Terrorismo islamista en España: el atentado del 11M
Después de esto, creo que la fiscala no va a tener dónde meterse,
Italia/España.- La Justicia Italiana dice que 'El Egipcio' es un "terrorista" aunque no participara en el 11-M
ROMA, 12 Nov. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -
La Justicia italiana sostiene que Osman Rabei, conocido como 'Mohamed El Egipcio' y hasta hace poco considerado el cerebro de los atentados del 11-M, es culpable de un delito de terrorismo con independencia de que participara o no en los hechos sucedidos en Madrid, según explicitaron los jueces del Tribunal de Apelación en las motivaciones que el pasado 29 de octubre les llevaron a condenarle a ocho años de prisión.
En concreto, señalan que el Tribunal milanés no puede establecer si Rabei estuvo o no detrás de la matanza de Madrid al no ser "el juez natural de esos hechos" y sin tener a su disposición todos los actos de dicha investigación.
Sin embargo, lo que sí puede establecer es que Rabei es un "terrorista", como se desprende de algunas de las pruebas que fueron tomadas en consideración a lo largo del juicio, especialmente de las interceptaciones telefónicas en las que el acusado reivindicaba el atentado y que la Justicia italiana ha valorado como un "grave indicio" de su participación en esta organización.
Por otro lado, los jueces admiten la "desproporción" que existe entre la probada asociación terrorística del condenado y la acusación que al principio se le imputaba de haber no sólo participado sino maquinado y organizado el atentado del 11 de marzo de 2004.
De hecho, en la sentencia del pasado 29 de octubre, los jueces italianos reconocieron que 'El Egipcio' solamente participó en la asociación terrorista, en lugar de desempeñar un rol más bien organizativo.
Por esta razón, Rabei logró una reducción de la pena que se le imponía de diez a ocho años de prisión por un delito de asociación para delinquir con fines terroristas.
Dos días más tarde la Audiencia Nacional hizo pública la sentencia del 11-M en la que 'El Egipcio' fue absuelto de todos los cargos, que causó la sorpresa del mismo Rabei, que rompió a llorar en el aula del Palacio de Justicia de Milán, desde donde seguía en directo la lectura de la decisión judicial. No obstante, la Fiscalía española ya ha anunciado que presentará un recurso contra la absolución de Rabei.
La necesidad permite lo prohibido.
Un buen artículo para contextualizar el 11M se publicó en el New Yorker en 2004- Se titula
The Terror Web
Were the Madrid bombings part of a new, far-reaching jihad being plotted on the Internet?
by Lawrence Wright August 2, 2004
Es bastante extenso, pero me llamó la atención algo que ya había escuchado anteriormente:
Otra de Moratinos, para variar.
The Terror Web
Were the Madrid bombings part of a new, far-reaching jihad being plotted on the Internet?
by Lawrence Wright August 2, 2004
Es bastante extenso, pero me llamó la atención algo que ya había escuchado anteriormente:
http://www.newyorker.com/archive/2004/0 ... table=true"I doubt whether anyone can seriously suggest that Spain has not acted in a way that suggests appeasement,” Ramón Pérez-Maura, the editor at ABC, told me shortly after Zapatero had announced plans to withdraw Spanish troops from Iraq in May, without waiting to see if U.N. peacekeeping troops would become involved. Pérez-Maura recalled a recent lunch he had had with the Iranian Ambassador to Spain, Mortez Alviri. According to Pérez-Maura, Alviri said that Miguel Ángel Moratinos—Zapatero’s pick for Foreign Minister—had approached the Iranians to negotiate with Moqtada al-Sadr, the radical Shiite cleric, whose militia was engaged in savage urban warfare with Coalition troops.
(Moratinos has denied this.) According to Pérez-Maura, Alviri passed Moratinos’s message along, and, less than a day after Zapatero announced the withdrawal, Sadr said from Najaf that Spanish troops would be allowed to leave Iraq unmolested. That was a false promise. American and Spanish forces had to shoot a path through Sadr’s militia in Najaf, which repeatedly attacked them.
