Terrorismo islamista en España: informaciones varias
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LA OPERACIÓN CONTINÚA ABIERTA
Al menos seis detenidos en Burgos relacionados con una célula islamista
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/2 ... 1193213125
Al menos seis detenidos en Burgos relacionados con una célula islamista
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EX NOTITIA VICTORIA
“Non aurum sed ferrum liberanda patria est”
EXPLURIBUS UNUM
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Rebaja de las condenas a los del comando DIXAN en casación ante el Tribunal Supremo
No es la primera, ni creo sea la última rebaja de condenas a islamistas recurridas en casación. Es muy difícil probar sus actividades cuando se encuentran en fase de conspiración.El Supremo rebaja entre 5 y 7 años la condena a los cinco salafistas del 'Comando Dixan'
MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Tribunal Supremo ha rebajado a penas que oscilan entre los 5 años y 3 meses y los 7 años de prisión las condenas a 13 años de cárcel que la Audiencia Nacional impuso en febrero pasado a los cinco salafistas de nacionalidad argelina que formaban el denominado 'Comando Dixan', conocido así porque los primeros análisis de las sustancias que se les incautaron fueron identificadas como detergente y luego el FBI señaló que podían servir para fabricar "napalm casero".
En una resolución judicial hecha pública hoy, el alto tribunal reduce de 10 a 7 años y 9 meses de prisión las penas que impuso a Mohamed Tahraoui, alias 'Zakarías' y 'Bard Eddine Ferdji'; Mohamed Amine Benaboura y Djamel Bodjelthia, 'Larbi Ben Ahmed Allag', por pertenencia a organización terrorista y de tres años a un año y nueve meses las que les aplicó por falsedad de documento con finalidad terrorista.
De igual forma, el tribunal rebaja en la misma cuantía las penas por pertenencia que impuso a Ali Kaouka y Souhil Kaouka, a los que absuelve del delito de falsedad.
Los cinco condenados, que cumplirán ahora penas de entre seis y siete años y nueve meses de prisión, fueron detenidos en Cataluña a principios de 2003, junto a un sexto ciudadano, Mohamed Nebar, que fue absuelto por la Audiencia Nacional.
"AUSENCIA DE MOTIVACIÓN"
El alto tribunal justifica la rebaja de las penas impuestas por pertenencia a organización terrorista y por falsedad en documento con finalidad terrorista en razón de "la ausencia de una motivación adecuada e individualizadora que justifique el sustancial incremento de pena respecto al mínimo legal", establecido en 6 años y 1 año y 9 meses, respectivamente.
Según la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Carlos Granados, la Audiencia Nacional justificó esta condena exclusivamente en "la adscripción temporal larga a movimientos extremistas u algunos de ellos a facciones armadas y su estructuración solapada", sin "distinción ni razonamiento alguno respecto a cada uno de los acusados".
Aun así, el Supremo avala la "común integración" de los condenados y la "relación con grupos radicales y terroristas" que mantenían los miembros del 'comando'. "La naturaleza terrorista de las actividades desarrolladas por los acusados, y en concreto la posesión de material electrónico y químico preciso para la perpetración de atentados y la utilización de domicilios que sirvieran de refugio para otros combatientes perseguidos en otros países, queda evidenciado por una pluralidad de indicios a los que se refiere el tribunal de instancia", señala la sentencia.
La Audiencia Nacional condenó por pertenencia a los cinco integrantes porque "la totalidad de los imputados tenían en su poder elementos electrónicos manipulados, que, precisamente por dichas manipulaciones se infiere constituían elementos susceptibles de integrarse en artefactos explosivos".
En concreto, consideró probado que Tahraoui, Boudjeltia y Benaboura pertenecían al grupo guerrillero Forkane, que luchó contra el GIA y que se encuentra integrado en el Grupo de Partidarios de la Corriente Salafista. Los tres huyeron de Argelia entre 1998 y 1999 y se refugiaron en España, donde se reagruparon en una célula a la que se unieron, entre otras personas no juzgadas, los Kauoka, Ali, técnico de electrónica, y Souhil, diplomado en informática.
La célula estaba en estrecho contacto con otros grupos radicales islamistas de Francia, Alemania e Inglaterra. El objetivo era: difundir el ideario extremista islámico, la captación de seguidores entre la población musulmana en España y la creación de domicilios para utilizar como refugio de miembros y depósito de material electrónico, informático, bacteriológico o químico, preciso para perpetrar atentados. También facilitaban documentación falsa a las personas que lo necesitasen.
