Interesante lo que comentas Pertinax
Estos son los artículos que Interviú ha dedicado a el ex-agente del CNI Flórez, y son interesantes:
Lo que oculta el director del CNI
• Cómo dar una noticia bomba y callar lo más interesante. Fue el CNI quien encargó a Flórez convertirse en agente doble para Rusia. El director del CNI silenció datos claves como éste cuando anunció la detención del presunto topo. Es uno de los ocultamientos de Alberto Saiz en este truculento caso.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) encargó una difícil misión al agente Flórez: convertirse en un doble agente, simular ser un traidor a su patria y pasar así información interesada a Rusia. Por eso ni siquiera el jefe del Servicio de Contrainteligencia entiende qué ha pasado, por qué Alberto Saiz, director del CNI, ha abierto la caja de Pandora de toda esta historia de espionaje. Roberto Flórez García ha dejado de ser un anónimo pequeño empresario afincado en Tenerife y se ha destapado como un agente doble. Este sargento de la Guardia Civil presuntamente pasó información desde 2000 a 2004 –en la etapa anterior a Saiz– al espionaje ruso (FSB, el antiguo KGB) sobre agentes, sistemas operativos y de espionaje. Así lo denunció públicamente Saiz en una aparatosa rueda de prensa en la misma sede del espionaje español. Flórez está en prisión incondicional desde el martes, acusado de un delito de traición.
El caso del topo Flórez ha podido provocar un gran agujero en el espionaje español. Saiz asegura que no está en peligro la seguridad nacional. Sin embargo, en este aparente –y discutido– esfuerzo de transparencia, el director del CNI oculta datos importantes de este caso, como la verdadera razón para tirar a la basura la perfecta tapadera de Flórez.
Trabajaba para España
Roberto Flórez García realmente trabajaba para España, aunque a tres bandas. Según ha podido saber interviú, fue La Casa la que encargó a este sargento de la Guardia Civil que se pusiera al servicio de Rusia. ¿Por qué, entonces, acabar con esta tapadera perfecta con la que de hecho se convertía en un topo en las redes rusas? En rueda de prensa, el director del CNI dio nombre, apellidos, empleo y puesto en la organización del acusado, lo que hacía pensar en un pacto. Además, la juez ha dictado prisión incondicional, pero comunicada, algo que sorprende en un caso de traición. Al asegurar Saiz y el ministro Alonso que no ha estado en riesgo la seguridad nacional, ellos mismos desactivan la acusación de traición. De manera que toda la espectacular detención y titulares sabían que se quedarían en nada.
Perú y el amigo de Aznar
Flórez realizaba en Perú operaciones en apoyo de la empresa de un antiguo compañero de pupitre de Aznar, además de infiltrarse en el partido de Alejandro Toledo. El CNI tenía en el año 2000 una estación en Perú integrada por un jefe y un ayudante. El jefe era Coll, y el segundo, Flórez, como ya publicó interviú en 2001. El doble agente tenía el encargo de investigar las actividades de los sindicatos que afectaran a la empresa española Telefónica, dirigida por Juan de Villalonga. Flórez estuvo destinado antes en Paraguay. Su jefe máximo en la división Exterior del CNI era Pastrana. Asesor de Toledo por aquel entonces era Narcís Serra, ex ministro de Defensa.
Operativos y ‘manchegos’
Todos están en el complejo de la Cuesta de la Perdices, de Madrid, pero desde el desembarco de Alberto Saiz y los manchegos las diferencias se han agudizado. La guerra ya ha provocado ceses. Hay divergencias entre los de Saiz y el equipo heredado de Jorge Dezcallar, el anterior director, y sobre todo del general Calderón, entre los que se cuenta Emilio Jambrina, oficial de información actualmente destinado en el extranjero, en un país de habla hispana. En este sector conservador está también la hija del último director militar –conocida con el alias de Marta Iñiguez–, que ha cambiado de división, pero sigue destinada en Madrid, y Azúa, que era jefe de Seguridad en la etapa anterior, en la que supuestamente tuvieron lugar los extraños hechos del agente Flórez.
