Publicado: 20 May 2007 10:37
Para finalizar la serie dedicada a los submarinos modernos, hoy hablaremos de la probada, vieja y eterna tecnología diesel-eléctrica, básicamente un asunto europeo. Cuando la guerra terminó, la URSS suministró sus whiskey a los diversos aliados y Estados Unidos envió submarinos GUPPY a sus aliados. Estados Unidos abandonó la tecnologia convencional con los Barbel y ya sólo construyó nucleares. El Reino Unido llegó a un pacto con EEUU en los años 60 (el tratado de Jamaica) por el cual se transfería la tecnología, tanto de SSN como de SSBN a su aliado. Francia seguiría un camino independiente en el tema nuclear y la URSS decidió combinar las dos tecnologías, combinando submarinos SSN y SSBN caros con submarinos convencionales más baratos y fáciles de mantener y que permitirían mantener el mercado de exportación. Dentro del mundo de los submarinos convencionales podemos distinguir entre los de alta mar y los costeros, rama en la cual alemanes y suecos controlan el mercado. Para comenzar nuestra historia por algún sitio hablaremos de los suecos y su profunda influencia en los paises nórdicos. Enfrentados a una larga linea de costa poco profunda, una población de seis millones y el peligro soviético, los estrategos suecos eligieron un sistema defensivo basado en lanchas rápidas armadas de misiles y torpedos, baterías de costa (misiles y cañones), aviones dotados de misiles antibuque y submarinos de escaso tonelaje. La historia moderna del arma submarina sueca comienza con la recuperación de un submarino Tipo XXI, el U-3503, que su tripulación hundió frente a Goteborg un 8 de Mayo de 1945. Analizaron el diseño y produjeron seis submarinos basados en él, la clase Hajen. Una vez aprendidos los rudimentos de los submarinos adaptaron el diseño a sus necesidades: aguas someras, profundidad de inmersión limitada a 150 metros y unos exigentes requerimientos en agilidad subacuática. En 1956 a los Hajen seguiría la clase Draken y en 1960 vendrían unos buques que sentarían los criterios de diseño suecos para el futuro: los Sjöormen. Con 1400 toneladas en inmersión, 20 nudos de velocidad, la profundidad de inmersión estándar (150 metros) y una tripulación de sólo 18 miembros, demostrarían tal agilidad que se vió que eran capaces de evadir a las fuerza ASW soviéticas y occidentales. La tripulación de sólo 18 miembros se logró recurriendo extensivamente a la automatización y fueron los primeros submarinos operativos del mundo que tuvieron timones popeles en X. Los timones en X permiten un ajuste más “fino” de la profundidad de inmersión y permiten operaciones de posado en el fondo con mayor facilidad que el diseño en cruz. Dichos submarinos disponían de 10 torpedos de 533 mm antibuque y cuatro de 400 mm antisubmarinos. Cuando los diez años de servicio que estipula la marina sueca pasaron y fueron considerados submarinos de segunda línea, la marina de Singapur los eligió para su nueva arma submarina. Para el que tenga curiosidad, un Sjöormen demostró ser capaz de hacer un giro de 360º en cinco minutos a 7 nudos de velocidad, período que bajaba a dos minutos y medio a 15 nudos, record mundial absoluto. A los Sjöormen seguirían diez años después los Näcken, también con timones en X y 150 metros de profundidad de inmersión. En 1987 uno de ellos, el cabeza de serie, llevaría al mar la primera instalación AIP operativa, que permitiría una navegación de 14 días sin recurrir al snorkel. El AIP se basaba en este caso en el ciclo Stirling. A los Näcken seguirían los Vastergötland y los Götland, cuya tecnología sería adquirida por Australia (clase Collins). Otros que se iniciaron (de nuevo) en el mundo submarino con un submarino costero fueron los alemanes con los tipos 205 y 206, en el limite de tonelaje impuesto por los aliados (420 toneladas). En dichos submarinos se experimentó con un acero amagnético, pero problemas de corrosión obligaron a abandonar el intento. Todos los submarinos de las marinas nórdicas son de origen sueco o alemán por consideraciones operativas. A partir del tipo 206 IKL desarrolló el tipo 209 para la exportación que junto con el Daphné francés y los Foxtrot, Whiskey y Romeo soviéticos dominarían el mercado internacional de los submarinos. El tipo 209 era una variante del 206 agrandada a 1000 toneladas con más de 20 nudos de velocidad, 300 metros de profundidad de inmersión y de fácil mantenimiento. Su precio, la garantía del diseño alemán de submarinos y la disposición de un rango de variantes a partir del diseño básico que abarcaba desde las 420 toneladas del tipo 640 israelí a las 1500 toneladas de la variante vendida a la India, junto con la posibilidad de construcción local con asesoría de IKL permitirían unas ventas de unos 50 submarinos. A día de hoy el tipo sigue en producción y desarrollo. Uno de ellos, el argentino San Luis, participaría en la guerra de las Malvinas, llegando a enfrentarse a un submarino nuclear. La todopoderosa Royal Navy jamás lograría detectarlo, pese a disponer de la mejor tecnología y doctrina ASW. A finales de los 90 la Bundesmarine fue autorizada a aumentar el tonelaje de sus submarinos, que ya necesitaban reposición. El fruto de todo ello sería el tipo 212, tipo plenamente oceánico (1830 toneladas en inmersión), que incorporaba el AIP, basado en la tecnología de células de combustible de Siemens, timones en X y considerado el mejor submarino convencional