Negociaciones políticas con ETA
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Era previsible: los criminales se estaban oxidando y no han encontrado otra profesión a la que dedicar lo mejor de si mismos. Pero no hay que ponerse nerviosos. Es cierto que se les ha dejado rearmarse, que han vuelto a las instituciones y que de nuevo cobrarán gracias a nuestros impuestos, es verdad que otra vez lo simiesco se impone al género humano en varios cientos de municipios vascos y navarros y que con ello asistiremos de nuevo a escenas dramáticas en las que una caterva de anormales amedrenta a los pocos que aún se atreven a defender la dignidad por aquellos lares. Es cierto.
Es cierto que el oprobio cubre de nuevo a España de la mano de unos políticos que no descollarían ni en Mauritania que, nuestros actuales gobernantes negociaron con ETA mientras cautivaban a su electorado con el gesto humilde de oposición leal y es verdad que la pieza del 11-M vuelve a cruzarse en la mente de todo español sensato como clave fundamental de todo lo acontecido tres años antes y tres después. Es verdad.
Como también lo es que, en la acera de enfrente, en las trincheras del Partido Popular, continua preocupando más la aritmética electoral y los futuros pactos con el enemigo que la construcción ilusionante de un proyecto nacional que acabe definitivamente con la raíz del problema: los complejos hispanófobos heredados de los rincones más miserables de nuestra historia y alimentados por la envidia del incapaz. Es cierto.
Ahora bien, mirando esperanzados al horizonte, evitando caer en alarmismos injustificados y confiando todos en la firmeza de nuestro sistema y en la categoría de nuestros próceres, aún existen razones para tener fe. España está en buenas manos y la última palabra está aún por ser pronunciada. Que tiemblen los batasunos de origen andaluz y los charnegos de vocación nacionalista, corran a esconderse el complejo y la hispanofobia junto con todos aquellos que osaron algún día poner en solfa el orteguiano "proyecto sugestivo de vida en común".
Abanderando una defensa cerrada de la cultura y una celosa vigilancia del patriotismo respectivamente, emergen hoy los garantes de la permanencia española en el mundo. Los espíritus de Cervantes y don Pelayo ya pueden bajar la guardia: dos titanes señalan con gesto firme y mirada serena el camino a seguir y España entera sabrá entenderlo.
Es cierto que el oprobio cubre de nuevo a España de la mano de unos políticos que no descollarían ni en Mauritania que, nuestros actuales gobernantes negociaron con ETA mientras cautivaban a su electorado con el gesto humilde de oposición leal y es verdad que la pieza del 11-M vuelve a cruzarse en la mente de todo español sensato como clave fundamental de todo lo acontecido tres años antes y tres después. Es verdad.
Como también lo es que, en la acera de enfrente, en las trincheras del Partido Popular, continua preocupando más la aritmética electoral y los futuros pactos con el enemigo que la construcción ilusionante de un proyecto nacional que acabe definitivamente con la raíz del problema: los complejos hispanófobos heredados de los rincones más miserables de nuestra historia y alimentados por la envidia del incapaz. Es cierto.
Ahora bien, mirando esperanzados al horizonte, evitando caer en alarmismos injustificados y confiando todos en la firmeza de nuestro sistema y en la categoría de nuestros próceres, aún existen razones para tener fe. España está en buenas manos y la última palabra está aún por ser pronunciada. Que tiemblen los batasunos de origen andaluz y los charnegos de vocación nacionalista, corran a esconderse el complejo y la hispanofobia junto con todos aquellos que osaron algún día poner en solfa el orteguiano "proyecto sugestivo de vida en común".
Abanderando una defensa cerrada de la cultura y una celosa vigilancia del patriotismo respectivamente, emergen hoy los garantes de la permanencia española en el mundo. Los espíritus de Cervantes y don Pelayo ya pueden bajar la guardia: dos titanes señalan con gesto firme y mirada serena el camino a seguir y España entera sabrá entenderlo.
EX NOTITIA VICTORIA
“Non aurum sed ferrum liberanda patria est”
EXPLURIBUS UNUM
“Non aurum sed ferrum liberanda patria est”
EXPLURIBUS UNUM
Hola, Zulú.
Se han hecho pupa unos a otros cuando les ha interesado a una de las partes: por ejemplo cuando ETA secuestró y asesinó al patriarca del clan Ybarra (miembro tradicional del PNV) y pese a las presiones para su liberación del EBB del PNV, acabó con un tiro en la cabeza donde dijo Argala: "Ese tío, a la basura".
Lo mismo cuando mataron al sargento mayor de la PAV especialista en antiterrorismo Joseba Goicoechea, miembro muy destacado de la línea independentista del PNV.
Y cuando al PNV le ha interesado, ha movido a la PAV contra ETA (por ejemplo en el incidente que acabó con la etarra Ignacia Ceberio con 15 disparos en su cuerpo procedentes de 5 armas distintas).
La mayor movilización de la PAV contra ETA se produjo con el secuestro y asesinato de M.A. Blanco, en un momento donde la presión social y política sobre el entorno nacionalista (especialmente frente al PNV cuando se le exigía que dejara la ambigüedad frente a ETA).
Se han hecho pupa unos a otros cuando les ha interesado a una de las partes: por ejemplo cuando ETA secuestró y asesinó al patriarca del clan Ybarra (miembro tradicional del PNV) y pese a las presiones para su liberación del EBB del PNV, acabó con un tiro en la cabeza donde dijo Argala: "Ese tío, a la basura".
Lo mismo cuando mataron al sargento mayor de la PAV especialista en antiterrorismo Joseba Goicoechea, miembro muy destacado de la línea independentista del PNV.
Y cuando al PNV le ha interesado, ha movido a la PAV contra ETA (por ejemplo en el incidente que acabó con la etarra Ignacia Ceberio con 15 disparos en su cuerpo procedentes de 5 armas distintas).
La mayor movilización de la PAV contra ETA se produjo con el secuestro y asesinato de M.A. Blanco, en un momento donde la presión social y política sobre el entorno nacionalista (especialmente frente al PNV cuando se le exigía que dejara la ambigüedad frente a ETA).
Ojo, que Otegi se la juega. Aunque pienso que ya no va a pintar mucho.
El Supremo revisa hoy los 15 meses de cárcel impuestos a Otegi por el homenaje al etarra "Argala"
MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Tribunal Supremo revisará hoy la condena a 15 meses de prisión y 7 años y 3 meses de inhabilitación absoluta impuesta por la Audiencia Nacional al dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi por un delito de enaltecimiento de acciones terroristas, por su participación en el homenaje al etarra José Miguel Beñarán Ordeñana, alias "Argala", celebrado el 21 de diciembre de 2003 en Arrigorriaga (Vizcaya), con motivo del 25 aniversario de la muerte del dirigente etarra.
La Fiscalía pedirá durante la vista que dicha condena sea confirmada, mediante el rechazo del recurso de casación presentado por Otegi. Para ello argumenta que el ex parlamentario de HB participó como "protagonista" en el homenaje dispensado a "Argala" con la intención de enaltecer la imagen de este terrorista y exaltar la actividad de ETA, lo que constituyó "refuerzo y estímulo para sus fines y actos".
