Información relacionada con ETA
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Re: Información relacionada con ETA
Otras dos furgonetas robadas por parte de ETA, mucho ojo éstos dias.
http://www.elconfidencialdigital.com/Ar ... jeto=22180
Saludos.
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kilo009
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Re: Información relacionada con ETA
Renault Traffic de color blanco (seguramente seguirán el modus operandi de Burgos).
Por cierto, hoy viene de vuelta a casa el Indio, Francia nos lo ha prestado por unos días.
Por cierto, hoy viene de vuelta a casa el Indio, Francia nos lo ha prestado por unos días.
Re: Información relacionada con ETA
visto el tiempo que usaron en preparar la de burgos, creo que urge el tratar de localizar el caserio o villa donde se esté trabajando con esos vehículos, tanto en el tema de pinturas como en el refuerzo de suspensiones
y las fuerzas policiales, por lo menos en los perímetros de sus centros a tratar de localizar las marcas o señales que hagan especial a cada vehículo
y las fuerzas policiales, por lo menos en los perímetros de sus centros a tratar de localizar las marcas o señales que hagan especial a cada vehículo
Re: Información relacionada con ETA
Respecto al indio, hoy La Razón publica que ha reconocido que fue él quien asesinó a los dos guardias en Capbreton.
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Oraculo
Re: Información relacionada con ETA
ETA ha causado daños por valor de 105 millones desde la última tregua
ETA ha causado daños por valor de 105.303.000 euros desde la ruptura de la última tregua, que la banda terrorista declaró el 24 de marzo de 2006 y que rompió en la práctica el 30 de diciembre de ese mismo año, con el atentado contra contra la T-4 de Barajas.
Este dato figura en el último estudio sobre la actividad de la banda etarra que ha elaborado el economista Mikel Buesa desde la Cátedra de Economía del Terrorismo de la Universidad Complutense de Madrid.
El informe analiza la actividad de la banda criminal en los últimos años y valora cuál es la situación actual del terrorismo etarra y de la posible evolución en los próximos años. En este sentido, la investigación de Buesa concluye que desde el atentado de la T-4 de Barajas la banda etarra ha causado daños por valor de 105.303.000 euros.
ETA ha causado daños por valor de 105.303.000 euros desde la ruptura de la última tregua, que la banda terrorista declaró el 24 de marzo de 2006 y que rompió en la práctica el 30 de diciembre de ese mismo año, con el atentado contra contra la T-4 de Barajas.
Este dato figura en el último estudio sobre la actividad de la banda etarra que ha elaborado el economista Mikel Buesa desde la Cátedra de Economía del Terrorismo de la Universidad Complutense de Madrid.
El informe analiza la actividad de la banda criminal en los últimos años y valora cuál es la situación actual del terrorismo etarra y de la posible evolución en los próximos años. En este sentido, la investigación de Buesa concluye que desde el atentado de la T-4 de Barajas la banda etarra ha causado daños por valor de 105.303.000 euros.
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kilo009
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Re: Información relacionada con ETA
Eso es calculable, pero luego hay que medir la actividad antiterrorista, dietas del personal, seguridad de VIP's e instalaciones, informadores y un largo etcétera que nos cuesta la lacra del terrorismo.
Ponle además el daño que pueda hacer al turismo en el País Vasco o en otras zonas donde atente, como pasa con las campañas de verano, los daños que hace al sector empresarial...
Ponle además el daño que pueda hacer al turismo en el País Vasco o en otras zonas donde atente, como pasa con las campañas de verano, los daños que hace al sector empresarial...
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Oraculo
Re: Información relacionada con ETA
El coste más alto es el de los muertos y mutilados, traumatizados....ese no es calculable, y duele mucho más que el material destruido o lo que gaste en luchar contra esto.
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Oraculo
Re: Información relacionada con ETA
PAPÁ INOCULÓ EN SUS DOS HIJOS EL PEOR VENENO DE ETA TODO QUEDA EN FAMILIA
GOTZON, el padre, fue de ETA; la madre, «polimili»; el tío militó en la organización asesina. Y los primos. Ibon y Eneko, hijos del primero, corretearon entre las piernas de míticos etarras. No sólo empuñaron las armas, ahora son los jefes de la banda
Antonio Machado y Álvarez, alias Demófilo, escritor aficionado, hacía leer el Romancero a sus cinco retoños con la esperanza de que llegaran a convertirse en el brillante autor que él nunca logró ser. Le salieron dos genios, Manuel y Antonio. Gotzon Gogeascoetxea, etarra de medio pelo antes de la Transición, inculcó la salmodia armada y nacionalista a sus cuatro hijos varones con la esperanza de que llegaran a convertirse en el líder etarra que él nunca logró ser. También le salieron dos, Ibon y Eneko, pero en cierto modo superó a Demófilo: un tercero, Zigor, cabecilla de Batasuna en Francia, se quedó en el escalón intermedio. «Gotzon insufló a sus hijos todo el veneno ultranacionalista para que se convirtieran en lo que él no fue capaz de ser», dice alguien que conoce de cerca la familia.