El precedente del comandante Santos
Hay un precedente de la forma de actuar del CNI ante las fugas graves de seguridad. En 1987 la revista interviú publicaba fotos y datos de la fuerte protección que el Cesid (predecesor del CNI) proporcionaba en su lujosa residencia marbellí a Rifat el Assad, hermano del entonces presidente sirio. Detrás, todo un juego de tráfico de armas y juegos dobles de espías. El Cesid dio con la fuga de información. El comandante José María Santos desapareció sin rastro por unos días. Fue interrogado con métodos descritos como tortura psicológica hasta que los agentes del Servicio Interno consiguieron una declaración autoinculpatoria. Es fácil imaginar cómo ha sido la negociación ahora con Roberto Flórez.
Mujeres al mando
La mujer que más manda en el CNI no es Esperanza Casteleiro, la secretaria general, sino la jefa de Gabinete, quien está produciendo problemas internos en la organización. Se trata de Mercedes Pérez, y ocupó el mismo cargo con Saiz en la Junta de Castilla-La Mancha. Lo curioso es que Pérez primero accedió a La Casacomo jefa de prensa, para una vez integrada ascenderla al rango de jefa de Gabinete. Tiene una influencia y un mando que muchos consideran desmedido y que está provocando mucha tensión. Las mujeres al mando es una tradición ya en el CNI, desde que el general Calderón nombró número dos a una mujer, hecho insólito hasta entonces. La otra mujer que más manda, más allá del complejo de edificios de la Cuesta de las Perdices, es María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta. Presidenta de la Comisión Delegada, muchos incluso le atribuyen, en función de ese dominio, la marcha de José Bono, ninguneado.
Fuera de la negociación
La cúpula operativa está también fuertemente enfrentada con Alberto Saiz y su equipo de confianza como consecuencia de la negociación con ETA. Casi ningún sector de la Fuerzas Armadas ha entendido la actuación del Gobierno, y menos aún los espías, que además se han quedado al margen de la negociación y las comprobaciones. Miguel Sánchez, director general de Operaciones y uno de los máximos especialistas en la lucha contra el terrorismo, que había ocupado el mismo cargo con el anterior director –que nombró el PP–, Jorge Dezcallar, tuvo que abandonar el cargo e irse a Londres, a un puesto carente de especial relevancia. Junto a él, también ha salido la directora general de Personal, Miriam, afín a Sánchez y de su misma opinión en estos temas. Por cierto, que Dezcallar, el anterior director –bajo cuyo mando aparentemente espió Flórez–, tiene un enorme enfado con Saiz. No sólo no se le avisó de lo que pasaba, sino que el nuevo director no le informó hasta después de la rueda de prensa.
No es el primer Topo
El Gobierno de Zapatero ha vendido espectacularmente la caza de Flórez, pero éste no es el primer topo sorprendido in fraganti. Ahora bien, antes se actuó de manera muy diferente, tratando de evitar no ya que llegara a la opinión pública, sino que se enteraran los servicios secretos amigos y rivales. En aquel caso, dos agentes –uno civil y otro militar– pasaron información a la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana. En 1990 los reiterados viajes a Miami de uno de los topos alertó al entonces CESID, a pesar de que el agente intentó moverse en la clandestinidad. La fuga no fue importante gracias a que los topos fueron cazados pronto, aunque uno de ellos era un oficial de contrainteligencia que llegó a ser jefe accidental de la sección, según informó La Razón en 1998. En la operación participaron agentes femeninas de la DGI de Castro. No consta que se tomaran medidas contra estos agentes doblados más allá de su expulsión del servicio.
