Bueno, esto es de un confidencial, así que con pinzas, pero igual tiene algo de cierto:
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Rusia atribuye a presiones de Londres la detención de su ‘topo’ en el CNI.
“Los británicos nos han declarado la guerra y están presionando a los aliados”. Este es el análisis de urgencia que realizaba ayer el embajador de Rusia en España, Alexander Kuznetsov, en conversación informal con este periódico. A su juicio, Londres pudo forzar al Gobierno español a detener y revelar el nombre del presunto agente doble, Roberto Flórez García, dentro de la tensión diplomática que mantienen ambos países desde noviembre de 2006, tras el envenenamiento en suelo británico de un ciudadano ruso.
Kuznetsov se quejaba anoche de la “falta de delicadeza” del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, porque “ni siquiera” le había advertido de las revelaciones que iba a realizar el director del CNI, Alberto Saiz. En su opinión, los servicios secretos occidentales, en especial los británicos, “están muy nerviosos” ante el pulso diplomático con Rusia.
El embajador realizó estas declaraciones tras la entrega de la medalla Georgui Zhukov al héroe español José María Bravo, de 93 años de edad, como piloto integrante de la cuadrilla que escoltó a José Stalin hasta la Conferencia de Teherán, donde en 1943 se decidió el curso de la II Guerra Mundial entre el líder soviético, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill.
La escalada de hostilidades entre rusos y británicos ha subido de grados desde que estallara el caso de Alexander Litvinenko, el ex agente del KGB opositor al régimen de Vladimir Putin asesinado por envenenamiento. Ahora este pulso se ha trasladado a suelo español. La colaboración de los servicios secretos ingleses es muy preciada para España, por cuanto mantienen una excelente red de espías en Oriente Medio. De ahí la interpretación rusa de que Gran Bretaña haya podido presionar al CNI para desvelar a su antiguo topo, aunque Saiz aseguró ayer que las investigaciones sobre Flórez comenzaron en la primavera de 2005.
Hay un hecho significativo: Saiz deslizó ayer la idea de que el espía doble pudo filtrar a Rusia los nombres de los ocho agentes asesinados en Iraq, en dos atentados ocurridos en 2003. A renglón seguido, desmintió relación alguna entre estas muertes y las filtraciones del ex agente. “Eso no se lo cree nadie”, sostienen en fuentes militares. Los ocho agentes asesinados eran los mayores expertos del CNI en el mundo árabe, lo que desarmó durante un tiempo a los servicios secretos justo cuando España acababa de ser colocada en el punto de mira de Al Qaeda.
No se descarta que los británicos hayan pasado al Gobierno el nombre del antiguo topo ruso y que el CNI lo haya sacrificado. Este ex espía del servicio de Operaciones Exteriores estaba quemado desde el año 2000, cuando fue descubierto en Perú, infiltrado en el equipo de campaña del candidato Alejandro Toledo. Su salida del país andino fue seguida de una pregunta parlamentaria del diputado socialista Rafael Estrella, actual embajador en Argentina.
El ex espía, de 42 años, está acusado de pasar información a Rusia a cambio de "mucho dinero", según Saiz, entre los años 2001 y 2004, cuando dejó el CNI. En concreto, “decenas” de identidades de los agentes españoles, los procedimientos internos, las actividades de contrainteligencia… Flórez fue detenido el lunes en Tenerife acusado de traición, delito que se castiga con una pena de entre 6 y 12 años de cárcel.
‘Me hizo la señal de la cruz’
“Me amenazó, me hizo la señal de la cruz”. El periodista peruano Gustavo Gorriti fue amenazado de muerte por Flórez cuando descubrió que era un espía infiltrado en el equipo de campaña Perú Posible, la candidatura de Toledo. Ocurrió en junio del año 2000, en el hotel César de Lima. Se produjo “una discusión muy fuerte, con intercambio de amenazas y desafíos. Le contesté que gente más importante que él lo había intentado en el pasado y habían vivido para arrepentirse”, relataba ayer Gorriti a El Confidencial.
Conocido periodista especializado en investigación, Gorriti dedicó poco más de diez días para destapar al infiltrado. Acababa de llegar al equipo de campaña de Toledo, como responsable de Comunicación, cuando le llamó la atención un español, “diligente y cordial”, que asistía a las reuniones más delicadas del estado mayor del candidato. Despertó sus sospechas. La razón: se presentó como periodista, pero le preguntó por varios colegas españoles –“los periodistas españoles se conocen aquí todos, caminan juntos como los japoneses”- y no los conocía. “Confesó entonces que trabajaba en la embajada”.
Gorriti empezó a sondear entre la colonia española y un colega se ofreció a realizar averiguaciones sobre Flórez. “La respuesta fue que estaba adscrito a la Oficina del CESID. Ya no había mucho más que averiguar”. El CESID era el nombre entonces de los servicios secretos españoles. La embajada española invitó al espía a abandonar el país. El jefe del CESID en Perú, Juan Coll, buscó después a Gorriti “para hacerme saber que conocía el incidente y que no se le permitiría regresar al Perú”.
‘No se recuerda mayor imprudencia’
Fuentes militares relacionadas con el CNI se mostraban ayer indignadas por la insólita comparecencia de Saiz “No se recuerda mayor imprudencia y frivolidad, jamás el jefe de unos servicios secretos convocó una rueda de prensa para desvelar las miserias internas”, sentencian.
El director del CNI orilló el principio básico de los servicios secretos, la discreción, y en un acto nunca visto en España, ni en otros países occidentales, compareció para revelar el caso del agente doble. “Ha degradado al CNI ante el resto de los servicios, ¿cómo van a confiar a partir de ahora tras la imprudencia de un chiquilicuatro?”, añaden las mismas fuentes.
En fuentes del PP sueltan una cascada de reproches contra el director del CNI. Por ejemplo, es la primera vez que se lavan las miserias de los servicios secretos en público; es “inconcebible” que Saiz no haya comparecido para informar antes a la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, el lugar donde los partidos tratan los asuntos de Estado, o es “indignante” que asegure que el agente no puso en peligro la seguridad de España.