En su casa en Donostia

Belen Gonzalez Peñalba"Carmen" -1956-Beasain-Gipuzkoa
Detenida en Francia en 1999 y entregada a España en el 2005. Se le ha detectado un cancer y ha sido excarcelada esta semana pasada.
Participó directamente tanto en las conversaciones que ETA y el Gobierno mantuvieron en Argel como entre representantes etarras y del Ejecutivo de José María Aznar que tuvo lugar en Zúrich.
Compañera sentimental del dirigente de ETA Eugenio Etxebeste Antxon cuando ambos estuvieron deportados en Santo Domingo, se integró en ETA en 1978 como miembro de un grupo dedicado a recoger información para la comisión de futuros atentados en Madrid y después fue miembro liberado del comando Madrid.
Durante su periodo de mayor actividad en uno de los comandos más sangrientos de la historia de ETA, Belén González Peñalva intervino directamente, según la policía, en seis asesinatos y en alguno de ellos, al parecer, Carmen fue la autora material de los disparos.
Asimismo, participó como autora en el secuestro de Diego Prado y Colón de Carvajal, que estuvo en poder de ETA durante casi tres meses.
Tras este violento currículum -que culminó con la muerte de un ciudadano norteamericano que casualmente pasaba por el lugar en el que explotó un coche bomba preparado contra un autobús de la Guardia Civil en julio de 1985-, González Peñalva se trasladó a Argelia. Así, cuando tienen lugar las negociaciones de Argel, acompañó a Etxebeste y a Ignacio Arakama Mendia Makario en la delegación designada por la dirección etarra.
Tras el fracaso de las conversaciones, Carmen envió una carta a ETA en la que criticaba que la ruptura de las negociaciones se hubiese llevado a cabo «lejos de la mesa negociadora» y por parte de personas que no tenían conocimiento directo de lo que allí se trataba.
Trasladada a Santo Domingo junto a Antxon, Makario, Soares Gamboa y Angel Iturbe, González Peñalva llegó a diseñar en 1992 un procedimiento de negociación con el Gobierno tras una «estrategia de treguas» para «ganar tiempo, asegurar la interlocución, recuperar fuerzas, dar un balón de oxígeno y, sobre todo, definir de una vez la estrategia negociadora».
En sucesivos años y en diferentes situaciones ha animado al gobierno a negociar.