Siguió vendiendo a los rusos
A pesar del aparataje de la rueda de prensa en plena sede de los servicios secretos, Saiz ocultó datos: La Casa tiene informaciones que señalan que, una vez abandonado el servicio (en 2004), Flórez siguió manteniendo algunas relaciones con los servicios soviéticos (cuyo jefe en Madrid es un coronel de la FSB que procede del viejo KGB y mantiene relaciones normales con el CNI y la policía) y vendiéndoles información de Canarias. El archipiélago es una zona estratégicamente sensible. Además, es centro de inversiones de las mafias rusas. También se ha localizado en el área a inversores cercanos personalmente al presidente Putin. Según fuentes, su empresa, el ampulosamente llamado Centro de Tratamiento de Conflictos, no era más que “un chiringuito de trapicheo de información para empresarios extranjeros”.
La verdadera situación del CNI
Saiz no comparecerá ante el Congreso hasta septiembre. Varias fuentes explican que la realidad del CNI, sobre todo en las misiones más importantes en el exterior, es calamitosa. “No hay agentes en Irak. Nos echaron los norteamericanos”. Y, sobre todo, tampoco los hay en el sur de Líbano. “Están en Beirut rellenando los informes que les envía la contrainteligencia militar”, asegura una fuente, que concluye: “No han estado donde hacía falta, donde han muerto seis soldados españoles”, en referencia al atentado del pasado 24 de junio en Khiam. Es una parte más del conflicto de competencias que tiene el CNI con la inteligencia militar. Las relaciones con sus compañeros de uniforme son malas y, de momento, la decisión del Gobierno –con la anuencia de Defensa– ha sido desactivar el espionaje de las Fuerzas Armadas (el recién creado Centro de Información de las Fuerzas Armadas), al que apenas se proporcionan agentes de la Guardia Civil.
Los otros agentes dobles
• La CIA captó a un agente del Cesid en los ochenta para conseguir información íntima de un político.
Reportaje por: Juan Alberto PEROTE
30/07/07
La venta de información a un servicio extranjero ha ocurrido en varias ocasiones, pero hay que matizar que nunca la realizó un miembro del Servicio. En ocasiones anteriores, servicios extranjeros, principalmente los pertenecientes a los países que integraban el Pacto de Varsovia, consiguieron captar ciudadanos españoles que por su lugar de trabajo tenían acceso a informaciones que eran de interés militar, industrial e incluso de influencia política. Recuerdo a un agente soviético que captó a un funcionario de una empresa estatal para que le diera la composición de la pintura que se empleaba en las fragatas que se construyeron en los años setenta. Igualmente recuerdo el caso de un suboficial del Ejército del Aire destinado en una base aérea hispano-americana que vendió información relativa al tráfico aéreo de la base, así como datos relacionados con la vida privada de los miembros de las fuerzas americanas con el fin de señalar aquellos que por sus vulnerabilidades pudieran ser captados por el agente soviético. Un funcionario español de la OTAN fue captado por un agente ruso para que le entregara datos de un cohete. En todos estos casos y en otros más las personas que se prestaron a este comercio de información fueron juzgadas y condenadas, y los agentes extranjeros, expulsados de España con la consiguiente protesta diplomática. En definitiva, un simple protocolo que no plantea graves problemas en las relaciones de ambos países.
El mayor éxito que se puede apuntar un servicio de inteligencia es captar un miembro de otro servicio de inteligencia. Esto es lo que, en términos vulgares, se llama tener un topo. Estos casos no son frecuentes, pero la realidad nos confirma que existen. En el caso de los servicios de inteligencia españoles hay antecedentes de intentos de esta operación, paradójicamente no protagonizados por los servicios soviéticos.
La CIA, a principios de los años ochenta, intentó captar un agente del Cesid. Se descubrió la operación y toda la representación del servicio americano fue invitada a dejar España. No hubo rueda de prensa y el asunto se trató en los medios de comunicación con discreción. Por supuesto, las relaciones entre Estados Unidos y España no se deterioraron. En aquella ocasión el interés de los americanos estaba en conseguir información muy íntima de un miembro del Gobierno.
Otra cuestión que se plantea el ciudadano es lo incongruente que parece que en la época que vivimos todavía existan actividades de espionaje. Se da por descontado que eso es cosa del pasado. Ya no existe la confrontación de bloques, la guerra fría es historia, en lo militar existen alianzas, la cooperación en el campo de la investigación es permanente, hasta los astronautas viven en la misma base espacial. Entonces, ¿qué es lo que se espía?