Si el alto tribunal adelanta mañana su fallo y ratifica la condena, la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional podría acordar mañana mismo el ingreso en prisión de Otegi en aplicación del artículo 80 del Código Penal. Este artículo prevé que la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años puedan quedar en suspenso mediante una resolución motivada en la que "se atenderá fundamentalmente a la peligrosidad criminal del sujeto, así como a la existencia de otros procedimientos penales contra éste".
En cualquier caso si la Sala compuesta por el presidente de la Sala Segunda, Juan Saavedra, y los magistrados Siro García -que será ponente de la resolución que se adopte-, Miguel Colmenero, Juan Ramón Berdugo y Julián Sánchez Melgar ratifica la condena impuesta a Otegi, sería la segunda firme que tiene en su contra, ya que a finales de 2005, el Supremo le impuso un año de cárcel por injurias al Rey.
PARTICIPACIÓN DESTACADA
En contestación al recurso presentado por Otegi, que señala que éste no tuvo una acción clara de ensalzamiento ni voluntad de hacerlo, la Fiscalía considera que tuvo una "participación destacada" en el acto y tomó la palabra para alabar la labor de "Argala" en defensa de la autodeterminación.
Otegi comparó la denominada propuesta de Bergara (en la que Batasuna propuso a los nacionalistas en 2003 crear una interlocución para negociar con el Estado) con la reunión de Txiberta de 1977, en la que participó "Argala", indicando que sería apoyada por ETA y tenía garantías de salir adelante. "No importa que hayamos sido ilegalizados o que tengamos militantes muertos, la izquierda abertzale es Euskalherria y es el futuro de este pueblo", afirmó Otegi en su discurso.
Estas expresiones son "sin duda de alabanza o enaltecimiento" y motivadas por la trayectoria de Beñarán como jefe de ETA, insiste la Fiscalía. Según la sentencia dictada en su día por la Audiencia Nacional, en la reunión de Txiberta, "Argala" frustró un posible acuerdo con los partidos y se decantó por una "intensificación de la actividad terrorista a la que se venía dedicando".
Al colocar a "Argala" como referente o modelo, concluye el fiscal, Otegi incidió en el "refuerzo o apoyo de la actividad terrorista". A ello se unen los llamamientos que el ex parlamentario realizó a la lucha armada presentada como defensa de los derechos legítimos del pueblo vasco y contextualizada en el marco de un conflicto político "que expresaba su identificación ideológica con la organización etarra, sus objetivos, actividades y métodos de actuación".
Por ello, el Ministerio Público descarta que la actuación de Otegi en el homenaje pueda ser amparada en el derecho a la libre expresión, como plantea el recurso de casación, sino en el enaltecimiento del terrorismo, previsto en el artículo 578 del Código Penal, ya que "se desprendía de sus palabras una aprobación general y exaltación de la actividad de la organización terrorista ETA".
También hay que tener en cuenta, según el fiscal, la trayectoria delictiva de "Argala", que fue jefe militar de ETA entre 1974 y 1978, periodo en el que se produjeron 60 muertos en atentados, 80 atracos y una gran número de atentados con explosivos.
También pide que pondere la "escenificación y planteamiento" del acto, convocado en la plaza Argala de la localidad natal del jefe de ETA fallecido, donde se colocó un escenario con una gran fotografía suya por el que figuraron Trilitiralis, tocadores de cuerno, txalapartis y bertzolaris, se colocaron flores y se leyeron poesías. "Todos estos elementos tenían aparentemente las características propias de una realización enaltecedora, de rendir un homenaje", insiste.
DIFERENTE DEL "CASO CASTRESANA"
La postura adoptada por el representante de la Fiscalía en esta causa es radicalmente contraria a la que mantuvo la acusación pública contra Otegi durante el juicio que se celebró contra el pasado 21 de marzo en la Audiencia Nacional, por su asistencia al entierro de la militante de ETA Olaia Castresana, muerta cuando manipulaba un artefacto explosivo en Torrevieja (Alicante). El fiscal consideró que la actuación del líder de Batasuna durante el "entierro civil" de Castresana "no desborda lo que es una opinión, que puede ser deplorable, deleznable o irritante", pero en ningún caso delictiva.
A pesar de su reciente absolución por el homenaje a la etarra Castresana, Otegi tiene otras tres causas abiertas en la Audiencia Nacional: dos por enaltecimiento del terrorismo en los Juzgados Central número 3 y 4, otra por la denominada propuesta de Anoeta en el número 6 y la abierta por Baltasar Garzón contra Batasuna.
La necesidad permite lo prohibido.
Lo dicho, el gobierno no se esperaba esta respuesta de ETA.
El último ‘gesto’ de ETA con ZP: la banda avisó a Moncloa del final de la tregua con tres días de antelación
ETA
Ruptura con preaviso. La organización terrorista ETA hizo llegar a Moncloa el fin de semana pasado el mensaje de que iba a hacer público “muy deprisa” el comunicado que ponía punto final al “alto el fuego permanente” del 22 de marzo de 2006.
Además, el lunes a primera hora de la noche, le envió un segundo recado en el que le anunciaba que el texto ya había sido remitido a las redacciones de Berria y Gara, los dos diarios abertzales en los que finalmente se publicó el texto en las primeras horas de la madrugada siguiente.
Así lo ha podido confirmar El Confidencial en fuentes conocedoras del desarrollo del proceso en estos últimos días, que añaden que para hacer llegar el mensaje al Ejecutivo, la banda armada utilizó el único canal de comunicación que su brazo político, Batasuna, mantenía abierto con los socialistas desde el bombazo de barajas del 30 de diciembre. Según estas fuentes, el primer mensaje tuvo respuesta por parte de Moncloa, que utilizó el mismo cauce para contestar que si la decisión ya la tenían tomada, cuando antes la hicieran pública, “mejor”.
El segundo mensaje, el que anunciaba el envío del documento, permitió a Alfredo Pérez Rubalcaba ponerse en contacto esa misma noche del lunes con los portavoces de algunos grupos parlamentarios para informarles de la intención de ETA de formalizar el fin de la tregua.
En dichas conversaciones, según las fuentes políticas consultadas, el ministro del Interior se limitó a dar cuenta a sus interlocutores de la inminencia de dicho comunicado, aunque les reconoció que ni él ni su equipo tenían información sobre cuál era la envergadura de los planes de ETA para atentar.
El artículo de ‘Gara’
No obstante, antes incluso del aviso del pasado fin de semana, tanto en Moncloa como en Interior se esperaba un comunicado de ruptura para los próximos días, aunque los analistas de la lucha antiterrorista lo fijaban para después del 16 de junio, fecha de constitución de los ayuntamientos. Estaban convencidos de que ETA evitaría dar ese paso antes de que los electos de ANV tomaran posesión de sus cargos de concejales.
Además, los últimos contactos habidos con la organización terrorista y su entorno habían tenido un resultado poco halagüeño y hacía tiempo que tanto Zapatero como el sanedrín que le asesora en este tema estaban convencidos de que el proceso de paz, tal y como se había planteado catorce meses antes, era inviable a pesar de sus esfuerzos desde enero por recuperar sus bases de partida.
