripack de productos químicos ubicada en Saint Benoit, a las afueras de Poitiers.
Hace poco más de una semana, el robo fue en una fábrica de productos para documentos de identidad. Aunque al principio había dudas, fuentes antiterroristas francesas han señalado a LA RAZÓN que es casi seguro que los autores pertenecen a ETA. Los presuntos terroristas irrumpieron en una fábrica de la sociedad Fascer Industrie. Se llevaron un sinfín de materiales, incluidos ordenadores, tinta y otros productos utilizados en la elaboración de elementos de seguridad para pasaportes y otros documentos de identidad.
A lo largo de su siniestra historia, ETA ha aclarado que no tiene ninguna voluntad de entregar las armas. Desde su óptica «revolucionaria», las tiene que mantener en su poder para garantizar el cumplimiento de los acuerdos a que pudiera llegar en una negociación.
El pasado día 8, el dirigente de la ilegalizada Batasuna Pernando Barrena subrayaba que a la banda no se le podía pedir que dejara las armas.
Por ello, según las citadas fuentes, los citados robos que ha perpetrado en Francia y el intento de compra de subfusiles, forman parte de la «lógica» de los pistoleros, que pretenden asegurar la continuidad de su organización.
Ningún dato objetivo, agregan, avala que la banda terrorista ETA vaya a desaparecer o rendirse en los próximos meses, como pretenden hacer creer algunos.
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