En mi anterior artículo comentaba la falsedad del pretendido crecimiento demográfico islámico desmesurado en el mundo en general y en los países europeos en particular. La evidencia de tal falsedad es tan palmaria como su éxito mediático, con lo cual cabe preguntarse: ¿De dónde viene tal creencia? Una primera respuesta sería que procede del crecimiento real de la población de origen islámico en los países europeos que, aunque no alcance de ninguna manera las cifras que pretende el mito, puede haber causado una impresión fuerte en la imaginación popular, plasmándose posteriormente en leyendas victimistas acerca de conspiraciones. En este sentido, por poner un ejemplo, sería igual que la extendida idea de que los inmigrantes en España (no ya los musulmanes, sino todos en general) hacen colapsar los servicios públicos como la sanidad. En realidad, las cotizaciones sociales de los trabajadores extranjeros son muy superiores al gasto que ocasionan en la utilización de tales servicios sociales, pero la gente ve que que esas prestaciones no funcionan tan bien como quisieran (debido al recorte estatal en gastos sociales), observa que hay usuarios extranjeros cuando antes no los había y establece una falsa conexión causa-efecto, creyéndose datos falsos y estrambóticos. En suma, ambos casos serían sólo ejemplos de lo que la imaginación popular llega a crear cuando algún aspecto de su realidad cambia.
Pero esta imputación a la mera espontaneidad de la imaginación popular no puede explicar por sí sola la proliferación de una teoría tan elaborada como la de "Eurabia", aunque sepa nutrirse de ella. Es evidente que hay una motivación política de largo alcance en la difusión del mito, y que la misma pretende recuperar conceptos y "principios" que habían sido desechados en las democracias modernas desde hacía décadas, tanto por la izquierda como por la derecha (concepción étnico-racial-religiosa de la nación, imputación colectiva de delitos a comunidades minoritarias, etc.). En el análisis de los argumentos utilizados por los "denunciadores" de la islamización de Europa creo observar dos fuentes de origen diamestralmente distinto que la alimentan: las viejas teorías nazi-fascistas por un lado y la proyección a Europa de los temores al cambio demográfico existentes en Israel:
1) En realidad, la denuncia de la conquista demográfica de Europa (y en general del mundo blanco) por un determinado grupo externo que se supone que terminará siendo mayoritario es algo nuevo en la historia contemporánea del continente. Pero no lo es la teoría de que la base étnico-racial europea estaba siendo modificada sustancialmente mediante un programa preconcebido. Tras la derrota cósmica del nazi-fascismo en la II Guerra Mundial y la subsiguiente pérdida de los imperios coloniales por parte de las potencias europeas, empezaron a llegar inmigrantes de color a países como Gran Bretaña, Francia, Holanda o Alemania. Las controversias que originó tal hecho se mantenían, por lo general y dentro del mundo democrático, en el ámbito de las cuestiones laborales y de seguridad que tal inmigración provocaba o podía provocar. Pero en los reducidísimos sectores ultraderechistas identificados con los derrotados en la guerra se fraguó una demencial teoría conspirativa según la cual el asentamiento de los inmigrantes extraeuropeos formaba parte de un "plan diabólico" cuyos rasgos principales serían los siguientes:
- Tales inmigrantes tenían que ser de diferente origen y su función sería mezclarse entre ellos y con la población nativa blanca (esta sería la principal diferencia con la teoría actual que estamos analizando).
- También formaría parte sustancial de la conspiración el conseguir que la natalidad europea se redujese drásticamente, por lo cual achacaban todos los cambios sociales que llevan a la reducción de la tasa de fecundidad (incorporación de la mujer al mundo del trabajo, generalización de los anticonceptivos, permisividad con la homosexualidad, etc.) a una planificación realizada por quienes dirigían la supuesta "conspiración antiblanca". En esto es idéntica a la teoría conspiratoria actual, obsérvese como los que claman contra la "invasión islámica" afirman que ella es posible por el descenso de la natalidad europea-cristiana y la "pérdida de valores tradicionales", según expresión repetida que refleja un deseo de volver a las antiguas costumbres y roles sociales.