Sin embargo, la primera luz de alarma de que el comunicado iba a llegar mucho antes de lo que esperaban la encendió el pasado martes 29 de mayo una información aparecida en las páginas 2 y 3 del diario Gara. En aquel texto -que fuentes de la lucha antiterrorista calificaron entonces a este diario como “un perfecto resumen de los planes del mundo de Batasuna”- se advertía al Gobierno de que a partir de ese momento las prisas electorales las tenían los socialistas, y no Batasuna y sus diferentes paraguas electorales. Además, apuntaba que la tregua no iba a ser “eterna” y que la ruptura de la misma “abriría un periodo muy incierto en la política española”. Una semana después, el vaticinio se cumplía al pie de la letra. Eso sí, con preaviso de la propia ETA tres días antes
http://www.elconfidencial.com
La necesidad permite lo prohibido.
Hoy ELPAIS publica varios reportajes sobre la situación con ETA. Merece la pena guardarlos.
Así fue el diálogo con ETA
LUIS R. AIZPEOLEA 10/06/2007
l 21 de junio de 2005 se encontraron en el hotel Wilson de Ginebra (Suiza) el dirigente histórico de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, y el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren. Ternera acudió a la cita con un ejemplar de un libro de Eguiguren publicado cinco años antes, Los últimos españoles sin patria (y sin libertad), en cuyo prólogo apuntaba las claves para hallar una solución al terrorismo en Euskadi. Si el Gobierno estaba dispuesto a suscribir lo que decía el prólogo de su libro, le dijo Ternera, podría llegarse a un final de la violencia.
Ya se conocían. Habían coincidido en el Parlamento vasco en la legislatura anterior, antes de que Josu Ternera huyese, abandonando su escaño parlamentario para evitar el regreso a prisión. La presencia en Zúrich de Ternera, de 58 años, supuso para Eguiguren toda una garantía. Sabía que era un dirigente histórico de la antigua ETA militar, amigo de su fallecido número uno, José Miguel Beñarán, Argala, con quien participó en el atentado mortal contra el presidente franquista Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973. Eguiguren, algo más joven, euskaldún como Ternera, es un intelectual de izquierdas, un hombre de la universidad, que empezó a militar en el socialismo desde muy joven y llegó a ser presidente del Parlamento vasco.
Aquella cita fue el comienzo de las conversaciones entre el Gobierno y ETA que culminaron, nueve meses después, en el alto el fuego permanente de la banda, el 22 de marzo de 2006. Sin embargo, antes de que los dos negociadores se reuniesen en Suiza, hubo cuatro años de trabajo lento y delicado, muchas horas de conversaciones entre el propio Eguiguren y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. Un laborioso esfuerzo que ETA, con la formalización del regreso al terrorismo, de anuncio del fin de su "alto el fuego permanente", arrojó por la borda el pasado martes, perdiendo así la mejor oportunidad que ha tenido nunca para acabar, de manera dialogada, y salvando la cara, con sus más de 40 años de violencia.
Ese trabajo empezó en 2002, cuando José María Aznar estaba en La Moncloa. ETA mantenía aún su campaña de atentados, reiniciada en enero de 2000, tras la ruptura de la tregua de 1998. La situación política en el País Vasco era irrespirable, y no sólo por las amenazas de la banda terrorista, sino también por la agria confrontación entre los gobiernos de Aznar y de Juan José Ibarretxe.
Las conversaciones de Eguiguren y Arnaldo Otegi -que coincidieron también en la Cámara vasca y que fueron propiciadas por un amigo común, José Luis Egea, ex consejero socialista del Gobierno vasco- se iniciaron en un caserío de Elgoibar (Guipúzcoa), propiedad de un amigo del líder de Batasuna, y continuaron en Azpeitia tras descubrirlas el Centro Nacional de Inteligencia. Todavía eran los tiempos de Aznar. Lo primero que se hizo en aquellas conversaciones preliminares fue un análisis de los fracasos de las treguas anteriores de ETA.
Aquellos contactos se producían mientras en Irlanda del Norte avanzaban las negociaciones que culminarían este mismo año con el Sinn Fein de Gerry Adams y sus enemigos irreconciliables, los extremistas protestantes del reverendo Ian Paisley, compartiendo gobierno. Aunque a Otegi y Eguiguren les servía de estímulo la buena marcha que habían tomado las negociaciones en Irlanda del Norte, a raíz del acuerdo de Stormont de 1998, el dirigente socialista nunca fue partidario de utilizar el Ulster como referente. Prefería remitirse a modelos históricos más cercanos. Eguiguren es un profesor especializado en historia. No le costó entenderse con Otegi sobre esa base.
La doble negociación
Sin embargo, la clave que permitió avanzar fue el análisis crítico que los dos interlocutores hicieron de los procesos de paz fallidos y las conclusiones a las que llegaron. El prólogo del libro de Eguiguren, que Josu Ternera llevaría años después a su primera cita en Ginebra, ya avanza la necesidad de separar en Euskadi el proceso de paz y el político. Su mezcla había sido la clave del fracaso de las conversaciones de Argel de 1989, el primer intento de envergadura por lograr el final de ETA por la vía del diálogo.
El Gobierno de Felipe González dejó entonces claro a ETA que no estaba dispuesto a mantener una negociación política con una banda armada. Tenía una base de apoyo, el Pacto de Ajuria Enea, de enero de 1988, que permitía al Gobierno negociar una solución para los presos de ETA a cambio del cese de la violencia, pero no cuestiones políticas que corresponden a los partidos. A ese compromiso se remitió el Ejecutivo para rechazar las pretensiones de ETA, que rompió la tregua a los dos meses de declararla.
Eguiguren y Otegi, a la vista del error del pasado, coincidieron en abrir una doble negociación separada. Gobierno y ETA abordarían la negociación sobre la base de canjear paz por presos y los partidos vascos decidirían, en una segunda mesa, el futuro político de Euskadi. La necesidad de reformar el Estatuto de Gernika, defendida por todas las formaciones vascas, a excepción del PP, ofrecía la oportunidad de incorporar a Batasuna al juego político. Antes tenía que recuperar la legalidad.
La llamada del cardenal
Llegados a ese punto, Eguiguren y Otegi comprendieron que su trabajo había llegado a un límite. Creían que debían ser el Gobierno y ETA quienes les relevasen. Eguiguren se había limitado a informar de sus gestiones a Patxi López, secretario general del PSE. Ante la proximidad de las elecciones generales de marzo de 2004, decidieron esperar a los resultados. Fue en esas fechas, muy poco antes de los comicios, cuando el PSE notificó al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el resultado de las conversaciones con Batasuna.
Una vez celebradas las elecciones, Zapatero, investido presidente del Gobierno, decidió que fuese el nuevo portavoz socialista en el Congreso (y hoy ministro del Interior), Alfredo Pérez Rubalcaba, quien controlase las conversaciones. ETA llevaba por entonces un año sin matar.
A su vez, Eguiguren y Otegi se habían planteado la necesidad de encontrar un intermediario que facilitase la relación entre el Gobierno y ETA. Pensaron en el cardenal vasco-francés residente en el Vaticano Roger Etchegaray. Eguiguren contactó con él a través de François Maitia, por entonces concejal del Partido Socialista Francés (PSF) en una pedanía de Saint Jean Pied de Port, hoy vicepresidente del Consejo de Las Landas, y amigo común de los dos negociadores.
El cardenal llamó por teléfono a Eguiguren y se citaron en Roma el 22 de mayo de 2004, el mismo día que el Príncipe Felipe y Leticia Ortiz se casaron en Madrid. Desafortunadamente, Etchegaray rechazó la petición, con el argumento de que el Vaticano no podía comprometerse en un asunto de esta naturaleza.