"NAPALM CASERO"
En cuanto al "napalm casero", la Audiencia explicaba que el químico del FBI que declaró en el juicio hizo constar que no se efectuaron análisis cuantitativos de los materiales intervenidos y que no estaban sujetos a manipulación especial o a control alguno. Agregó que no encontró mezclas ni poliestireno (necesario para el "napalm"), sino estireno, y que no había ningún componente que contuviese material inflamable. En vista de ello, concluyó que el informe sobre el "napalm" "carece de los requisitos para ser tenido como prueba por un tribunal".
La necesidad permite lo prohibido.
Hoy el juez Alfonso Guevara (presidente de Sala en la AN) ha montado uno de sus habituales pifostios (cuando se pone a gritar como un energúmeno) cuando el confidente Cartagena (en el juicio de la Operación Nova) pidió en medio de su declaración como testigo un intérprete de árabe. Pero lo que más le cabreó fue cuando el confidente se desdijo de sus anteriores declaraciones en sedes policial y judicial y en especial cuando le replicó al juez que no le gritara.
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kilo009
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El asunto de la Cañada va a tener relaciones:
Y esta es la noticia de ABC sobre el supuesto Imán:
http://www.europapress.es/00289/2007110 ... dista.htmlEl CEP afirma que la investigación sobre los cócteles molotov confirma que en la Cañada hay radicalismo yihadista
El portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP), Rodrigo Gavilán, dijo hoy que la investigación abierta por la Policía sobre un imán de la Cañada Real que supuestamente enseña a menores a hacer cócteles molotov confirma que "hay sectores radicales en esta zona que están siendo atraídos por el radicalismo yihadista en Madrid".
En declaraciones a Europa Press, Gavilán explicó que los altercados producidos en la Cañada Real, a raíz del derribo de una casa ilegal el pasado 18 de octubre, tienen "un trasfondo religioso peligroso" y por ello exigió que se ponga en marcha "de inmediato" un operativo para "acabar con la inmigración ilegal en el sector 5".
El dirigente sindical reaccionaba de esta manera a la noticia publicada hoy por el diario ABC, en la que se informaba de una investigación, surgida por los enfrentamientos entre vecinos y policías, acerca de un imán que podría estar enseñando a los jóvenes de la Cañada a hacer explosivos de fabricación casera.
Según el portavoz, tras los desalojos en pleno ramadán, "un sector radical interpretó que era un ataque a su religión y comenzó a alentar a la población para repeler las actuaciones policiales en futuros derribos". "Vamos a asistir con toda seguridad a ataques organizados y premeditados por parte de sectores radicales de origen marroquí", dijo.
En su opinión, los mandos tienen que autorizar a los policías a que hagan redadas y "establecer y aplicar el Estado de Derecho" en la Cañada Real Galiana. Para Gavilán, en apenas una semana la Policía podría acabar con "los brotes yihadistas" en la zona si les dejarán aplicar lo que contempla el ordenamiento jurídico.
"El Gobierno central y Comunidad y Ayuntamiento de Madrid no pueden dejar que el problema se enquiste. Esto puede convertirse en un centro de reclutamiento de islamistas radicales. Las autoridades no pueden mirar para otro lado", dijo.
Y esta es la noticia de ABC sobre el supuesto Imán:
Investigan si un imán de la Cañada Real instruye a menores sobre «cócteles molotov»
Los ánimos siguen caldeados en la Cañada Real Galiana, en Madrid. Agentes de Información y de la Policía Municipal estudian al milímetro los movimientos en el asentamiento ilegal. Y tienen sospechas de que el imán de la mezquita que se encuentra en la zona más degenerada de la Cañada, la que está ubicada en terrenos del distrito de Villa de Vallecas, está instruyendo a menores árabes de la zona sobre cómo se elaboran los «cócteles molotov».
Estas investigaciones policiales tienen su origen, especialmente, en los violentos altercados producidos el 18 de octubre en la zona de la Cañada que pasa por el distrito de Vicálvaro e, incluso, el barrio de cooperativistas de Covibar, en el término municipal de Rivas Vaciamadrid.