Otra de Moratinos, para variar.
La necesidad permite lo prohibido.
El redactor de ABC le comentó al periodista que el embajador iraní había confirmado lo siguiente: justo después del anuncio de retirada de Irak (sin esperar a la resolución de la ONU, que llegó antes del 30 de junio famoso de la promesa electoral), Moratinos (que era el elegido para ministro de exteriores) pidió inmunidad durante la retirada, y Sadr tardó 24h en responder afirmativamente, para luego romper su compromiso, como es de sobra conocido. Otra Moratinada más.
Eso sí, el susodicho negó estas gestiones.
Eso sí, el susodicho negó estas gestiones.
La necesidad permite lo prohibido.
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kilo009
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Información de ABC:
«El nuevo yihadismo, sin líderes, lo forman células espontáneas que imitan a Irak»
El 11-M es una historia tan simple como aterradora. Un grupo de jóvenes musulmanes residentes en Europa, ni ricos ni pobres, amigos del barrio desde la infancia y movidos por el sentimiento de injusticia que nutre a muchos inmigrantes mahometanos de su generación, son radicalizados por un hombre de acción («El Chino») y un fanático docto y piadoso («El Tunecino»), compran explosivos a unos chorizos de poca monta y ejecutan la peor matanza de este país. Esta es la radiografía básica en la que coinciden los seis expertos en terrorismo yihadista consultados por ABC, que se muestran muy críticos con varios aspectos de la reacción española a la amenaza integrista.
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos puso en marcha una comisión de investigación compuesta por cinco diputados republicanos y cinco demócratas -«elegidos por los líderes de la nación en un clima de gran división partidista», según el informe publicado- que adoptó un estudio de 500 páginas en el que se revisaban con detalle los hechos y los fallos en la seguridad nacional que los hicieron posible. En España, sin embargo, la división ha presidido cada paso posterior a los atentados del 11-M.
«Es una vergüenza que los partidos españoles no sean capaces de trascender sus pequeñas riñas partidistas para defender juntos el interés nacional», se lamenta Marc Sageman, autor de uno de los libros más consultados sobre terrorismo yihadista, «Undestanding Terror Networks» (Comprender las redes terroristas).
Sageman, que trabajó para la CIA en Pakistán y Afganistán a finales de los 80, ha tenido acceso a los principales protagonistas de la investigación del 11-M. «Lo que más necesita España es que el sistema político y los órganos de seguridad tengan la noción de interés nacional siempre presente para que, a la hora de investigar atentados como el 11-M, se limiten a seguir los hechos, y sólo los hechos, sin estar mirando al posible impacto político de cada paso que dan», defiende.
El experto israelí Ely Karmon destaca las dificultades comunes a las que se enfrentan quienes investigan este tipo de atentados: «En casi todos los juicios que he seguido en Italia, en el Reino Unido y en la Audiencia Nacional, las pruebas presentadas se basan casi exclusivamente en escuchas telefónicas y en seguimientos policiales, pero no en información de primera mano porque los acusados de estas redes nunca confiesan sus crímenes», como ocurrió en el caso del 11-M.
Un elemento clave a la hora de explicar las limitaciones de la investigación sobre el caso del 11-M reside, según Scott Atran (especialista en antropología del Centre National de la Recherche Scientifique de París), «en la imposibilidad de que los fiscales puedan ofrecer rebajas de condena o inmunidad parcial a los acusados, a diferencia de EE.UU., lo cual permitiría someterlos al "dilema del prisionero" para sacarles información» (técnica encuadrada en la teoría del juego para incentivar que se delaten los unos a los otros).