ETA escribe al Gobierno
A principios de agosto de 2004, ETA envió una carta oficial al Gobierno (ya habían llegado los socialistas al poder) a través de un peculiar canal, que comenzaba en un cura vasco-francés y continuaba por intermediarios, llegaba hasta Eguiguren y, por medio de éste, hasta el Ejecutivo. La carta de ETA, firmada por la banda y con su sello de la serpiente y el hacha, proponía "establecer vías de comunicación para resolver el conflicto". El Gobierno tardó tiempo en responder a ETA. Pero Zapatero dio el visto bueno, animado, sin duda, por el primer ministro británico, Tony Blair, que, basado en su experiencia irlandesa, defendía el establecimiento de un canal de comunicación con la banda terrorista.
Paralelamente, Batasuna exteriorizó las conclusiones de las conversaciones mantenidas con el PSE en la Asamblea de Anoeta, en San Sebastián, en noviembre de 2004. Allí Otegi propuso la doble mesa y que, en la de carácter político, ETA asumiera que Batasuna le representase. También proclamó la necesidad de que en el futuro político de Euskadi participasen los partidos no nacionalistas, que quedaron excluidos del pacto de Lizarra, surgido al calor de la tregua de ETA de 1998. Y propuso que ETA negociase con el Gobierno, en otra mesa "técnica", la salida de los presos a cambio de la paz.
También se publicó por entonces la carta de varios militantes de ETA encarcelados que encabezaba el que fue líder de la banda en los años ochenta, Francisco Múgica Garmendia, Pakito, y en la que se quejaban de la orientación de ETA y le animaban a un final dialogado con el Gobierno.
Dos meses después, en enero de 2005, Otegi, como portavoz de Batasuna, escenificó la nueva situación con el envío de una carta a Zapatero, que antes mostró a Eguiguren, en la que le pedía que encabezase el esfuerzo para llegar a un final dialogado de la violencia. Zapatero respondió al día siguiente, en un mitin en el Kursaal de San Sebastián, que estaba dispuesto al diálogo si se daban las condiciones necesarias.
Los expertos de Ginebra
Paralelamente, el Gobierno y ETA aprobaban la participación en el proceso en ciernes de un organismo mediador, el Centro de Diálogo Henri Dunant, radicado en Ginebra (Suiza) y con una amplia experiencia en conflictos armados. Sus miembros son de diversas nacionalidades y muchos de ellos excedentes de la ONU. La tragedia del tsunami en diciembre de 2004, obligó al centro a dirigir sus esfuerzos a los países asiáticos, afectados por el maremoto, y eso retrasó los contactos durante meses. Pero tras alguna tentativa fallida, el Centro de Diálogo fijó para junio la cita a la que acuden Eguiguren, en nombre del Gobierno, y Josu Ternera, por parte de ETA. El primero llevaba un aval parlamentario. Un mes antes, en mayo de 2005, el Congreso había votado una resolución, con el único pronunciamiento negativo del PP, en la que se comprometía a dialogar con ETA si ésta daba muestras inequívocas de dejar la violencia, con la condición de que las cuestiones políticas las resolvieran los partidos. ETA llevaba ya dos años sin matar.
La primera cita
La cita tuvo lugar en Ginebra el 21 de junio de 2005. Un día sí y otro no se reunieron en presencia de representantes del Centro de Diálogo. Ternera garantizó a Eguiguren que representaba a ETA y que se alegraba de que la interlocución fuera política y no policial, porque había tenido "malas experiencias" en el pasado. Las conversaciones se iniciaron con largas exposiciones sobre cómo entendía cada uno la historia de Euskadi, su situación política y las salidas a la violencia. La diferencia con procesos anteriores consistía en que se apreciaba una mayor voluntad política por parte de ETA de comprometerse y, además, partía de un procedimiento ya empleado con anterioridad: la separación entre la negociación política y la de los presos. Eguiguren se mantenía en estrecho contacto telefónico con Rubalcaba.
El 14 de julio, 22 días después de iniciado el diálogo, se alcanzó un acuerdo de principio: ETA anunciaría un alto el fuego indefinido y permanente. Las bases de ese compromiso, que se recogerían en el comunicado de ETA del 22 de marzo de 2006 y en la declaración institucional del presidente del Gobierno, que inicialmente estaba previsto que se realizara seis meses después del comunicado etarra, no hacían referencia ni al derecho de autodeterminación ni a Navarra, clásicas reivindicaciones de ETA y de la izquierda abertzale. Se limitaban a señalar que se respetarían las decisiones que sobre su futuro tomase libremente la ciudadanía vasca en ausencia de violencia. También señalaban que las adoptarían los partidos a través de los procedimientos legales y teniendo en cuenta la pluralidad de la sociedad vasca. Finalmente, recogían la clave de la resolución parlamentaria de mayo de 2005: el Gobierno dialogaría con ETA si se producen señales inequívocas del cese de la violencia, y aclaraba que el Ejecutivo no pagaría precio político alguno por la paz.
Las bases del acuerdo, del que fueron notarios los funcionarios del Centro de Diálogo, fijaban en seis meses como máximo el plazo entre la declaración de alto el fuego y la celebración de contactos oficiales entre el Gobierno y ETA. Ese tiempo lo utilizaría el Gobierno para verificar que no había chantajes de ETA ni actos de kale borroka. También señalaba que, si cesaba realmente la actividad de ETA, se relajaría la actividad policial y que Batasuna se acogería a la legalidad, permaneciendo vigente la Ley de Partidos. Finalmente, no sucedió ni lo uno ni lo otro.
Se fijó, asimismo, un protocolo de reuniones, a propuesta del Centro de Diálogo, sobre el número de interlocutores, de asesores y de observadores, así como la constitución de un comité de verificación. La tanda de reuniones culminó con el compromiso de un reencuentro, una vez que Eguiguren y Josu Ternera, hicieran consultas. Zapatero informó a Rajoy durante el verano de la existencia de estos contactos y de la proximidad del alto el fuego.
Reuniones en Oslo
Entre el 3 y el 12 de noviembre se produjo una segunda tanda de reuniones en una residencia en las afueras de Oslo (Noruega), también a través del Centro de Diálogo, en la que se ratificó el acuerdo de julio. Los servicios secretos noruegos se encargaron de la seguridad y de los movimientos de las delegaciones. Ternera fue acompañado por otro dirigente veterano de ETA.
Las sesiones de Oslo se celebraron también en días alternos y, a instancias de la representación del Gobierno, se eliminó la expresión "tregua indefinida" por considerarla "quemada". Se dejó "permanente", el mismo término que el IRA utilizó en su alto el fuego. Ternera introdujo, también, algunos matices a las bases del acuerdo.
Se declara la tregua
El último día del año 2005 se produjo un último encuentro entre Eguiguren y Ternera en Ginebra. El dirigente etarra comunicó al socialista que, a partir de las seis semanas siguientes, ETA haría público el alto el fuego permanente. Tardó un mes más. Ocurrió, finalmente, el 22 de marzo de 2006. Fue la tercera tregua de ETA de envergadura y provocó una gran euforia, porque parecía la definitiva. Se sustentaba en bases más sólidas que las anteriores, venía precedida de tres años sin muertos y contaba con un contexto político muy favorable. Desaparecido el IRA de la escena europea, sólo quedaba ETA practicando el terrorismo en una competencia imposible con los islamistas de Al Qaeda, y el nivel de rechazo de la violencia no sólo en la sociedad española sino en la vasca era absoluto.