La Policía Nacional y la Municipal ya se pusieron a trabajar entonces en previsión de que se produjera un recrudecimiento integrista en los mensajes de los imanes de las mezquitas. Concretamente, hay dos en la Cañada, la mencionada de Villa de Vallecas y otra cerca de donde se produjo la batalla campal. Sin embargo, en esta segunda no se han detectado mensajes islamistas más allá de los habituales.
Es en la otra mezquita donde han surgido las sospechas. Si bien es arriesgado hablar de proselitismo, al menos desde un punto de vista radical, sí se investiga en esos planes de nuevos ataques a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de cara a nuevos desalojos, que los habrá en un futuro.
Nuevas notificaciones
«Este seguimiento se produce a raíz de los conocidos incidentes -indicaron fuentes policiales a ABC-». Y las supuestas instrucciones del imán irían, repiten, enfocadas a nuevos desalojos y derribos. «Entre otras cosas, porque sí que se han enviado notificaciones a gente que vive en esa zona de la Cañada», dicen nuestras fuentes; es decir, a la zona «mala», la de Vallecas.
El pasado 18 de octubre dieron la vuelta a medio mundo las imágenes de la batalla campal que protagonizaron los vecinos árabes de la Cañada contra la Policía. Una treintena de personas, la mayoría agentes de la autoridad, resultaron heridos. En los hechos estuvieron implicados muchos menores de edad.
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kilo009
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Esto es un reportaje de Irujo. Ojo con el angelito, llamado Lahcen Ikassrien y marroquí:
No se que hace el angelito suelto (que me imagino sí vigilado). Si va a Afganistán por su admiración hacia lo talibán, no es bueno, y si estaba relacionado con el nucleo sirio, otra vez ellos, peor.Personal de Cruz Roja ayudó a la CIA en Guantánamo
Supuestos miembros de Cruz Roja pidieron a varios presos en Guantánamo (Cuba) que colaboraran con agentes de la CIA y revelaran datos de Al Qaeda a cambio de su libertad, según señalan varias fuentes consultadas por EL PAÍS. Ante la sospecha de que soldados norteamericanos suplantaban a sus miembros para obtener información, Cruz Roja protestó ante las autoridades militares del campo. La queja se hizo en el año 2003 y sin publicidad, ya que esta organización humanitaria no puede hacer pública ninguna información sobre su trabajo o la situación de los presos en ese centro. La CIA se ha infiltrado otras veces en algunas ONG que trabajan en América Latina.
Lahcen Ikassrien, de 40 años, un marroquí residente en Madrid que permaneció recluido durante cuatro años en la base de Guantánamo, fue uno de los presos que recibió este ofrecimiento. Ahora relata por primera vez esta experiencia.
"¡Hola, español! ¿Cómo estás? Te traigo una carta de tu familia... Tú eres buena persona y muy listo, ¿por qué no colaboras con los norteamericanos, les cuentas lo que sabes y te sacamos de aquí? Guantánamo es muy duro", espetó en castellano un hombre de unos 36 años, pelo claro, alto, delgado y con una placa del Comité Internacional de la Cruz Roja en la solapa.
Cuando Lahcen Ikassrien, natural de Alhucemas (Marruecos) y residente en Madrid, escuchó esta frase llevaba más de un año preso en Camp Delta, uno de los recintos de la base militar en la que el Ejército de EE UU mantiene aislados del mundo a centenares de presuntos terroristas de Al Qaeda. Había sido capturado en Kunduz (Afganistán) en diciembre de 2001 por los hombres de la Alianza del Norte y vendido a los norteamericanos como "un peligroso terrorista". Sobrevivió milagrosamente a la revuelta de mercenarios extranjeros en la cárcel de Qila-i-Jhangi, a las afueras de Mazar-i-Sharif, en la que murieron 600 presos, muchos con las manos atadas.
"Vosotros, ¿qué estáis haciendo aquí? ¿Traéis cartas o trabajáis para los americanos?' Le escupí a la cara. Estaba amarrado con las cadenas al suelo y le dije: 'Si estuviera suelto te rompería la cara. No eres de Cruz Roja, eres un falso que trabaja para los norteamericanos'. Vinieron los soldados y me llevaron a mi celda. Estuve varios días castigado en aislamiento, desnudo, sin luz ni agua. Luego me cambiaron de módulo, no querían que hablara con mis compañeros y les dijera lo que estaba haciendo la gente de Cruz Roja", relata ahora el ex preso.
