Según la Universidad de Santiago, la mochila de Vallecas la manipuló un hombre europeo, ni magrebí, ni asiático.
La mochila de Vallecas la manipuló un hombre europeo, no un magrebí
Científicos de la USC lograron identificar el origen geográfico del sospechoso que pudo alterar la prueba clave del 11-M
El juez toma muestras de ADN a mandos de la Policía y otros posibles sospechosos
El prestigio del Instituto de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, que dirige el profesor Ángel Carracedo, es tal -está situado incluso por encima del FBI, según publicó la prestigiosa revista Journal of Legal Medicine- que el juez Del Olmo, encargado del atentado del 11-M, la mayor masacre terrorista en la historia de España, no ha dudado en solicitar su ayuda para investigar uno de los puntos clave de la misma, la mochila de Vallecas, según ha podido saber EL CORREO GALLEGO en exclusiva.
Y es que el centro que dirige el catedrático de la USC es el único en el mundo con un sistema para identificar el origen geográfico de una muestra biológica, ya sea procedente de una huella o de una simple brizna de tela. Según fuentes solventes, investigadores del Instituto de Medicina Legal de la USC, en colaboración con otros de la Facultade de Matemáticas, lograron deducir, con un gran porcentaje de éxito, de casi el 100% de fiabilidad, que la muestra obtenida de muestras de ADN de la mochila de Vallecas pertenecen a una persona que no es de origen magrebí, sino de Europa.
Un hito en identificación
Este descubrimiento es un hito no sólo en el panorama científico internacional, sino también por su aplicación futura en investigaciones policiales e identificación de sospechosos de delitos de distinta índole, desde terroristas hasta criminales. No en vano, el equipo que dirige en la Universidade compostelana el profesor Carracedo se ocupó de evaluar muestras de otro de los casos que puso el alma en vilo a los españoles, el de las niñas de Alcàsser.
Este diario intentó ayer en vano contactar con el equipo de científicos que trabajó en la investigación encargada a la USC por el juez Juan del Olmo. Y es que el caso está todavía en fase sub júdice.
Sin embargo, los métodos de la investigación llevada a cabo en Santiago fueron presentados en el Congreso Científico Portugalia Genética, celebrado en Oporto. Allí, se explicó que la metodología está basada en el análisis de pequeñas variaciones en el genoma, denominadas SNP, que cambian entre los individuos, pero también entre poblaciones humanas.
El equipo del director del Instituto de Medicina Legal, coordinado por la profesora Victoria Lareu y por el director técnico del Centro de Genotipado, Christopher Phillips, logró elegir una treintena de estos marcadores genéticos de entre los más de diez millones de SNP que posee el genoma humano por tener las mayores diferencias entre poblaciones, logrando así decir con una probabilidad elevadísima, que roza el cien por cien, el origen geográfico de posibles sospechosos o sus ancestros.
Estos SNP fueron validados en su día para su uso forense conjuntamente con otros cuatro laboratorios europeos, tras lo que el equipo de la USC desarrolló una herramienta matemática y bioinformática para que al introducir los datos de los SNP se conozca con qué probabilidad provienen de una población determinada y cuál es la más cercana en cuanto a referencia.
El novedoso método ideado por los investigadores de la USC hace posible que poblaciones que son muy diferentes, como asiáticos, subsaharianos, europeos o nativos americanos sean fáciles de diferenciar, aunque también cuanto más próxima es la identificación geográfica, más difícil es seguir acotando el perfil. Aún así, con los marcadores de ADN han llegado a diferenciar ya entre las personas de origen europeo, los norteafricanos o los de Oriente Medio.
El encargo del juez Del Olmo a los investigadores de la USC consistía en tratar de averiguar el origen geográfico de perfiles de ADN no identificado de diversas muestras, entre ellas de la mochila de Vallecas. La pregunta era si estos perfiles eran de origen norteafricano o europeo. Una duda que fue contestada con éxito, ya que se descubrió sorpresivamente, en el caso concreto de la mochila, una de las tres que no llegó a explotar el fatídico 11-M, que correspondían a un europeo.
De este resultado se deriva que en la mochila de Vallecas, bautizada así al aparecer, según algunas fuentes, en la comisaría de este barrio de Madrid, hay huellas de ADN que corresponden a una persona europea, que estaría implicada en la manipulación de la bolsa, y cuya procedencia no coincide con la de los actuales sospechosos, de origen magrebí. Así, la polémica sobre la autoría de la conspiración continúa abierta.
La biblia de la ciencia
Más allá de tramas, un artículo con el método ideado por el equipo de Carracedo y su aplicación en la ayuda en la investigación del 11-M ya está en manos de la revista Science, considerada como la biblia de las investigaciones científicas a nivel mundial.
Hay que subrayar que el equipo de Carracedo lleva ya tres años trabajando con el novedoso método basado en el análisis de los marcadores genéticos SNP. Los logros alcanzados y la fiabilidad de los resultados ha suscitado el interés diversas compañías.
Sin embargo, todo apunta a que la multinacional norteamericana especializada en biotecnología Applied Biosystems será quien se lleve el gato al agua, comercializando la metodología de la USC.