ETA se ajustó en su comunicado, del 22 de marzo de 2006, a lo que Ternera se había comprometido en las conversaciones de Ginebra y Oslo. El Gobierno no esperó seis meses para hacer su declaración institucional en la que abría oficialmente el diálogo con ETA. Zapatero la materializó en el Congreso el 29 de junio. La declaración institucional gustó a Otegi, pero no a ETA, que interpretó que Zapatero soslayó la cuestión de Navarra.
Zapatero pretendía aprovechar el verano para iniciar las conversaciones de la mesa técnica, entre el Gobierno y ETA, y poner en marcha el compromiso de paz por presos. Había preparado un plan preciso de acercamientos e incluso de excarcelaciones de etarras.
En julio, poco después de la declaración del presidente, se produjo una comunicación entre el Gobierno y ETA. La representación de la banda no quiso empezar la negociación de paz por presos. Exigió que antes se reunieran los partidos para configurar la segunda mesa, la política. Esta exigencia, además de cambiar las prioridades del calendario, planteaba la necesidad urgente de que Batasuna fuese legalizada.
Batasuna no quería acogerse a la Ley de Partidos, cuya vigencia estaba en las bases del acuerdo. El clima se hallaba enrarecido entre los militantes de Batasuna porque el juez Fernando Grande Marlaska había practicado detenciones de dirigentes de Batasuna, en los primeros días del alto el fuego, acogiéndose a la vía penal, y los sectores más radicales empezaron a recuperar influencia. Marlaska había redactado un auto en enero -en el breve paréntesis entre el acuerdo de bases y la declaración de alto el fuego- por el que prorrogaba por dos años la ilegalidad de Batasuna, con lo que dejaba en papel mojado la posibilidad de que esta formación funcionase sin dificultades. Finalmente, Batasuna, presionada por sus bases, no se acogió en el verano a la Ley de Partidos y continuó en la ilegalidad.
Para superar el bloqueo, una representación del PSE se reunió en julio con otra de Batasuna, de manera oficial. No bastó a ETA. En agosto dio su primer aviso con un comunicado. Consideraba que el proceso estaba en "crisis" y lo atribuía a que los partidos no habían puesto en funcionamiento la mesa.
El Gobierno, pese al cambio de calendario, decidió seguir. Con la puesta en marcha de las conversaciones entre partidos, irrumpió en la escena el PNV. Su líder, Josu Jon Imaz, no tenía claro que se alterase la hoja de ruta y que el debate político se pusiera por delante. No obstante, accedió ante la obstinación de Batasuna. En ese momento, en septiembre, PNV, PSE y Batasuna iniciaron contactos secretos -al ser ilegal la formación abertzale- para avanzar en la constitución de la mesa de partidos. Tras una reunión tripartita en Loyola (Guipúzcoa) llegaron a un borrador de acuerdo. Batasuna pidió consultarlo pero, en una reunión posterior, sus representantes -Arnaldo Otegi y Rufino Etxeberria- rechazaron el borrador y elevaron el listón al pretender aprobar un órgano común de Navarra y Euskadi, con capacidad legislativa, en el plazo de dos años. El PNV y el PSE se plantaron y las conversaciones encallaron. Es el 10 de noviembre. Con ello se enterró también el proyecto de presentar la mesa de partidos en el marco de una Conferencia de Paz en San Sebastián que se iba a celebrar en diciembre.
El proceso encalla
Con el proceso encallado y con ETA manteniendo brotes de violencia -además de relanzar la kale borroka, a fines de octubre la banda robó 350 pistolas en el sur de Francia-, se celebró el último encuentro entre enviados del Gobierno y la banda, a mediados de diciembre.
A esa reunión ya no acudió Ternera. Le relevaron dos militantes más jóvenes. Entre ellos no estaba Txeroki, cuyo papel real en ETA, según fuentes del proceso, es inferior al de jefe del aparato militar que le atribuyen informaciones policiales. La representación gubernamental la tuvieron Eguiguren y un ex ministro del Gobierno de Felipe González. ETA presentó un planteamiento político global -con Navarra y el derecho a la autodeterminación- que la delegación gubernamental rechazó de plano. La banda, no sólo cambió el calendario, sino que tuteló políticamente a Batasuna. Pese a todo, se comprometió a no romper el proceso. Tardó 15 días en faltar a su promesa. El 30 de diciembre, colocó una bomba en Barajas, que costó la vida a los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.
El comunicado reivindicativo del atentado, en el que decía que no pretendía causar víctimas, daba su versión sobre la reunión de diciembre: "En lugar de acordar las bases de un nuevo marco político que traiga la superación del conflicto y que reconozca los derechos de Euskal Herria, [el Gobierno] ha establecido como tope del proceso los límites de la Constitución española y de la legalidad".
Aunque el proceso terminó el 30 de diciembre, su deterioro se inició en julio, con el cambio del calendario por parte de ETA. ¿Por qué lo alteró? ¿Por qué no asumió su compromiso de ceder la política a Batasuna, acordado en las conversaciones previas?
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dio su explicación un mes antes de que ETA pusiera la bomba en Barajas. "La crisis obedece a la resistencia de ETA a abandonar su viejo papel de garante o tutor de los acuerdos políticos entre partidos en Euskadi y, en el fondo, a un vértigo y miedo a hacer política por la izquierda radical sin el tutelaje de las armas".
Imaz interpretaba que "la percepción de sectores de Batasuna, tras el alto el fuego, ha sido de debilidad social y política mayor que la prevista" pues "la capacidad de movilización que mostró en el alto el fuego de 1998 queda muy lejos". Y la constatación de su soledad en las reuniones de partidos, en las que no pudo imponer sus planes soberanistas al no apoyarle el PNV.
Bomba en Barajas
La bomba de Barajas y la consiguiente ruptura del proceso ya puso de manifiesto que, desde julio, ETA apostaba por un proceso que condujese a la soberanía de Euskadi mientras el Gobierno quiso un proceso de fin de la violencia, con la incorporación de la izquierda abertzale a la política. Fueron dos visiones distintas de un mismo proceso.
En los cinco meses que han transcurrido desde la ruptura del proceso hasta su formalización, con el comunicado de ETA del 5 de junio, la banda ha tratado de ganar "legitimidad" ante sus bases, sorprendidas por el atentado de Barajas. Su gran baza ha sido, según dice el comunicado del 5 de junio, "la falta de libertad en las elecciones" por la eliminación por los tribunales de todas las listas de Batasuna y la mitad de las de ANV. Pero, junto a ello, ha reconocido, sin tapujos, que su objetivo en el proceso eran la independencia y la constitución de una Euskadi con los siete territorios (las tres provincias vascas españolas, las tres francesas y Navarra).
Batasuna, después de Barajas, mantuvo tres reuniones con el PNV en las que planteó un referéndum sobre Euskadi y Navarra para 2010 en el que el Partido Socialista de Navarra (PSN) hiciera campaña a favor. El PNV no lo aceptó.
El Gobierno, a su vez, cortó el proceso de diálogo con ETA con el atentado de Barajas. Sólo le cabía la remota esperanza de que una reacción de Batasuna forzara a ETA a reconocer su "equivocación" y abandonar la violencia. Pero, fuera de algunos gestos tímidos de dirigentes de Batasuna como Otegi, no hubo tal.