Ibon Gogeascoetxea Arronategui, 44, y su hermano menor Eneko, 42, son los nuevos jefes de ETA. Controlan los aparatos militar y logístico de la banda. Pero si los Machado sólo contaron con el influjo de la estela paterna, los Gogeascoetxea pudieron elegir entre un ramillete de lazos de sangre con ETA.
No sólo su madre, Lourdes, y su padre, Gotzon, militaron en la logia terrorista durante los años 70; también su tío Mikel Josu Arronategui (hermano de su madre), procesado dos veces por pertenencia a ETA, así como sus primos hermanos Asier y Kepa Arronategui, en prisión, y la novia de este último, Izaskun Urionabarrenetxea, hija a su vez de Manu Urionabarrenetxea, afamado pistolero abatido por la Guardia Civil cuando ella tenía 9 añitos y tío político de Ibon y Eneko. Hay familias de tradición militar. Otras que perpetúan un saber artesano. A a los Gogeascoetxea Arronategui se les da bien la cosa del terrorismo.
Los hermanos Gogeascoetxea son «gente de campo: callados, tranquilos y cabezones», cuentan en Busturia, un burgo rural a ocho kilómetros de Guernica (Vizcaya), donde todos se conocen y gobierna ANV. La Policía vasca no sabía mucho de ellos cuando eran jóvenes, aparte del pedigrí abertzale que portaba la familia.
«De sus primos, los Arronategui, se sabía que estaban en el follón, pero ellos se mantuvieron en un segundo plano», afirman fuentes policiales. Quizás por esa capacidad para pasar inadvertidos, los Gogeascoetxea permanecen invisibles para las fuerzas de seguridad desde hace 12 años -la media actual de permanencia en ETA antes de ser detenido es de dos años y medio-, mientras que en la rama de los Arronategui han sido todos capturados.
RAÍCES FRANQUISTAS
Por si el linaje familiar no fuese suficiente, los nuevos jefes de ETA aprendieron desde pronto los trucos de la clandestinidad. En concreto, con 7 y 9 años, mientras echaban carreras de coches en el jardín de su caserío de Busturia. La casa era un piso franco del comité ejecutivo que nunca fue descubierto por la policía. Una madriguera en la que se cobijaron decenas de etarras que se esfumaban al penetrar en el triángulo más duro de Vizcaya, el que forman Guernica, Lekeitio y Ondarroa.
Los renacuajos correteaban entre las piernas de míticos capos etarras como Wilson, Argala, Josu Ternera o Txomin, que tomaban el sol en el jardín mientras empujaban a ETA por el precipicio de plomo en el que sigue embarrancada. Gotzon, el padre de Ibon y Eneko, con ese punto de orgullo imprudente que le impidió crecer en la organización, hinchaba el pecho ante algún vecino, anticipando una famosa publicidad de zumos: «Éstos son mis primos». Más de 30 años después, los renacuajos han tomado el testigo.
Si bien Gotzon Gogeascoetxea y Lourdes Arronategui modelaron a sus chavalotes -como Ike Jackson a sus cinco prodigios cantores- para que se convirtieran en el perfecto gudari, el cabeza de familia también tuvo su mentor en esto de los escondites, aunque la historia familiar esconde una sorpresa ideológica. El padre de Gotzon, durante la Guerra Civil, cobijó en su caserío a un alto mando franquista para esconderle de la policía vasco-republicana. Gotzon cumplió como un chico obediente y guardó el secreto de la familia, lo que terminaría por volverse en su favor muchos años más tarde.
En 1974, año del cisma etarra, él optó por colaborar con ETA-militar, mientras su mujer Lourdes prefería a los polimilis. La noche del 25 de abril de 1975, el régimen franquista decretó el estado de excepción en la zona y se apresó a decenas de presuntos etarras, entre ellos Gotzon. La mujer cogió a los hijos y puso rumbo al exilio francés. Tres días después de la captura de Gotzon, una patrulla de guardias civiles se presentó en una casa segura de Guernica en la que se había escondido una pareja de etarras. Cayeron acribillados el matrimonio propietario del apartamento y el etarra Jesús María Markiegi, junto a un agente.