Ikassrien asegura que casi todo el texto de la carta que le entregó aquel hombre estaba tachado con tinta negra. Era una carta de su madre, a la que no ve desde hace 10 años, y según su testimonio sólo aparecía el nombre de ésta y de su hermano. "Le pregunté por qué me traía esta carta y respondió que él no podía hacer nada, que toda la correspondencia pasaba por los soldados americanos. '¿Por qué no dejáis que vengan otros grupos humanitarios? Vosotros no hacéis nada aquí', le insistí".
Ikassrien, que deambula ahora por las calles de Madrid sin documentación -hace más de un año que las autoridades de Marruecos le prometieron entregarle un pasaporte-, asegura que aquel supuesto miembro de Cruz Roja le había visitado otras veces antes de aquel ofrecimiento. "Lo vi por primera vez en Kandahar y me vino a ver varias veces en Guantánamo, pero antes no me comentó nada semejante. Nunca me había hecho ese ofrecimiento. Creo que era suizo. Hablaba árabe, aunque mal, francés, inglés y español. Siempre decía: ¡hola, español!".
Tres meses después de este incidente Ikassrien fue trasladado a Camp Five, otro de los centros de internamiento en Guantánamo, un escenario más duro que el anterior, un lugar donde las torturas de los soldados norteamericanos eran habituales. Pero antes recomendó a sus compañeros que no hablaran con la Cruz Roja y que no enviaran cartas a sus familiares. Algunos presos se negaron a comunicar con los enviados de ésta organización. Les veían como enemigos, según su relato.
"Les conté lo que me había pasado y algunos me dijeron que habían tenido experiencias muy similares a la mía. Hasta hicimos una huelga de hambre. Estuve varios meses sin escribir cartas a mi familia y sin visitas de la Cruz Roja. Aquel hombre no volvió a visitarme. Vino otro miembro de esa organización, también suizo, que había vivido en Suráfrica. Quería calmarme porque sabía que estaba muy enfadado con ellos. Me traía galletas y zumos. Para ganarse mi confianza me contó algunas confidencias de sus gustos sexuales sin que yo le preguntara nada. Me preguntaba por mi familia y animaba a volver a escribir cartas. Quería hacerse mi amigo".
Ikassrien afirma que miembros de Cruz Roja intercedieron a favor de los soldados cuando días antes de ser entregados a sus países de origen les conminaban a firmar documentos en los que decían que habían sido capturados en Afganistán cuando en realidad fueron vendidos por dinero en Pakistán. "Algunos británicos y de otras nacionalidades se negaban a firmar y entonces venían los de la Cruz Roja y les intentaban convencer para que lo hicieran. '¡Si firmáis no pasa nada!', les decían".
Y relata la visita de una mujer, presunta jefa de Cruz Roja, que visitó Guantánamo para hablar con los presos y "controlar" el trabajo de sus miembros. "Algunos presos me confesaron que esta mujer se mostró crítica con el trabajo que su organización estaba haciendo allí. Qué les contó que había visto cosas que no se correspondían al trabajo que debía de hacer Cruz Roja". El ex preso marroquí asegura que algunos médicos de esta organización humanitaria sirios, libaneses y tunecinos renunciaron a su trabajo en la base militar al comprobar las condiciones en las que vivían.
Ikassrien era un objetivo de extraordinario interés para los interrogadores del Ejército y la CIA en Guantánamo que, según relata, lo torturaron en distintas ocasiones. En Madrid estuvo vinculado con miembros de la célula de Imad Eddin Barakat, Abu Dahdah, un sirio condenado como jefe de Al Qaeda en España y conectado con alguno de los autores de los ataques del 11-S. Ikassrien fue a Afganistán porque le fascinaba el gobierno talibán al que consideraba un modelo para el mundo musulmán. "Quería ser un musulmán de verdad", afirma ahora.
Tras separarse de su mujer marroquí y cumplir tres años de prisión en Valdemoro por tráfico de hachís dejó Madrid donde había vivido y trabajado en toda clase de empleos durante 13 años. Llegó a Herat a través de la frontera de Irán y asegura que no entrenó en ningún campo de Al Qaeda en contra de lo que la policía cree pero nunca probó ya que, tras su entrega, fue absuelto por la Audiencia Nacional. Las fuerzas del general uzbeko Abdul Rashid Dostum lo condujeron al fuerte de Qila-i- Jhangi, donde un misil le reventó un brazo. El 29 de diciembre de 2001, la Cruz Roja lo registró como detenido en Mazar-i-Sharif y residente en España.
