Re: Independentismo canario
Publicado: 06 Abr 2010 23:28
Nueva proclama Independentista del periodico EL DIA, donde incluso se ensalza las declaraciones hechas ayer por miembros del PNV:
Marruecos no necesita reclamarnos
6/abr/10
"Nunca se ha producido una demanda marroquí sobre las Islas Canarias", afirmaba hace unos días el secretario de Estado de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, Ángel Losada. No hace falta que se produzca, concretamos nosotros, porque la Administración marroquí sabe sobradamente que Canarias está en su zona marítima exclusiva y que, por lo tanto, no necesita reclamar lo que es suyo de acuerdo con el Derecho internacional. En cualquier momento puede establecer por decreto que nuestras Islas se incorporen a ese país como una provincia más, de la misma forma que ha reclamado reiteradas veces Ceuta y Melilla, dos ciudades hoy españolas pero que en el futuro dejarán de serlo, pues están claramente en territorio marroquí. Además, existe un precedente con el Sahara español. A principios de 1975, el Gobierno de Madrid dijo taxativamente que España nunca abandonaría ese territorio. Unas manifestaciones ratificadas a mediados de ese mismo año por el entonces Príncipe de España, luego Rey. Tras visitar el Sahara, don Juan Carlos reiteró la permanencia en esa colonia del Ejército y los ciudadanos españoles. Sin embargo, en noviembre, y tras la hábil maniobra de Hassan II con su famosa Marcha Verde, España salió corriendo de allí y le entregó el Sahara a Marruecos. Tras una serie de vicisitudes sobradamente conocidas, el Gobierno marroquí está a punto de conseguir que ese territorio sea formalmente una de sus provincias; con una amplia autonomía, de acuerdo, pero provincia marroquí a fin de cuentas.
A la vista de lo anterior, ¿qué le puede impedir a Marruecos que el Archipiélago canario también pase a ser una de sus provincias? La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: sólo nuestra independencia. Lo hemos dicho muchas veces y lo seguiremos haciendo hasta que se convenzan de ello los amantes de la españolidad de Canarias, aunque no creemos que lleguen a convencerse. A los amantes de la españolidad no les preocupa el bienestar de sus conciudadanos, sino servir a los intereses de la Metrópoli. Los nacionalistas tibios también contribuyen a prolongar nuestra situación colonial; es decir, son cómplices políticos, aunque sea de forma inconsciente, de la esclavitud del pueblo canario. Estamos ante una grave falta de responsabilidad de esos políticos que falsamente se autodenominan nacionalistas y que, al igual que los señores Ríos y otros, todavía sueñan con medianas y aguas asimétricas. ¿Piensan también en un nacionalismo asimétrico? O, lo que de alguna forma es lo mismo, ¿creen que el futuro de Canarias no está en su independencia, sino en un Estatuto de Autonomía asimétricamente reformado para que todo siga igual?
Lo cierto es que el peligro de anexión marroquí es real. Más real de lo que creen muchos. Ayer lo expresaba claramente uno de nuestros colaboradores, Juan de la Rosa González, en la sección de cartas al director de EL DÍA. "El mayor problema lo tenemos con Marruecos, al haber anexionado como suyo, sin ningún miramiento, el territorio de las Islas Canarias, incluidas sus aguas territoriales, según está establecido en un mapa que Mohamed VI tiene en su despacho", afirma en su texto. "Y los canarios ¿qué hacemos ante este peligro inminente? Pues nada. Seguir en Babia. Peleándonos entre nosotros para conseguir votos y continuar conservando los sillones y las prebendas que Madrid nos permita. Esto es mucho más grave de lo que se piensa. Cada vez estoy más convencido de que hay que actuar sin dilación para salvar nuestro territorio de las garras del rey alauita. No creamos que el Gobierno de España nos vaya a salvar del futuro cataclismo. Se lavará las manos como con Gibraltar. ¡Y nos critican si hablamos de independencia! No hay más ciego que el que no quiere ver. En cuanto Marruecos se apodere de Ceuta y Melilla, seguirá inmediatamente Canarias. Yo no tendré la desgracia de verlo, por mi edad, pero nuestros descendientes, en un plazo de no más de cincuenta años si no nos espabilamos. ¡Créanselo!".