¿Le puede interesar a los rusos el despliegue de la flota?, ¿las reservas de combustible?, ¿los dispositivos de defensa de nuestras fronteras u otras cuestiones similares a éstas que se definen como la seguridad nacional? Realmente parece que no. Entonces, ¿qué?
Las democracias occidentales no pueden ocultar sus planteamientos de política exterior, están permanentemente controladas y cualquier atisbo de doble jugada es denunciado públicamente por los partidos políticos. Tampoco en este terreno parece que los servicios secretos rusos tengan un interés en saber lo que se cuece en Moncloa.
Hoy la relación entre servicios de inteligencia es habitual. Los directores se encuentran periódicamente y establecen acuerdos: “Yo te mando mi espía oficial y tú me mandas el tuyo”. A partir de ese momento estos espías con carné actúan como enlaces, son la correa de transmisión de las informaciones que se intercambian, y los rusos –lo mismo que los españoles– no están fuera de esa red. Esto parece indicar que tampoco sería relevante tener un topo. ¿Para qué se necesita si todo nos lo contamos?
A partir de aquí es donde comienza el juego. La realidad es que los servicios se cuentan casi todo y lo que a algún servicio se le oculta se le participa a otro, de manera que la jugada es conseguir eso a través del amigo. Es una jugada a tres bandas y para ello es imprescindible el topo.
Un alto dirigente político español, con ocasión de una visita oficial a un país amigo, comentó con las autoridades de ese país que los servicios de inteligencia españoles habían conseguido descifrar la clave que utilizaban los servicios secretos de un determinado país con los que los anfitriones mantenían una tensa relación. Al día siguiente el país en cuestión cambió la clave. No cabe duda de que el topo en esta ocasión había hecho con rapidez y eficacia su trabajo. La indiscreción del gobernante español no tiene comentario.
Lo normal es que un servicio secreto, cuando capta a un miembro de otro servicio, lo cuide con mucho tacto. No sería prudente quemarlo en operaciones de bajo rendimiento, por lo que siempre se procurará alimentarlo y esperar a que vaya alcanzando mayores cotas de responsabilidad en su servicio. Eso procurando siempre tenerlo cogido por si se arrepiente.
Roberto Flórez estuvo destinado en Perú y sus actividades relacionadas con la política interna de Perú, controladas o no por el servicio de inteligencia español, sí pudieron despertar el interés de los servicios secretos rusos. Los agentes de la antigua KGB podrían haber tenido dificultades para llegar a la proximidad de Toledo, entonces candidato a la presidencia, dificultades que el agente español no tenía. He aquí el motivo de la captación. Es sólo una hipótesis, pero probable.
El ex miembro del CNI causó baja hace más de tres años. No es lógico que desde entonces haya obtenido información y es un hecho incuestionable que la información tiene un periodo de caducidad muy corto; si no se consume pronto, caduca y no sirve para nada. Me huele que a Flores le han ajustado las cuentas por deudas pendientes. No se puede obviar que un topo quemado puede ser moneda de cambio. Y una cosa es cierta, el doble juego casi siempre sale mal.
Eso sí, en este caso me gustaría saber quiénes han sido los ejecutores. El CNI puede ser incluso un mero intermediario.
Los nombres de Irak
• Los agentes muertos en una emboscada y el destino de sus compañeros
No se ha hecho público el alcance del agujero de seguridad que ha provocado la presunta traición de Flórez, pero Alberto Saiz sí se preocupó de contar que entre los nombres de los agentes que fi ltró al espionaje ruso estaban los de los siete agentes muertos en una emboscada en Irak en noviembre de 2003. Esto ha indignado a los expertos en seguridad y defensa del PP: “Es insidioso, porque no tiene nada que ver con el asunto”. El caso es que el CNI tiene en Irak una asignatura pendiente, que no aprobará a plazo corto. Fundamentalmente, porque no tiene un solo agente en el punto más caliente del planeta, al que van a parar los voluntarios que la yihad recluta a decenas en España.