Eran pocos los que sabían de aquel emplazamiento. Entre ellos, Gotzon. «Hubo un mosqueo de la hostia», recuerda con franqueza un entonces militante, «pero las sospechas se acrecentaron cuando Gogeascoetxea salió a los 25 días». ¿Un Gogeascoetxea chivato? Nadie pudo probarlo.
Sí se supo que fue aquel padrino franquista, que se había escondido en su casa cuando era pequeño y que con el tiempo obtuvo una importante posición en el régimen, quien intercedió por su libertad.
Pocos meses más tarde, con motivo de las protestas por los últimos fusilamientos de miembros del FRAP y ETA, Gotzon volvió a caer en la red policial. Esta vez no le libró el salvoconducto. Fue golpeado y torturado durante días. Hasta que vio una ventana y se lanzó a través, partiéndose las dos piernas en el aterrizaje, con lo que forzó su traslado al hospital. A los pocos días consiguió huir en una ambulancia a Francia. «A muchos entonces se nos quitaron las dudas de que contaba con una protección franquista», cuenta un ex militante que prefiere quedar en el anonimato.
Las familias Gogeascoetxea y Arronategui son un árbol de Gernika -y alrededores- cuyo tronco y sucesivas ramas permiten reconstruir la historia de la banda como en un Cuéntame etarra.
Gotzon figura en las fichas policiales como uno de los fundadores de HASI, el primer partido de la izquierda abertzale, que luego desembocó en Herri Batasuna. La raíz materna tenía raíces de la derecha española, que luego se volvieron peneuvistas antes de derivar al batasunismo. El padre de Lourdes inauguró un negocio en Guernica, conocido como «la droguería del manco», todavía hoy regentado por los Arronategui. «La madre tiene muy mal genio y es de las duras duras», dicen en el pueblo.
Cuando la familia se reagrupa en el País Vasco francés, los padres trabajan en la Librería Mugalde, de Hendaya, epicentro del movimiento etarra allende los Pirineos, y objetivo de tres atentados en 1975, llevados a cabo por el ultraderechista Batallón Vasco-Español.
La misma librería en la que Pertur, ex jefe etarra desaparecido, recibió las indicaciones para su última cita, el 23 de julio de 1976. El mismo negocio donde trabajaba la compañera de piso del topo Mikel Lejarza, Lobo, cuando se instaló en Hendaya en una casa asignada por ETA.
Aunque al poco volvieron a España -Lourdes como ama de casa, Gotzon como comercial-, los Gogeascoetxea le cogieron el aire a Francia. Tienen una segunda casa en Urrugne (a 10 kilómetros de la frontera). Por eso no había nadie en el caserío de Busturia el pasado jueves, cuando acudió Crónica.
Allí, en Urrugne, pasan varias temporadas al año echando la jubilación. Allí, en Biarritz, vive su hijo Zigor, miembro de la Mesa Nacional de Batasuna en 2001 por la cuota francesa, y detenido en octubre de 2008 como una de las personas que habría estado en nómina (oculta) del ilegalizado Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV). Ahora está en libertad. Por allí, supone la policía, Eneko e Ibon, perfectamente francófonos, dieron orden a los comandos de agujerear el verano con atentados como los de Arrigorriaga, Mallorca y Burgos.
«Han sido educados por y para esto. Los Gogeascoetxea no van a dejarlo en la vida», comentan conocidos suyos. De hecho, también empezaron juntos. Fue el primo Kepa Arronategui el primero en alistarse en ETA, en 1996. Él captó a Eneko, que se llevó de la mano a Ibon. Formaban el comando Katu, una de las pocas estructuras etarras intrafamiliares, como ocurre en la impermeable N'Drangheta calabresa. La base de operaciones era el caserío Lagorta, propiedad de los Arronategui, en Natxitua (Ea, norte de Vizcaya), donde todos habían jugado juntos de pequeños. Allí cambiaron las bicicletas por las granadas anticarro.
La banda familiar, mimada por la organización -tenían hilo directo con la cúpula y disponían de un arsenal de guerra-, ideó un atentado para convertir la inauguración del Guggenheim, el 18 de septiembre de 1997, con el Rey presente, en un sangriento cuadro gore.
DOS BALAS SIN PREGUNTAS
Nadie sospechaba de los anónimos Gogeascoetxea. Eneko trabajaba como técnico informático e Ibon, periodista y ex corresponsal del desaparecido Egin en Francia, estaba en paro. Colocaron 12 granadas en tres jardineras con el anagrama del Ayuntamiento de Bilbao, falsificaron unos albaranes y tunearon una furgoneta como una empresa del sector. Conducía Kepa. Eneko iba atrás. Ibón se ocupaba de asegurar la huida en retaguardia.