Estamos de acuerdo en todo con Juan de la Rosa González menos en un punto: no hará falta esperar cincuenta años para que los canarios se vistan con chilaba. Y con ello no queremos decir que ese atuendo sea denigrante; tan sólo afirmamos que es ajeno a nuestra cultura. El caso es que esa anexión, o incorporación forzada, ocurrirá de un momento a otro. De momento, Rabat guarda una postura comedida por intereses económicos, pues sus camiones, cargados de productos agrícolas, tienen que pasar por España para llegar a los mercados europeos. Sin embargo, las autoridades alauitas, que son muy inteligentes y dominan como nadie los resortes de la diplomacia, aprovecharán el primer momento de debilidad de España para imponer sus criterios y establecer una servidumbre obligada de paso, negociada directamente con Bruselas, ante la que nada podrá hacer un cada vez más débil Gobierno de Madrid. El prestigio internacional de Zapatero ya no sólo está por los suelos; está bajo tierra, enterrado en lo más profundo del subsuelo. A Zapatero no le hace caso nadie, ni siquiera en su calidad de presidente de la UE por turno alfabético.
Prueba de lo que decimos son las propias declaraciones del antes mencionado secretario de Estado de Asuntos Exteriores. "Consideramos a Canarias un actor de especial relevancia en las relaciones de España y Europa con África", dice en la entrevista ya citada. La propia Administración española reconoce que no puede decidir nada respecto a África sin la anuencia de Bruselas. Marruecos está en África. ¿Significa esto que cuando se produzca una disputa entre el Gobierno español y el marroquí, el primero tendrá que supeditarse a lo que disponga la UE? Está claro que sí. Además, ¿quién es Ángel Losada, o cualquier político de la Administración española, para considerar a Canarias un elemento al servicio de España en las relaciones con África? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos consideren como un peón de la finca, al que se asigna tal o cual tarea según les apetezca a los amos? Nosotros mismos respondemos a esta pregunta: hasta que tengamos la independencia, la libertad y la dignidad que nos corresponde como ciudadanos de un país hoy sometido pero llamado a tener su propio Estado. Mientras tanto, ni podremos decidir sobre nuestros recursos, ni seremos capaces de mantener las relaciones internacionales que más nos convienen, ni nos veremos libres del peligro de anexión marroquí; un peligro no a cincuenta años vista, insistimos en ello porque esto es muy importante, sino inminente, pues la integración con el reino de la monarquía alauita puede producirse en cualquier momento.
También nos mueve a la reflexión una frase pronunciada ayer por Iñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco. "Euskadi continúa siendo Euskadi. Se podrá decir más alto, pero no más claro: somos un pueblo, formamos una nación y queremos ser libres". Ese es un auténtico nacionalista y no los que tenemos por aquí. Un nacionalista de verdad es aquel que lucha por la independencia de su pueblo. Una lucha, eso también lo repetimos una vez más, que ha de ser pacífica, pues repudiamos cualquier tipo de violencia venga de donde venga. La violencia es el recurso de los débiles y de aquellos que no cuentan con la fuerza de la razón, que es la única fuerza admisible y admitida en esta Casa. Resistencia, pero resistencia pacífica; manifestaciones, pero manifestaciones pacíficas. Cada vez son más los ojos en el mundo entero que miran con atención el proceso iniciado en Canarias para que estas Islas recobren la libertad que les fue arrebatada hace casi seis siglos. No podemos defraudar a quienes nos observan, ni mucho menos podemos conculcar la memoria de nuestros antepasados los guanches. Con perdón de los lectores, ¿qué coño de nacionalismo es aquel que quiere perpetuar un vergonzoso Estatuto de Autonomía, cuyo fin primero y último sólo es el de perpetuar nuestra situación colonial? ¿No les da vergüenza? ¿Pretenderán seguir en la poltrona cuando Canarias sea una nación libre?