No obstante, el Gobierno sí utilizó el cauce del Centro de Diálogo para saber las intenciones de ETA, tras el atentado del 30 de diciembre. E incluso pidió al Sinn Feinn que reclamara a ETA el abandono de la violencia. No sirvió de nada. Los gestos realizados por el Gobierno estos meses, tan criticados por el PP, como el traslado del etarra Iñaki De Juana al hospital de San Sebastián y la aceptación de la mitad de las listas de ANV para las elecciones municipales, no tuvieron como objetivo "contentar a ETA". El Ejecutivo ya tenía información de que eran inútiles desde esa perspectiva. Los hizo, sobre todo, para no ofrecer argumentos victimistas al entorno etarra. Y lo que terminó de convencer al Ejecutivo de que ETA iba a formalizar su ruptura fue la publicación en Gara, durante la campaña electoral, de la versión de Batasuna de las conversaciones previas al alto el fuego.En diciembre de 2006, ETA aparta a Ternera y plantea los temas de Navarra
y la autodeterminación. Y el día 30 llega el atentado de la T-4 de Barajas.
La necesidad permite lo prohibido.
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KS
Varios artículos de Alberto Surio, en El Diario Vasco de hoy 10 de junio de 2007. Alberto Surio es el experto de El Diario Vasco en terrorismo y política vasca; por lo tanto también es uno de los principales expertos españoles en esta materia. Habla sobre cómo fue el diálogo:
_________________________________
Gerry Adams medió sin éxito entre Gobierno y ETA para evitar la ruptura del alto el fuego:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
Los partidos creen que la organización terrorista colapsó el diálogo político y radicalizó a Batasuna. Los dirigentes de ETA más críticos a la tregua desplazaron a 'Josu Ternera' de las conversaciones.
_________________________________
La cobertura, Imaz y la complicidad:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
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El interlocutor Eguiguren, el ideólogo del proceso:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
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Gerry Adams medió sin éxito entre Gobierno y ETA para evitar la ruptura del alto el fuego:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
Los partidos creen que la organización terrorista colapsó el diálogo político y radicalizó a Batasuna. Los dirigentes de ETA más críticos a la tregua desplazaron a 'Josu Ternera' de las conversaciones.
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La cobertura, Imaz y la complicidad:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
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El interlocutor Eguiguren, el ideólogo del proceso:
http://www.diariovasco.com/prensa/20070 ... 70610.html
Viene de "frente político social".
gracias, la moderación.Vidocq escribió:Ésta es la historia de la negociación con ETA que ahora revela el diario El País.
2002: Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi, inicia sus contactos con Arnaldo Otegi. En 2000, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar habían firmado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en el que se establecía, entre otras cosas, la colaboración permanente y el intercambio de información entre los dos principales partidos políticos. Dice Aizpeolea que los encuentros se celebraron "en un caserío de Elgoibar y continuaron en Azpeitia tras descubrirlas el Centro Nacional de Inteligencia".
Primeros meses de 2004: En los encuentros se acaba gestando la propuesta de Anoeta, con la llamada "doble vía" con dos mesas de negociación, una entre el Gobierno y ETA y otra entre los partidos políticos. El reportaje afirma que Patxi López estaba al tanto de lo que acontecía en estas reuniones. "Muy poco antes de los comicios", indica Aizpeolea, "el PSE notificó a Zapatero el resultado de las conversaciones con Batasuna". Tras la victoria socialista, se decide que Alfredo Pérez Rubalcaba fuera "quien controlase las conversaciones".
22 de mayo de 2004: Jesús Eguiguren se cita con el cardenal Roger Etchegaray en Roma. La intención es que medie entre el Gobierno y ETA. El cardenal declina la oferta porque "el Vaticano no podía comprometerse en un asunto de esta naturaleza".
Agosto de 2004: ETA envía una "carta oficial" al Gobierno de Zapatero a través de Eguiguren con la propuesta de "establecer vías de comunicación". El presidente "dio el visto bueno", afirma el reportaje, "animado por Blair".
Noviembre de 2004: Otegi presenta las conclusiones de sus conversaciones con Eguiguren en Anoeta.
Enero de 2005: Otegi envía una carta a Zapatero, "que antes mostró a Eguiguren", en la que le exhortaba a esforzarse en el "final dialogado de la violencia".
Mayo de 2005: Se aprueba la resolución en el Congreso que autorizaba el diálogo con los terroristas en ausencia de violencia.
21 de junio de 2005: Comienzan los contactos entre el Gobierno y ETA con una reunión entre Eguiguren y Josu Ternera en Suiza, en el centro de diálogo Henri Dunant. El socialista mantuvo "un estrecho contacto telefónico con Rubalcaba".
14 de julio de 2005: El Gobierno y ETA pactan el alto el fuego de los terroristas estableciendo el contenido del comunicado etarra y la declaración institucional del presidente. Se respetaría lo que decidiera "libremente la ciudadanía vasca en ausencia de violencia" y el Ejecutivo dialogaría con los terroristas "si se producen señales inequívocas del cese de la violencia". La gran paradoja, que esas conversaciones ya se estaban manteniendo. Se establecían seis meses de plazo para que se iniciaran los "contactos oficiales" a partir de la publicación del comunicado. Según el diario, Zapatero informó a Rajoy de "la proximidad del alto el fuego".
Noviembre de 2005: Nueva tanda de reuniones entre Eguiguren y Josu Ternera. Se pacta el término "alto el fuego permanente".
22 de marzo de 2006: Comunicado de alto el fuego.
29 de junio de 2006: declaración institucional de Zapatero. El diario revela que el presidente tenía previsto desarrollar un plan de acercamiento y excarcelación de etarras en verano.
Verano de 2006: Nueva reunión entre el Gobierno y ETA. La banda terrorista, al parecer, exige que se constituya la mesa de partidos, motivo por el cual se pone en marcha lo que se denominaron reuniones "preparatorias" de la mesa de partidos entre el PSE, PNV y Batasuna-ETA.
Diciembre de 2006: Último encuentro, según el diario, "entre enviados del Gobierno y ETA". Uno de los enviados del Ejecutivo era un ex ministro de Felipe González, según el reportaje. ETA exige la autodeterminación y Navarra y el Gobierno lo rechaza.
30 de diciembre de 2006: Atentado de Barajas.
Aunque sin concretar fechas, el diario indica que "el Gobierno utilizó el cauce del Centro de Diálogo" de Ginebra "para saber las intenciones de ETA tras el atentado".
LOS SECRETOS DE LA NEGOCIACIÓN
Navarra sirvió de escenario a una de las reuniones entre el PSE y Batasuna
http://www.elconfidencial.com/cache/200 ... asuna.html
Navarra sirvió de escenario a una de las reuniones entre el PSE y Batasuna
http://www.elconfidencial.com/cache/200 ... asuna.html
EX NOTITIA VICTORIA
“Non aurum sed ferrum liberanda patria est”
EXPLURIBUS UNUM
“Non aurum sed ferrum liberanda patria est”
EXPLURIBUS UNUM
Analistas políticos creen que la info sacada estos días por El País respecto a las negociaciones con ETA son debidas a que quieren aminorar los riesgos de que ETA saque su versión de las negociaciones (sus apuntes) o lo que sería peor para el gobierno: las actas.