- Por último, faltaba poner nombre a los conspiradores. Si los que venían estaban destinados a mezclarse con los "nativos" europeos formando una comunidad mestiza y religiosa y culturalmente sincrética, ¿qué grupo estaría detrás de tal plan? Y la respuesta era: los judíos. Ello entronca con la vieja idea antisemita según la cual los pensadores y activistas judíos (ya fuesen liberales o comunistas) dirigían todos sus pasos hacia la mezcla de las razas del mundo....excepto de ellos mismos, previo "debilitamiento" de las convicciones y tradiciones de cada uno de esos otros pueblos. La base de este pensamiento estaba a su vez en la creencia de que un mundo mestizado es más "moldeable" (por no ser "ni fu ni fa") que otro donde cada uno se acoja a sus tradiciones; sobre si se tiene en cuenta que, según los neonazis autores de esta teoría, los blancos eran superiores y por tanto salían perdiendo con la mezcla.
Pues bien, toda la nueva teoría conspiratoria sobre un supuesto plan elaborado para islamizar europa está copiada de la vieja teoría antisemita sobre un supuesto plan judío para mestizarla y dominarla. Y no es una analogía que yo establezca caprichosamente aquí, basándome simplemente en los elementos de xenofobia que esconde una y otra. Afirmo categóricamente que quienes difunden la actual conocen la antigua y van directamente a sus textos para copiar sus expresiones. No hay más que ver las alusiones a "la caída en su día del mundo grecolatino" por el mestizaje y la llegada de pueblos extranjeros, la repetida expresión "suicidio de Occidente" de claras resonancias neonazis, la consideración de que "un musulmán siempre será antes musulmán que francés, español, italiano....", que no necesito recordar a qué nos recuerda, etc.
En realidad el rechazo es hacia todo inmigrante o asentado de origen extranjero, pero como hoy en día no se admitiría una postura xenófoba general, la teoría elaborada se centra en los musulmanes, y al resto de los grupos se les asigna simplemente algún epíteto descalificatorio que en el momento oportuno será activado (cerrados y sinuosos los asiáticos, violentos los "sudacas", delincuentes los gitanos rumanos, inferiores intelectualmente los negros, etc.).
2) Por otro lado, y en principio sin relación con todo lo anterior, tenemos el caso de un país que realmente teme perder bruscamente la mayoría numérica étnica que lo conforma y lo construyó (claro que en este caso no es debido a la inmigración, sino justamente a meterse en casa ajena durante cuarenta años en un proceso de ocupación/colonización) y precisamente por ello en situación mucho más traumática que la mera variación paulatina del sustrato poblacional por el mestizaje y la inmigración. Ese país es Israel. Y como no se vislumbra ya la posibilidad de dos Estados, y un único Estado sería de mayoría no judía (y en especial de mayoría islámica), y la perpetuación de la situación actual sólo puede ser catalogada como de "apartheid", entonces sólo nos queda una posibilidad: Negar los derechos de la población islámica (aunque en realidad el conflicto ha sido siempre con los árabes, fuesen cristianos o musulmanes, pero catalogándolos sólo como musulmanes se tiene más sintonía con muchos sectores europeos) y para tener aún más sintonía con tales sectores se busca una causa común con ellos, y se apoyan todas las teorías que denuncian una "agenda oculta" para islamizar Europa. Cuando vean escrito Eurabia, lean en realidad el temor a Israbia.
Resumiendo: Para asegurarse un apoyo en las medidas antiárabes que necesariamente irán incrementándose con el camino seguido por los últimos gobiernos israelíes, se asocian con las corrientes europeas que se nutren de todos los "principios" que en su día cristalizaron en el nazi-fascismo, sólo por el hecho de tener presuntamente un enemigo común. Obsérvese como en todos los blogs, foros o publicaciones europeas que defienden una postura contraria a la inmigración suele aparecer también una postura "pro-israelí" muy acentuada, y en los que se crearon para exponer la causa israelí se deriva hacia posiciones antiinmigración. Esto ya parece natural, aunque en realidad debe ser algo que sucede sólo en los 10 últimos años, aproximadamente. Aunque por otro lado es bien lógico, teniendo en cuenta lo que hoy en día se considera como "pro-israelí".
Y esta alianza bufa con los nuevos ultraderechistas europeos es algo sobre lo que deberían reflexionar los que se supone que hacen hasbará.
Gabriel Manzaneda
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