Marruecos no necesita reclamarnos
6/abr/10
"Nunca se ha producido una demanda marroquí sobre las Islas Canarias", afirmaba hace unos días el secretario de Estado de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, Ángel Losada. No hace falta que se produzca, concretamos nosotros, porque la Administración marroquí sabe sobradamente que Canarias está en su zona marítima exclusiva y que, por lo tanto, no necesita reclamar lo que es suyo de acuerdo con el Derecho internacional. En cualquier momento puede establecer por decreto que nuestras Islas se incorporen a ese país como una provincia más, de la misma forma que ha reclamado reiteradas veces Ceuta y Melilla, dos ciudades hoy españolas pero que en el futuro dejarán de serlo, pues están claramente en territorio marroquí. Además, existe un precedente con el Sahara español. A principios de 1975, el Gobierno de Madrid dijo taxativamente que España nunca abandonaría ese territorio. Unas manifestaciones ratificadas a mediados de ese mismo año por el entonces Príncipe de España, luego Rey. Tras visitar el Sahara, don Juan Carlos reiteró la permanencia en esa colonia del Ejército y los ciudadanos españoles. Sin embargo, en noviembre, y tras la hábil maniobra de Hassan II con su famosa Marcha Verde, España salió corriendo de allí y le entregó el Sahara a Marruecos. Tras una serie de vicisitudes sobradamente conocidas, el Gobierno marroquí está a punto de conseguir que ese territorio sea formalmente una de sus provincias; con una amplia autonomía, de acuerdo, pero provincia marroquí a fin de cuentas.
A la vista de lo anterior, ¿qué le puede impedir a Marruecos que el Archipiélago canario también pase a ser una de sus provincias? La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: sólo nuestra independencia. Lo hemos dicho muchas veces y lo seguiremos haciendo hasta que se convenzan de ello los amantes de la españolidad de Canarias, aunque no creemos que lleguen a convencerse. A los amantes de la españolidad no les preocupa el bienestar de sus conciudadanos, sino servir a los intereses de la Metrópoli. Los nacionalistas tibios también contribuyen a prolongar nuestra situación colonial; es decir, son cómplices políticos, aunque sea de forma inconsciente, de la esclavitud del pueblo canario. Estamos ante una grave falta de responsabilidad de esos políticos que falsamente se autodenominan nacionalistas y que, al igual que los señores Ríos y otros, todavía sueñan con medianas y aguas asimétricas. ¿Piensan también en un nacionalismo asimétrico? O, lo que de alguna forma es lo mismo, ¿creen que el futuro de Canarias no está en su independencia, sino en un Estatuto de Autonomía asimétricamente reformado para que todo siga igual?
Lo cierto es que el peligro de anexión marroquí es real. Más real de lo que creen muchos. Ayer lo expresaba claramente uno de nuestros colaboradores, Juan de la Rosa González, en la sección de cartas al director de EL DÍA. "El mayor problema lo tenemos con Marruecos, al haber anexionado como suyo, sin ningún miramiento, el territorio de las Islas Canarias, incluidas sus aguas territoriales, según está establecido en un mapa que Mohamed VI tiene en su despacho", afirma en su texto. "Y los canarios ¿qué hacemos ante este peligro inminente? Pues nada. Seguir en Babia. Peleándonos entre nosotros para conseguir votos y continuar conservando los sillones y las prebendas que Madrid nos permita. Esto es mucho más grave de lo que se piensa. Cada vez estoy más convencido de que hay que actuar sin dilación para salvar nuestro territorio de las garras del rey alauita. No creamos que el Gobierno de España nos vaya a salvar del futuro cataclismo. Se lavará las manos como con Gibraltar. ¡Y nos critican si hablamos de independencia! No hay más ciego que el que no quiere ver. En cuanto Marruecos se apodere de Ceuta y Melilla, seguirá inmediatamente Canarias. Yo no tendré la desgracia de verlo, por mi edad, pero nuestros descendientes, en un plazo de no más de cincuenta años si no nos espabilamos. ¡Créanselo!".