a día de hoy. Dos ejemplares serían construidos por Italia, tras los fallidos Nazario Sauro y de él se derivarían los Dolphin Israelíes, que constituyen componente marítimo del arma estratégica nuclear israelí. De dichos submarinos se sabe que llevan a bordo 6 misiles Popeye Turbo con cabeza nuclear y que cubren las zonas de interés estratégico del estado de Israel, zonas que abarcan el Mar Rojo, el Golfo Pérsico, el Mar Mediterráneo y el Mar Arábigo. A los tres Dolphin se espera complementarlos con dos Tipo 212A en un cercano futuro. Como variante barata de los tipo 212, se han desarrollado los tipo 214, variantes simplificadas, timones en cruz y AIP. Actualmente hay pedidos por parte de Corea del Sur (ya botado) y Grecia (en pruebas de mar, por cierto, problemáticas). Ya que hemos mencionado a Italia, decir que comenzaron con viejos GUPPY supervivientes de la Segunda Guerra Mundial y que sus sustitutos entraron en servicio en los años 60. Se trataba de pequeños submarinos costeros (591 toneladas en inmersión) y básicamente demostradores tecnológicos. A ellos seguirían los ocho Nazario Sauro en dos series, una de los años 80 y una segunda serie mejorada a principios de los 90. Circulan por el mundillo subacuático historias de comenzar y no parar sobre los problemas con las baterías de dicha clase de submarinos, que obligó a proceder al retiro del servicio a los dos primeros y a construir la segunda serie diez años después. Creedme, hay que tener fe en la logística italiana, siempre fallará, los 500 metros de dispersión de salva de los Vittorio Veneto, los problemas con la comida enlatada en los submarinos del Duce y las baterias de los Nazario Sauro no es más que una muestra del fiel respeto a la tradición que tienen en Italcantieri. Un día tengo que hablar de maniobras navales OTAN en el Mediterráneo con el Nimitz, el Principe de Asturias y el Garibaldi como protagonistas. Si ya lo decía Franco... Siguiendo con sus vecinos tenemos que mencionar a Francia, o la perfección técnica a través de la complicación innecesaria. Los franceses partirían de una buena base, el Roland Morillot, un tipo XXI que les tocó en la rifa del armistico alemán. A partir de él desarrollarían los seis Narval, destinados a despliegues en la costa vietnamita y los restos del imperio francés. A él le seguirían los Daphné, submarinos costeros de 1000 toneladas y el mayor éxito de exportación de un submarino francés. A pesar de que mantenían el calibre de 550 mm, que era anterior a la guerra, y de que continuaban con el diseño fusiforme, eran muy maniobrables y excelentes SSK. Había un grave fallo de diseño en el Snorkel, que hizo que dos ejemplares franceses se perdieran en el mediterráneo y el excelente nivel de rumorosidad logrado fue al precio de complicar innecesariamente muchos elementos del casco, lo que los hacía de mantenimiento digamos, “temperamental”. Fue con ellos que España, Portugal, Pakistán y Sudáfrica adquirirían un arma submarina moderna. Uno de ellos, el pakistani Hangor causaría el primer hundimiento por submarino del período post-1945, la fragata india Khukri en la guerra Indo-Pakistaní de 1971. A los Daphné seguirían los Agosta a finales de los 70. Básicamente eran un desarrollo de los Daphné con casco de gota y estaban adaptados a los requerimientos del Estado Mayor francés para el Mediterráneo. Serían exportados a Pakistán y construidos bajo licencia en Cartagena. Y aquí entra la Grandeur francesa en acción. En su intento de codearse con las grandes potencias y aprovechando la excelente situación económica de la Vª República francesa en los 60, Francia lanzó un programa independiente de submarinos SSBN. Fruto de dicho esfuerzo sería la clase Le Redoutable, comenzada a alistar en 1971 y dotada del misil balistico M1 de 2400 km de alcance. Dicha clase está en curso de substitución por los Le Triomphant armados con el M45 de 5.300 km de alcance. Francia había logrado aquello que quedó fuera del alcance de los ingleses, un vector estratégico independiente y un diseño de reactor nuclear. Dicho diseño incluía un intercambiador de calor muy compacto, lo que permitió que el primer SSN francés, la clase Rubis, fuesen los SSN más pequeños del mundo, con sólo 2670 toneladas de desplazamiento en inmersión. Debido a la prioridad dada a los SSBN, Francia no dispondría de dichos medios hasta mediados de los años 80. El diseño del reactor nuclear fue un éxito, pero no era perfecto, había un problema, y el problema se llamaba potencia. Los reactores nucleares franceses ocupan muy poco espacio, pero tampoco desarrollan una gran potencia. Los Rubis son los SSN más pequeños del mundo, pero también los más lentos, como asimismo también lo es el Charles de Gaulle. En el mundo de la ingeniería los milagros no existen. En un principio el Almirantazgo francés decidió combinar, siguiendo los conceptos rusos e ingleses de la época, submarinos diésel para aguas costeras y nucleares para zonas oceánicas, pero pronto se vió que económicamente era inviable y en los 90 se apostó por la tecnología nuclear como único medio de propulsión para el Arma Submarina. El último Agosta fue retirado del servicio en el 2001. Aproximadamente por las mismas fechas la Royal Navy tomó también la misma decisión, y por los mismos motivos, pero dicha parte de la historia del submarino corresponde a la siguiente y última parte de esta serie. Continuará pronto.