La mayor calamidad de la historia del CNI tuvo lugar en una carretera iraquí. Alberto Martínez, Carlos Baró, José Merino, José Carlos Rodríguez, José Lucas, Alfonso Vega y Luis Ignacio Zanón murieron tiroteados cuando viajaban de Bagdad a la base de Diwaniya. Sólo sobrevivió el sargento José Manuel Sánchez Riera. “Si hubieran seguido nuestras normas, no habría pasado”, explica a interviú un general en la reserva con altas responsabilidades entonces. Según este militar, que conoce bien el caso, los agentes no cumplieron normas básicas de seguridad. Además, al verse emboscados, se pusieron en contacto con un teléfono del CNI en Madrid, que no tuvo éxito –en esto hay versiones diferentes– a la hora de gestionar un apoyo de fuego cercano contra la emboscada. Agotaron su munición y murieron destrozados, a pesar de que a unos minutos de vuelo había varios helicópteros Cougar del Ejército de Tierra en plena capacidad operativa. El primero que pasó por el lugar fue un equipo de televisión extranjero. Mucho más tarde llegaron soldados americanos, que tenían una base avanzada a sólo unos minutos en coche del lugar.
Sánchez Riera, tras su severo choque postraumático, sigue en el CNI, en puestos burocráticos. El teniente coronel que cogió el teléfono en el CNI aquella negra tarde de sábado también sigue dentro, como jefe de antena de una plaza española, sin demasiado prestigio en la comunidad de inteligencia, que acaba de sufrir otro escándalo de espionaje.
Operación infiltración en el PSOE y el PP
• Roberto Flórez, el agente doble del CNI detenido la semana pasada en Tenerife por pasar información a Rusia, trabajaba en Canarias con un socio: el comandante del Ejército en la reserva Miguel Cedrés. Ambos intentaron infiltrarse tanto en el PSOE –donde el militar logró carné– como en el PP.
Reportaje por: Federico UTRERA
El agente Flórez no actuaba solo. Un comandante del Ejército ya retirado, Miguel Cedrés, le dio cobertura para infiltrarse en el Partido Popular de Puerto de la Cruz (Tenerife) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), aunque en este último caso el propio Flórez lo intentó también por sus propios medios. En ambas formaciones Cedrés llegó a tener ficha de afiliación y carné del partido. Aunque posteriormente fue detectado y puesto en cuarentena por los aparatos de afiliación, sí logró obtener información interna de estas dos formaciones políticas, que se usó luego desde una televisión local para denigrar a políticos, empresarios y periodistas. Además, a Flórez la Guardia Civil lo relaciona con el caso de la adopción por parte de Isabel Pantoja en Perú, país donde estuvo destinado. También con la polémica que rodea el Puerto de Granadilla, actualmente cuestionado por los ecologistas, que forman un curioso tripartito con PP y CC en el ayuntamiento de esta localidad.
Roberto Flórez era un espía de madera y por eso siempre fracasaba. Todo le salía mal. En las islas presumía de ser responsable de una ONG, pero le había puesto tan rimbombante nombre que inducía a la risa: Asociación Canaria para la Paz, el Tratamiento de Conflictos y la Seguridad Humana. Se trataba de dar charlas en asociaciones de vecinos y movimientos juveniles para disuadirlos del empleo de la violencia en sus problemas. Por ello contactó con los ayuntamientos de Puerto de la Cruz, Los Realejos y La Orotava y aún más al sur de la isla de Tenerife, en Arico, donde existe una gran polémica pública por la construcción del Puerto de Granadilla. Precisamente cerca del domicilio del agente Flórez, en el barrio de La Vera, una gran pintada alerta en uno de los muros contra la construcción de esta infraestructura naval. El Ayuntamiento de Granadilla está gobernado por CC, PP y Alternativa Sí Se Puede, un grupo ecologista y de izquierdas que le ha negado el voto a los socialistas y se lo ha proporcionado al centro-derecha. Dicen que para impedir la construcción de ese puerto.