En plan artificiero, sería una explosión controlada.
Según esos analistas, el gobierno debe de tener mucho miedo tanto al momento político que elija ETA para hacer público los contenidos de las negociaciones (ruptura de la tregua, recién pasadas las elecciones municipales y muy próximas las nacionales) y sobre todo, que ETA la haga coincidir con nuevos asesinatos (especialmente si hay gran cantidad de bajas).
En plan artificiero, sería una explosión controlada.
Según esos analistas, el gobierno debe de tener mucho miedo tanto al momento político que elija ETA para hacer público los contenidos de las negociaciones (ruptura de la tregua, recién pasadas las elecciones municipales y muy próximas las nacionales) y sobre todo, que ETA la haga coincidir con nuevos asesinatos (especialmente si hay gran cantidad de bajas).
12.06.07
¿Qué ocurrio entre bastidores? LA VERSION DE LA OTRA PARTE
x Askapena
El día 22 de marzo de 2006, la organización armada vasca ETA anunciaba un alto el fuego indefinido que entraría el vigor el 24 de marzo. Catorce meses después, en la madrugada del 5 de junio de 2007, ETA anuncia la finalización del alto el fuego y la apertura de todos los frentes a partir de la medianoche del día 5 de junio. Hoy damos a conocer lo que ha sucedido entre bastidores durante los meses en que ha estado abierto el nonato proceso de normalización.
Cronología de una nueva intentona fallida.
Los previos.
Desde el año 2000, la izquierda vasca y el PSOE mantienen un diálogo no oficial. En dichos encuentros, ambas interlocuciones compartían el análisis de que se trataba de abordar un conflicto de índole política que reclama soluciones también políticas.
El alto el fuego indefinido.
Como resultado de estas conversaciones, y para facilitar el proceso de conversaciones iniciado, ETA declara el alto el fuego indefinido. Por lógica, el alto el fuego debía de dar paso a un diálogo honesto entre los interlocutores. Por desgracia, no ocurrió así sino todo lo contrario. Una vez desactivada la confrontación armada, tanto el PSOE como el PNV pusieron en práctica una estrategia urdida con anterioridad: desnaturalizar el proceso trasmitiendo el mensaje de que se trataba de un mero proceso técnico (desarme de ETA-resolución del tema de presos) y, al mismo tiempo, intensificar el acoso judicial y policial contra la izquierda vasca. De esa manera, se negaba la igualdad de condiciones a los interlocutores. Una vergonzosa manipulación de la buena disposición de la otra parte para erosionarla, ponerla contra las cuerdas y, si era posible, liquidarla.
La primera crisis.
Este cambio de actitudes por parte del PSOE y del PNV tras la declaración de la tregua de ETA dio lugar a que el proceso se bloqueara en dos meses. Para mayo de 2006, las conversaciones sufrían su primera y grave crisis. Para desatascarlo, la izquierda vasca promueve una primera iniciativa de reactivar los encuentros. En ese contexto hay que situar una reunión muy publicitada que mantuvieron el PSOE y Batasuna en un hotel de Bilbao. El PSOE da vía libre para que se avance en la fase de negociación. Sin embargo, la proyección pública respecto al acuerdo alcanzado, es nefasta. En la rueda de prensa posterior al encuentro -que resultó positivo- los representantes del PSOE engañan a la ciudadanía. No comentan que han acudido para resolver una crisis sino para recordarle a Batasuna que tiene "los deberes sin hacer". A pesar de esta desinformación tan grosera, el objetivo se cumple ya que la crisis queda superada.
La segunda crisis.
Se produce en el mes de agosto de 2006. En la publicitada reunión del 6 de julio, tanto el PSOE como Batasuna se comprometen a alcanzar un preacuerdo antes del 31 de julio. Se rebasan las fechas marcadas pero no se alcanza el objetivo. Los portavoces de Batasuna comparecen públicamente para hablar de crisis y bloqueo. Poco más tarde, tanto las ejecutivas del PSOE como del PNV dan luz verde para que se avance en la concreción de un preacuerdo que sería debatido, posteriormente, por todos los agentes vascos. La crisis queda resuelta con esta decisión que marca un salto cualitativo: por primera vez se constituye entre los tres interlocutores una verdadera mesa de negociación política con un mismo objetivo: dar una solución política definitiva a un viejo conflicto político
Tiempo de diálogo intenso y los dos borradores.
En septiembre de 2006, tal y como se había acordado, se intensifica el diálogo a tres bandas. Se mantienen tres reuniones en septiembre, seis en octubre y tres en noviembre. Fue una experiencia de gran calado por el nivel del análisis que mantienen los tres interlocutores: Batasuna, el PSOE y el PNV. Las discusiones tuvieron dos puntos centrales: bases políticas necesarias para un acuerdo futuro y el establecimiento de un esquema general para el desarrollo del proceso. Se abordaron cuatro cuestiones que requerían de consenso: la concepción de Euskal Herria como nación, el derecho a decidir, la aceptación de todos los derechos y la vertebración institucional. Se trataron también aspectos de forma: método y calendario del diálogo multilateral (previamente, Batasuna y el PSOE habían acordado poner en marcha la mesa multipartidaria para octubre de 2006). El trabajo intenso de estos meses dio lugar a dos borradores. El primero de ellos vio la luz en septiembre; a partir de este borrador, fue octubre el mes más positivo ya que se pudo avanzar de forma sustancial. A finales de este mes vio la luz un segundo borrador; recogía las bases de un posible acuerdo que traería la resolución.
La hora de los compromisos.
La sexta y última reunión de octubre fue decisiva. En ella, cada uno de los interlocutores debía definir su postura. Batasuna alertó que el borrador adolecía de vacíos y ambigüedades que podían hacer muy peligrosa su aplicación. Los dos primeros apartados sobre el reconocimiento de Euskal Herria como nación y la aceptación de todos los derechos, concitaron el acuerdo general. Los relativos al derecho a decidir y la vertebración territorial provocaban desacuerdos; Batasuna reclamaba mayor concreción para que no se produjera fraude a la hora de formalizar un cambio de marco que los tres veían necesario en las conversaciones privadas.
Importante propuesta política de la izquierda vasca.
Con vistas a resolver el nuevo bloqueo, Batasuna pone sobre la mesa una propuesta política de gran calado que supone un importante esfuerzo por su parte: un Estatuto de autonomía para los cuatro territorios del sur de Euskal Herria que contemple el derecho del pueblo a decidir y que no excluya la opción independentista si así lo decide la ciudadanía. La propuesta se aproxima al discurso del PNV y coincide con planteamientos que tuvo el PSOE no hace muchos años.
Las aportaciones que nunca llegaron ya que los interlocutores abandonaron la mesa. El bloqueo.
Tras conocer la propuesta de Batasuna, los interlocutores se comprometen a finales de octubre a redactar sus aportaciones ante la propuesta que ha presentado Batasuna. Nunca hicieron su tarea. Durante las tres reuniones de noviembre el PNV reiteró que no cambiaría una coma del segundo borrador y el PSOE presentó importantes rebajas respecto a lo que recogían los dos borradores. Respecto a la nueva propuesta de Batasuna, tanto el PSOE como el PNV se negaron a tomarla en cuenta. Ante esta negativa, Batasuna rebajó su exigencia y les propuso una línea de acción compartida que aproximase gradualmente la situación al escenario de una autonomía que no excluyese la independencia. Tampoco esta readecuación de la propuesta fue tomada en cuenta. El PSOE y el PNV respondieron con una segunda negativa que dejaba bloqueado el proceso. Batasuna seguía esperando las aportaciones prometidas que nunca llegaron. Sus interlocutores habían abandonado la mesa a la que no han regresado.