Karmon, investigador sobre terrorismo en Oriente Próximo y en Europa del prestigioso Instituto Internacional Antiterrorista israelí (ICT por sus siglas en inglés), destaca que «la experiencia israelí indica que la mayoría de la información se obtiene en las declaraciones de los terroristas en el momento de ser arrestados», y considera que «las fuerzas de seguridad europeas carecen del conocimiento suficiente sobre las técnicas psicológicas que permiten romper la resistencia de los detenidos». Atran, que ha seguido de cerca el juicio en la Audiencia Nacional, cree que la ausencia de confesiones es la principal razón de que el tribunal haga «un poco de batiburrillo con las relaciones entre unos y otros».
Ninguno de los seis analistas pierde un segundo en abordar hipótesis de autoría que no sea la de «un grupo de personas de origen norteafricano que residían en España, que formaban parte de una difusa red integrada por sujetos identificados con la doctrina salafista-yihadista y que tenían ciertos contactos con el mundo del crimen, los cuales les sirvieron para obtener los explosivos», tal y como describe Luis de la Corte, investigador de la red Athena Intelligence.
Tercera ola terrorista
«Los atentados del 11-M fueron un ejemplo típico de lo que llamo la tercera ola del terrorismo yihadista global», declara Sageman (la primera hizo la «guerra santa» contra los soviéticos en Afganistán y la segunda estrelló dos aviones contra las Torres Gemelas). Como detalla en un libro de próxima publicación en EE.UU. («Leaderless Jihad»), «se trata de una yihad sin líderes, que consiste en células espontáneas formadas por bandas de chavales, generalmente expatriados y a menudo con vínculos de amistad o familiares, que se radicalizan juntos y que buscan ser héroes imitando los métodos terroristas que vemos en Irak». Para Arnaud Mercier, el politólogo francés coautor de «Armas de comunicación masiva», «Al Qaida es como una casa madre que acoge a grupos autónomos que pasan a funcionar como sus franquicias».
Según el informe oficial de la Policía británica sobre los atentados del 7 de julio de 2005, tres de los cuatro suicidas, británicos de padres pakistaníes, crecieron juntos en el barrio de Beeston, en las afueras de Leeds: «Un factor común a los tres es la vida social en Beeston en torno a la mezquita, los clubes juveniles, los gimnasios y las librerías islámicas».
Atran ha contrastado con analistas y policías de varios países este tipo de dinámicas de grupo, que describe como la de los «colegas del fútbol». En el caso de Madrid, explica, «Abdennabi Kounjaa, los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha y Jamal Ahmidan, «El Chino», crecieron en el mismo barrio de Tetuán, y los amigos de «El Tunecino» iban a Villaverde a jugar a fútbol en un campo frente a la casa de los Oulad». Cuando Ahmidan salió de prisión en Tetuán a finales de julio de 2003, «los hermanos Oulad le llevan a la mezquita de Alonso Cano donde predicaba «El Tunecino»». Y así, concluye el experto, «el «señor busco acción» encontró al «señor yihad»». Con el resultado, tan simple como aterrador, por todos conocido.
Interesante la parte que habla sobre el 11m. Me ha gustado esta definición sobre la tercera generación: se trata de una yihad sin líderes, que consiste en células espontáneas formadas por bandas de chavales, generalmente expatriados y a menudo con vínculos de amistad o familiares, que se radicalizan juntos y que buscan ser héroes imitando los métodos terroristas que vemos en IrakEl problema en Europa tras el 11-S «no es Al Qaida»
«Al Qaida, entendida como la organización de Bin Laden, dejó de ser un actor relevante en Europa tras el 11-S», afirma Javier Jordán, autor junto a Luis de la Corte de «La yihad terrorista» (Síntesis, 2007). A la hora de buscar la conexión de los atentados de Londres y Madrid con Al Qaida, los analistas consultados coinciden en destacar el carácter «espontáneo» y «local» de estas células. Sageman destaca que «los yihadistas de la segunda ola pudieron ir a los campos de Afganistán, estos ya no». Mientras Karmon y Jordán ubican el liderazgo intelectual del 11-M entre los suicidas de Leganés, Sageman matiza que «no hay una inspiración intelectual: no son intelectuales, son hombres de acción».