El agente Flórez no pedía dinero por sus charlas, incluso pagaba él mismo la cartelería y los gastos. Sorprendía tanta generosidad y altruismo. Además, los chavales quedaban contentos con el aprendizaje para tratar “los conflictos y la seguridad humana”. Pero al tiempo, alguien le encargó un trabajo algo mayor: infiltrarse en el PSOE y el PP y obtener información. ¿Quien fue el autor del encargo si ya no trabajaba en los servicios secretos?
El comandante retirado Miguel Cedrés le dio cobertura para entrar en el PP. Para ello solicitó una entrevista con la máxima responsable local, Eva Navarro. Sabía quién mandaba. Según fuentes populares, le expuso que deseaba colaborar con el partido para crear un “servicio de información”, una suerte de departamento encargado de recabar informes sobre otros políticos, periodistas y empresarios, así como de otros personajes de Canarias. Cedrés ofreció además a un “hombre de confianza”, un “profesional” que actuaba bajo la cobertura de una ONG “de carácter social”. Y dio su nombre: Roberto Flórez García. Como prueba de su _ delidad, el comandante Cedrés dijo que tramitaran la a_ liación al partido de ambos.
Navarro, que es periodista de profesión, se mostró atónita por el ofrecimiento y le contestó que no necesitaba ese tipo de prestaciones. Como el comandante insistió, lo recondujo a otro tipo de servicio atender a los ancianos de las residencias de la localidad y obtener información sobre cómo era el trato que recibían y los problemas que les aquejaban. El comandante no volvió a aparecer por el PP, y el comité local del partido rechazó posteriormente consumar las a_ liaciones.
Lo más serio ocurrió después. En los meses previos a las elecciones locales y autonómicas del pasado mayo, los pocos vecinos del Puerto que logran sintonizar con la emisora local Mi Tierra TV se sobresaltaron. Su locutor estrella, Pepe López Peraza, comenzaba a denigrar a altos cargos del PP desde su programa El chanchullo, un nombre que es toda una declaración de intenciones. El presentador llama en antena “goda hedionda” y “culona” a la colaboradora del PP Maite Huete, a la que insta a abandonar la localidad. Huete interpone una demanda por difamación en el Juzgado número 3 de Puerto de la Cruz. No es la única. Difunde datos íntimos de Raúl Rey, militante del PP, y pro_ ere toda clase de insultos contra Eva Navarro. Ella ya lo conocía. Tiempo antes, el locutor se había presentado en un pleno del ayuntamiento pro_ riéndo cali_ cativos sexistas contra ella, lo que provocó que la afectada pidiera amparo al entonces alcalde, Marcos Brito (Coalición Canaria). Éste no se lo dio y amparó la “libertad de expresión” del colérico Pepe López, que, para más sorpresa, se jactó de ser a_ liado al PP. La dirección tramitó de inmediato su baja, pero esto disparó las alarmas también en Madrid.
Múltiples denuncias
El CNI seguía discretamente al agente Flórez a causa de sus peligrosos contactos con ciudadanos rusos en el sur de la isla. También porque descubrió que Flórez seguía accediendo a los ordenadores centrales de la Guardia Civil para buscar información de carácter privado con sus viejas claves. Las denuncias contra Mi Tierra TV se acumulan. Periodistas, empresarios y políticos de Tenerife como Sandro Pérgola, Agustín González y María Alonso, Diario de Avisos y la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias han pedido que se retire la licencia y han denunciado a su locutor, que acumula numerosas demandas. Otro editor, Ferenc Donderer, propietario de Teide TV y Einstein Media, un grupo mediático dirigido a los alemanes a_ ncados en esta parte de la isla, también ha interpuesto tres denuncias por injurias y otra más por agresión. El cónsul de Alemania ha presentado una protesta formal.