¿Qué ocurrio entre bastidores? LA VERSION DE LA OTRA PARTE
x Askapena
El día 22 de marzo de 2006, la organización armada vasca ETA anunciaba un alto el fuego indefinido que entraría el vigor el 24 de marzo. Catorce meses después, en la madrugada del 5 de junio de 2007, ETA anuncia la finalización del alto el fuego y la apertura de todos los frentes a partir de la medianoche del día 5 de junio. Hoy damos a conocer lo que ha sucedido entre bastidores durante los meses en que ha estado abierto el nonato proceso de normalización.
Cronología de una nueva intentona fallida.
Los previos.
Desde el año 2000, la izquierda vasca y el PSOE mantienen un diálogo no oficial. En dichos encuentros, ambas interlocuciones compartían el análisis de que se trataba de abordar un conflicto de índole política que reclama soluciones también políticas.
El alto el fuego indefinido.
Como resultado de estas conversaciones, y para facilitar el proceso de conversaciones iniciado, ETA declara el alto el fuego indefinido. Por lógica, el alto el fuego debía de dar paso a un diálogo honesto entre los interlocutores. Por desgracia, no ocurrió así sino todo lo contrario. Una vez desactivada la confrontación armada, tanto el PSOE como el PNV pusieron en práctica una estrategia urdida con anterioridad: desnaturalizar el proceso trasmitiendo el mensaje de que se trataba de un mero proceso técnico (desarme de ETA-resolución del tema de presos) y, al mismo tiempo, intensificar el acoso judicial y policial contra la izquierda vasca. De esa manera, se negaba la igualdad de condiciones a los interlocutores. Una vergonzosa manipulación de la buena disposición de la otra parte para erosionarla, ponerla contra las cuerdas y, si era posible, liquidarla.
La primera crisis.
Este cambio de actitudes por parte del PSOE y del PNV tras la declaración de la tregua de ETA dio lugar a que el proceso se bloqueara en dos meses. Para mayo de 2006, las conversaciones sufrían su primera y grave crisis. Para desatascarlo, la izquierda vasca promueve una primera iniciativa de reactivar los encuentros. En ese contexto hay que situar una reunión muy publicitada que mantuvieron el PSOE y Batasuna en un hotel de Bilbao. El PSOE da vía libre para que se avance en la fase de negociación. Sin embargo, la proyección pública respecto al acuerdo alcanzado, es nefasta. En la rueda de prensa posterior al encuentro -que resultó positivo- los representantes del PSOE engañan a la ciudadanía. No comentan que han acudido para resolver una crisis sino para recordarle a Batasuna que tiene "los deberes sin hacer". A pesar de esta desinformación tan grosera, el objetivo se cumple ya que la crisis queda superada.
La segunda crisis.
Se produce en el mes de agosto de 2006. En la publicitada reunión del 6 de julio, tanto el PSOE como Batasuna se comprometen a alcanzar un preacuerdo antes del 31 de julio. Se rebasan las fechas marcadas pero no se alcanza el objetivo. Los portavoces de Batasuna comparecen públicamente para hablar de crisis y bloqueo. Poco más tarde, tanto las ejecutivas del PSOE como del PNV dan luz verde para que se avance en la concreción de un preacuerdo que sería debatido, posteriormente, por todos los agentes vascos. La crisis queda resuelta con esta decisión que marca un salto cualitativo: por primera vez se constituye entre los tres interlocutores una verdadera mesa de negociación política con un mismo objetivo: dar una solución política definitiva a un viejo conflicto político
Tiempo de diálogo intenso y los dos borradores.
En septiembre de 2006, tal y como se había acordado, se intensifica el diálogo a tres bandas. Se mantienen tres reuniones en septiembre, seis en octubre y tres en noviembre. Fue una experiencia de gran calado por el nivel del análisis que mantienen los tres interlocutores: Batasuna, el PSOE y el PNV. Las discusiones tuvieron dos puntos centrales: bases políticas necesarias para un acuerdo futuro y el establecimiento de un esquema general para el desarrollo del proceso. Se abordaron cuatro cuestiones que requerían de consenso: la concepción de Euskal Herria como nación, el derecho a decidir, la aceptación de todos los derechos y la vertebración institucional. Se trataron también aspectos de forma: método y calendario del diálogo multilateral (previamente, Batasuna y el PSOE habían acordado poner en marcha la mesa multipartidaria para octubre de 2006). El trabajo intenso de estos meses dio lugar a dos borradores. El primero de ellos vio la luz en septiembre; a partir de este borrador, fue octubre el mes más positivo ya que se pudo avanzar de forma sustancial. A finales de este mes vio la luz un segundo borrador; recogía las bases de un posible acuerdo que traería la resolución.
La hora de los compromisos.
La sexta y última reunión de octubre fue decisiva. En ella, cada uno de los interlocutores debía definir su postura. Batasuna alertó que el borrador adolecía de vacíos y ambigüedades que podían hacer muy peligrosa su aplicación. Los dos primeros apartados sobre el reconocimiento de Euskal Herria como nación y la aceptación de todos los derechos, concitaron el acuerdo general. Los relativos al derecho a decidir y la vertebración territorial provocaban desacuerdos; Batasuna reclamaba mayor concreción para que no se produjera fraude a la hora de formalizar un cambio de marco que los tres veían necesario en las conversaciones privadas.
Importante propuesta política de la izquierda vasca.
Con vistas a resolver el nuevo bloqueo, Batasuna pone sobre la mesa una propuesta política de gran calado que supone un importante esfuerzo por su parte: un Estatuto de autonomía para los cuatro territorios del sur de Euskal Herria que contemple el derecho del pueblo a decidir y que no excluya la opción independentista si así lo decide la ciudadanía. La propuesta se aproxima al discurso del PNV y coincide con planteamientos que tuvo el PSOE no hace muchos años.
Las aportaciones que nunca llegaron ya que los interlocutores abandonaron la mesa. El bloqueo.
Tras conocer la propuesta de Batasuna, los interlocutores se comprometen a finales de octubre a redactar sus aportaciones ante la propuesta que ha presentado Batasuna. Nunca hicieron su tarea. Durante las tres reuniones de noviembre el PNV reiteró que no cambiaría una coma del segundo borrador y el PSOE presentó importantes rebajas respecto a lo que recogían los dos borradores. Respecto a la nueva propuesta de Batasuna, tanto el PSOE como el PNV se negaron a tomarla en cuenta. Ante esta negativa, Batasuna rebajó su exigencia y les propuso una línea de acción compartida que aproximase gradualmente la situación al escenario de una autonomía que no excluyese la independencia. Tampoco esta readecuación de la propuesta fue tomada en cuenta. El PSOE y el PNV respondieron con una segunda negativa que dejaba bloqueado el proceso. Batasuna seguía esperando las aportaciones prometidas que nunca llegaron. Sus interlocutores habían abandonado la mesa a la que no han regresado.
Nam et ipsa scientia potestas est


