El secuestro de barcos se ha convertido en un lucrativo negocio en Somalia, hasta el punto de dar pie a un mercado de valores con «acciones» abiertas a los vecinos

En la principal guarida de los piratas en Somalia, Harardhere, el puerto frente al que el Alakrana pasó fondeado su cautiverio, las bandas del mar han establecido una cooperativa para financiar sus secuestros en el mar, una especie de mezcla de bolsa de valores con el sindicato del crimen.?Las bandas han obtenido decenas de millones de dólares en rescates y han dado lugar a que en la zona se desplieguen fragatas que lo único que parecen haber conseguido es que los atacantes lleven a cabo sus capturas más lejos de la costa.
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Es un negocio lucrativo que ha atraído a financieros de la diáspora somalí y de otras naciones, y ahora las bandas en Harardhere han establecido un mercado para gestionar sus inversiones.?Un acaudalado ex pirata llamado Mohammed llevó a Reuters por las pequeñas instalaciones y dijo que la empresa había demostrado ser una forma importante para que los piratas consiguieran apoyo de la comunidad local a sus operaciones, pese a los peligros que suponía.
«Hace cuatro meses, durante las lluvias del monzón, decidimos establecer un mercado de valores. Comenzamos con 15 compañías marítimas y ahora contamos con 72. Diez de ellas han tenido éxito hasta ahora a la hora de secuestrar», dijo Mohamed.?«Las acciones están abiertas a todos y todo el mundo puede participar, personalmente en el mar o en tierra, proporcionando fondos, armas o materiales útiles. Hemos hecho de la piratería una actividad de la comunidad». De ahí que al día siguiente de la liberación del Alakrana se formasen colas para obtener los réditos del botín.
Harardhere, a 400 kilómetros de Mogadiscio, era una pequeña localidad pesquera. Ahora es una ciudad bulliciosa donde lujosos todoterreno propiedad de los piratas y de aquellos que les financian, crean ruidosos atascos en sus polvorientas calles, llenas de agujeros.
El Gobierno somalí del presidente Sheij Sharif Ahmed está contra las cuerdas luchando contra los integristas islámicos, y controla poco más que unas calles de la capital. La Administración no tiene influencia en Harardhere, donde un destacado responsable oficial local dijo que la piratería paga casi todo. «Se ha convertido en la actividad más rentable de nuestra zona y dependemos de sus resultados», dijo Mohamed Adam, vicerresponsable de seguridad de la ciudad. «El distrito obtiene un porcentaje de cada rescate de los barcos liberados, y eso va a infraestructuras públicas, incluido el hospital y nuestros colegios públicos», añadió.