La Cruz Roja tiene destacado en Guantánamo a un equipo que oscila entre 10 y 30 miembros y asiste a centenares de presos. Su trabajo consiste en registrar la identidad de los prisioneros, hablar con ellos en privado y darles la oportunidad de que escriban a sus familiares o reciban cartas de éstos. Responsables de organizaciones humanitarias se defienden y aseguran que han tenido experiencias similares de "suplantación" en diversos escenarios de guerra. Otros van más lejos y reconocen casos "aislados" de voluntarios que por la mañana trabajan para una ONG y por la tarde para la CIA.
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kilo009
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Interesante información de Jesús Barquín y Miguel Ángel Cano en El Mundo:
Respuestas al ''yihadismo'': otra legislatura perdida
El terrorismo transnacional vinculado al islamismo radical se diferencia del terrorismo de corte social-revolucionario y etno-nacionalista sufrido en Europa desde los años 1970 (RAF, Brigadas Rojas, IRA, ETA) en algunos rasgos fundamentales: el perfil personal de los terroristas (de origen geográfico y cultural heterogéneo y difuso), las acciones criminales (potencialmente indiscriminadas y despiadadas), la organización (redes descentralizadas en lugar de estructuras fuertemente jerárquicas), la capacidad operativa (multiplicada por el carácter transnacional e independiente de las células) y la financiación (en gran medida a través de su propio entramado de fondos y empresas legales).
El terrorismo sin fronteras surge y se consolida en la década de 1990 y, para quienes hasta entonces pudieran haber inadvertido su existencia, se hace brutalmente presente a través de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Una fecha a partir de la cual gran parte de los estados democráticos del mundo occidental acentuaron la adaptación de sus políticas de seguridad y de su legislación antiterrorista a la intensidad y cercanía de la amenaza.
¿Y España? Frente a la amenaza del terrorismo yihadista, no se puede decir que exista en nuestro país una política de seguridad merecedora de tal nombre, pues el tema ha pasado desapercibido, tanto en el plano de las reformas legislativas, cuanto en el del debate público. Muy al contrario que la inacabable disputa política sobre cómo combatir (o, para otros, apaciguar) el terrorismo etarra. Y muy al contrario que la profunda e incesante discusión que se desarrolla en otros estados europeos sobre cómo mejorar las leyes para reforzarse frente al criminal desafío de las organizaciones terroristas de base yihadista. Por ejemplo, en Alemania, nación de la que hemos importado no pocos conceptos y políticas en materias criminales y de seguridad. Mientras en el país germano se iniciaba este debate, en España el anterior Gobierno se afanaba en reformar el Código Penal con la única finalidad de hacer frente a ETA. En nuestro país tanto daba decir terrorismo como decir ETA, así de ajena se percibía la activi-dad de Al Qaeda y sus equivalentes. Y, si se detenía en la costa mediterránea a un grupo sospechoso de preparar atentados, la oposición de la época lo tomaba a risa y atribuía la actuación policial a oscuros intereses partidistas.
El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, el terrorismo fundamentalista consigue sembrar Madrid de cadáveres y destrucción. Los atentados de Madrid sacaron a la luz algunas certezas y algunas sospechas, unas siniestras, casi ninguna ilusionante, pero en todo caso dejó claro que para España el terrorismo yihadista no es una hipótesis lejana, sino una sangrienta realidad.
Con centenares de muertos y mutilados dolorosamente obvios para todos, se diría que la siguiente legislatura estaría protagonizada, entre otros asuntos relevantes, por la discusión acerca de cómo protegernos del terrorismo yihadista de manera eficaz y con el mínimo recorte de las libertades públicas. Pero no ha sido así: en los últimos tres años y medio, la cuota de atención en materia de terrorismo se la ha seguido llevando ETA, esta vez en una búsqueda buenista de la reconciliación (¿?) con los criminales etarras. Parecería como si se hubiera extendido la temeraria sensación de que, con las devastadores explosiones del 11-M y la ulterior retirada de nuestras tropas de Irak, ya estuviera pagado el tributo a los asesinos yihadistas. Grave error: cualquiera que tenga los ojos y los oídos abiertos a los mensajes de los profetas de Al Qaeda, sabe que España es para estos criminales un territorio a reconquistar.
