Vaya listo el G. Gastaminza en un artículo de El País, sobre la "dureza de la Guardia Civil" a la hora de investigar:
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Los investigadores están presionando, con unos modos hasta ahora inusuales, como la detención de los directivos para interrogarles y el registro de las empresas y domicilios de los responsables de esos pagos de los que tienen constancia escrita
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La dureza en los modos que la Guardia Civil ha utilizado para ello ha provocado un reguero de protestas, teniendo en cuenta que uno de estos empresarios a quien se detuvo para interrogarle y registrar su casa tras haber interceptado su coche en la carretera, fue Jesús Guibert, de 81 años, conocido empresario guipuzcoano que en 1983 fue secuestrado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas
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Los modos policiales, que han incluido la publicidad en sus actuaciones y la identidad de los interrogados, hasta ahora siempre celosamente preservada,
dejan entrever que, lejos de la condición de víctimas, la policía considera a los empresarios casi más colaboradores que extorsionados.
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El artículo también comenta que a principios de este año, ETA ingresó casi 400.000 € procedentes de diversas empresas vascas.
Los empresarios tienen que saber que pagar a ETA se traduce en financiación para otros actos terroristas contra otras personas, y que pagar no siempre significa seguridad absoluta.
Es por ello que tienen que ponerse en manos de las FCSE para su protección y para investigar esos casos, y siempre serán respetados
anónimamente y
confidencialmente.
Merecen también el máximo respeto los empresarios extorsionados, desde luego, a los que una banda criminal hace pagar dinero porque no tienen otra forma de ganarse la vida; pero también hay que tener muy en cuenta que otras personas se niegan a pagar, o simplemente no tienen dinero para hacerlo, y que además, la investigación es necesaria para ver en qué condiciones se realiza el pago y averiguar si se produce o no un delito.