Los conservadores no son los únicos in_ ltrados. El agente Flórez en persona se acercó también hasta el PSOE. Esta vez su objetivo era Carmen Nieves Farray, entonces concejala socialista. Tampoco logró su propósito. Fuentes de este partido señalaron a interviú que el agente Flórez era muy torpe en sus maneras y algo descarado: “Era un poco fantasma, aquí vino presumiendo de que era del CNI y que ofrecía un estudio sobre dinamización de los colectivos sociales con unos resultados que interesarían a todos los partidos políticos por igual. Tomó el correo electrónico de la concejalía, pero nunca más respondió. El resto lo sabemos por la prensa”. Sin embargo, sus amigos no tardaron en responder al desaire socialista. Desde Mi Tierra TV, la alcaldesa socialista, Dolores Padrón, comenzó a recibir su ración de adjetivos. Uno de ellos –comentarios groseros sobre sus pies– ha motivado otra demanda por la afectada. Antes de todo esto, Cedrés había aprovechado sus contactos en el PSOE. Sabía que la mano derecha de la candidata socialista era su íntima amiga María Jesús Ferrer y se presentó en su despacho, en la Oficina de Correos. Allí le ofreció lo mismo que al PP: afiliarse, crear un “servicio de información” para espiar a políticos rivales, periodistas díscolos y empresarios no afines. Y un informe específico sobre La Vera, curiosamente el barrio del agente Flórez. Pero algo hizo sospechar a María Jesús Ferrer cuando Cedrés la llamó Chus, apelativo restringido a su círculo más próximo en la Península, de donde es su familia. Nadie en Puerto de la Cruz llama a la hoy teniente de alcalde así. Además alguien le informó de que Cedrés y Pepe López eran amigos y éste se refiere a él en sus programas televisivos como “un gran militar”. El comandante logró el carné del PSOE gracias a que el partido socialista ya no pide dos avales de militantes para las afiliaciones.
Muchas andanzas de Flórez y Cedrés son conocidas entre sus vecinos, ya que ellos mismos alardeaban públicamente de ellas. El oficial militar ya retirado decía haber sido agregado de una embajada española, y para sus ausencias daba siempre como lugar de retiro la calle Algodonales de Madrid y la de Fernández Perdigón en Puerto de la Cruz. También reclamaba a ex agentes y militares algún contacto con el Mosad, pues decía tener información sobre un viejo nazi escondido desde hace décadas en el archipiélago. Difícil así pasar desapercibido. También Flórez mostraba ufano su currículo: entre sus antiguos compañeros de la benemérita se jactaba de sus batallas. Aseguran que “decía haber estado detrás del caso de la adopción de la Pantoja cuando estuvo en Perú y achacaba el asunto a las disputas políticas en torno a Wladimir Montesinos” (antiguo responsable de los servicios secretos, hoy encarcelado). Claro, que el guardia civil llegó a Perú en 1997, un año después de que Chabelita Pantoja estuviera en casa de su madre adoptiva, Isabel, en La Moraleja de Madrid. El agente Flórez, entre otras cualidades imposibles para un espía, también hablaba demasiado.
Harina como cal viva y rituales satánicos
La actual alcaldesa de Puerto de la Cruz, Dolores Padrón, ha recibido amenazas de muerte que investigan dos comisarios de policía de Tenerife. Porque lejos de ser los habituales improperios anónimos, alardean de poseer información privilegiada: por teléfono o por carta, Padrón y su segunda, María Jesús Ferrer, eran advertidas de que su coche iba a volar “con una bomba” y daban el lugar donde habitualmente lo aparcaban, su domicilio privado, los horarios suyos y de sus familiares e incluso hasta cómo iba vestida ese día. La policía, que montó un equipo de escuchas en el ayuntamiento, no logró localizar las llamadas. También recibieron una esquela mortuoria en un sobre, del que se investigan las huellas y la saliva que lo cerró. Porque los amenazadores llegaron a más en sus macabras advertencias: a la alcaldesa le rociaron el coche de harina, simulando cal viva. Y a su socia de Gobierno, la dirigente del PP Eva Navarro, le dejaron en su casa trozos de animales cortados en una especie de ritual satánico.