El contraste entre la despreocupación que campea en España y lo muy en serio que se toma el asunto en otros países es llamativo, y también algo desasosegante. En Alemania, ya desde los días inmediatamente posteriores al 11-S se inició una concienzuda adaptación legal y operativa: Sicherheitspakete en 2001, Ley de Lucha contra el Terrorismo Internacional y nuevo parágrafo 129b del Código Penal en 2002, etcétera. En años más recientes han continuado las propuestas de reforma, como la creación de un fichero antiterrorista de ámbito estatal (Anti-Terror-Datei) que fue activado el 30 de marzo de 2007. El fichero, al que pueden tener acceso tanto la Policía como los servicios secretos alemanes, ya almacena datos sobre más de 13.000 miembros y colaboradores de organizaciones terroristas y de grupos u organizaciones que prestan su apoyo a una organización terrorista, así como sobre individuos adscritos al islamismo radical.
Otras medidas en discusión afectan a la modificación del artículo 87/a de la Constitución alemana para permitir la intervención del Ejército en caso de amenaza terrorista, la detención preventiva de potenciales terroristas (Gefährder) que no pueden ser expulsados del país, la aplicación del disparo mortal final en el caso de inminente amenaza terrorista, la modificación constitucional que permitiría al Ejército derribar un avión de pasajeros utilizado como bomba volante, la tipificación como delito de la estancia en un campo de entrenamiento yihadista, o la implantación de un fichero de personas convertidas al islam.
Sin duda, alguna de las medidas adoptadas o propuestas en Alemania, como el fichero de personas convertidas al islam, es manifiestamente criticable. Al menos desde la perspectiva española, donde una de las mejores bazas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la lucha contra el yihadismo radica en la discreta colaboración de musulmanes a quienes, naturalmente, repugnan las actividades criminales de los islamistas radicales. Una medida que estigmatizara indiscriminadamente a los musulmanes en general provocaría un trasvase de simpatías hacia los yihadistas. Lo que no sólo les reforzaría en términos de apoyo social y político sino que, más importante, debilitaría peligrosamente la eficacia de los servicios de información.
No se trata, por tanto, de copiar de manera irreflexiva las medidas que los sucesivos gobiernos alemanes han puesto en marcha. Pero sí debemos imitarles en el procedimiento. Por supuesto que a los políticos alemanes también les encanta aparecer en la ARD o la ZDF en las horas de máxima audiencia, pero al mismo tiempo se viene desarrollando una discusión científica seria en los medios de comunicación; y no digamos ya en las publica-ciones especializadas.
En cambio, la política española de seguridad, particularmente legislativa, frente al yihadismo, o bien se lleva en silencio como las afecciones vergonzantes, o bien no existe. Y no es que en esta materia convenga más la algarabía que la discreción, pero tampoco el silencio ni el cruzarse de brazos son una respuesta inteligente al terrorismo yihadista. Puede nuestro Gobierno seguir haciendo el don Tancredo mientras pone una vela a Santa Rita para que estos asesinos iluminados retrasen el siguiente golpe lo suficiente como para superar las siguientes elecciones, pero entonces será demasiado tarde para -Alá no lo quiera- unas docenas de víctimas o quien sabe si cientos.
Por lo demás, la ausencia de una discusión rigurosa en un período de cierto sosiego, se tornará sin duda en un poner precipitadamente patas arriba el Estado de Derecho en el momento en que cualquiera de las franquicias de Al Qaeda u otra organización adscrita a la red terrorista global actúe nuevamente en España. Tornará, al cabo, en uno de esos espectáculos de subasta electoralista en los que los partidos políticos rivalizan por proponer medidas penales a cual más dura, llamativa y, a la postre, probablemente ineficaz.
Frente al escenario de inmovilidad legislativa que hemos vivido en España durante los años posteriores a los devastadores atentados del 11 de marzo de 2004, procede seguir -aunque con mejor acierto- el mismo camino que nuestros vecinos alemanes comenzaron tras el 11-S: un debate profundo, tanto en la opinión pública cuanto en la comunidad de científicos sociales, sobre las mejores opciones de política de seguridad y política criminal disponibles. Un enfoque criminológico riguroso, para afrontar un problema que no es exclusivo de nuestro país sino que constituye una amenaza integral para la supervivencia de la civilización.