Estamos de acuerdo en todo con Juan de la Rosa González menos en un punto: no hará falta esperar cincuenta años para que los canarios se vistan con chilaba. Y con ello no queremos decir que ese atuendo sea denigrante; tan sólo afirmamos que es ajeno a nuestra cultura. El caso es que esa anexión, o incorporación forzada, ocurrirá de un momento a otro. De momento, Rabat guarda una postura comedida por intereses económicos, pues sus camiones, cargados de productos agrícolas, tienen que pasar por España para llegar a los mercados europeos. Sin embargo, las autoridades alauitas, que son muy inteligentes y dominan como nadie los resortes de la diplomacia, aprovecharán el primer momento de debilidad de España para imponer sus criterios y establecer una servidumbre obligada de paso, negociada directamente con Bruselas, ante la que nada podrá hacer un cada vez más débil Gobierno de Madrid. El prestigio internacional de Zapatero ya no sólo está por los suelos; está bajo tierra, enterrado en lo más profundo del subsuelo. A Zapatero no le hace caso nadie, ni siquiera en su calidad de presidente de la UE por turno alfabético.
Prueba de lo que decimos son las propias declaraciones del antes mencionado secretario de Estado de Asuntos Exteriores. "Consideramos a Canarias un actor de especial relevancia en las relaciones de España y Europa con África", dice en la entrevista ya citada. La propia Administración española reconoce que no puede decidir nada respecto a África sin la anuencia de Bruselas. Marruecos está en África. ¿Significa esto que cuando se produzca una disputa entre el Gobierno español y el marroquí, el primero tendrá que supeditarse a lo que disponga la UE? Está claro que sí. Además, ¿quién es Ángel Losada, o cualquier político de la Administración española, para considerar a Canarias un elemento al servicio de España en las relaciones con África? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos consideren como un peón de la finca, al que se asigna tal o cual tarea según les apetezca a los amos? Nosotros mismos respondemos a esta pregunta: hasta que tengamos la independencia, la libertad y la dignidad que nos corresponde como ciudadanos de un país hoy sometido pero llamado a tener su propio Estado. Mientras tanto, ni podremos decidir sobre nuestros recursos, ni seremos capaces de mantener las relaciones internacionales que más nos convienen, ni nos veremos libres del peligro de anexión marroquí; un peligro no a cincuenta años vista, insistimos en ello porque esto es muy importante, sino inminente, pues la integración con el reino de la monarquía alauita puede producirse en cualquier momento.
También nos mueve a la reflexión una frase pronunciada ayer por Iñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco. "Euskadi continúa siendo Euskadi. Se podrá decir más alto, pero no más claro: somos un pueblo, formamos una nación y queremos ser libres". Ese es un auténtico nacionalista y no los que tenemos por aquí. Un nacionalista de verdad es aquel que lucha por la independencia de su pueblo. Una lucha, eso también lo repetimos una vez más, que ha de ser pacífica, pues repudiamos cualquier tipo de violencia venga de donde venga. La violencia es el recurso de los débiles y de aquellos que no cuentan con la fuerza de la razón, que es la única fuerza admisible y admitida en esta Casa. Resistencia, pero resistencia pacífica; manifestaciones, pero manifestaciones pacíficas. Cada vez son más los ojos en el mundo entero que miran con atención el proceso iniciado en Canarias para que estas Islas recobren la libertad que les fue arrebatada hace casi seis siglos. No podemos defraudar a quienes nos observan, ni mucho menos podemos conculcar la memoria de nuestros antepasados los guanches. Con perdón de los lectores, ¿qué coño de nacionalismo es aquel que quiere perpetuar un vergonzoso Estatuto de Autonomía, cuyo fin primero y último sólo es el de perpetuar nuestra situación colonial? ¿No les da vergüenza? ¿Pretenderán seguir en la poltrona cuando Canarias sea una nación libre?