Cometieron un solo error. Doblaron la matrícula de la Ford Transit con la de un Seat Ibiza. Cuando un ertzaina les dio el alto para comprobar la placa, Eneko asió su pistola. Cuando el segundo agente, Txema Aguirre, abrió la puerta de atrás, le recibieron dos balas. Kepa intentó hacer lo mismo pero a él se le encasquilló el arma. Fue detenido, pero Eneko robó tres coches a punta de pistola en una escapada hollywoodiense y llegó al punto acordado con Ibon, con el que comenzó una clandestinidad que dura todavía.
Eneko se convirtió, a la sombra de Tomás Elorriaga, Kuntze, en el experto en explosivos de la banda, y de ahí en el jefe de la logística. Ibon, más leído en cuestiones marxistas -a pesar de que sus padres trabajasen en una librería, quienes los conocen los describen como «poco intelectuales»- escribe ahora los guiones de los comandos de ETA.
Los Gogeascoetxea se han convertido en veteranos tras la avalancha de detenciones de los últimos años. Son el escalón previo a la hornada de la kale borroka. Ambos eran fieles de Txeroki, que será entregado mañana a España y que les esperará, en la cárcel, junto a su primo Kepa Arronategui, 42 años y condenado a 72 de prisión. En su juicio, Kepa dejó claro ser un chico de pocas palabras y con poco talento para los titulares: «Soy militante de ETA, de lo que me siento orgulloso, y no tengo más que decir».
«BROKER» ETARRA
Los Arronategui fueron menos astutos que los Gogeascoetxea a la hora de escapar de las garras policiales. En 1989, Mikel Josu Arronategui, cuñado de Gotzon y tío de Ibon y Eneko, fue detenido por esconder al comando Araba, en el que estaba integrado su propio hijo Asier, 41 años. En 2001, éste dio el salto a México, para tejer, junto a otros etarras, una infraestructura económica y de alojamiento.
La Justicia detectó sospechosas transferencias a este país de su padre, Mikel Josu, de 76 años. Una pista que permitió deshacer el entramado de los brokers etarras, que no sólo invertían en empresas, sino también en fondos de inversión con el dinero extorsionado por ETA. Asier fue condenado a seis años el pasado mes de julio por esta causa. La familia Arronategui está arruinada y con sus cuentas embargadas
El hermano de Kepa, Jon Mikel, erróneamente implicado en el atentado contra el Guggenheim, es guitarrista del grupo de éxito Ken Zazpi, que algunos llaman los Coldplay vascos. El cantante, Eñaut Elorrieta, prestó la furgoneta Ford Transit utilizada en el atentado fallido del Guggenheim. Evidentemente, sin saber para qué. ¿Por qué iba a desconfiar si todo queda en familia?
Ha habido otras familias etarras, pero nunca dos hermanos habían coincidido en el puente de mando. Los dos, amamantados en la causa desde la cuna, se embutieron juntos el pasamontañas. Y juntos han llegado a la cúpula. Ibon y Eneko, el orgullo de su padre Gotzon.
Los Gogeascoetxea y los Arronategui no son las únicas sagas de etarras. Maite Aranalde está en busca y captura después de que la Audiencia Nacional decidiera, el pasado agosto, su puesta en libertad bajo fianza. Su padre, Jokin Aranalde, detenido como colaborador de la banda, también escapó de la Justicia en 2004 y desde entonces se encuentra en paradero desconocido. Hay casos de hermanos etarras que recuerdan al de Ibon y Eneko, como son Laurence y Patxi Guimon, ambos detenidos por su pertenencia a la banda e hijos, a su vez, de Xabier Guimon, condenado por esconder al dirigente Santi Potros. Otro de los casos más famosos de linaje etarra es el de Josu Ternera, dirigente de la banda durante varios lustros, detenido más tarde, diputado regional de la izquierda abertzale y finalmente de nuevo en la clandestinidad. Su hijo, Egoitz Urrutikoetxea, se integró en ETA después de ser un miembro activo de la kale borroka. El histórico miembro del comando Madrid Ignacio Arakama Mendía, Macario, también dejó descendencia y relevo en la banda: su hija Olaritz Aracama, detenida este año. Otro de los apellidos estrella de ETA es Troitiño. El padre, Domingo, fue uno de los responsables del atentado de Hipercor. Jon Joseba, el hijo, era el lugarteniente de Txeroki cuando fue detenido.
GOTZON, el padre, fue de ETA; la madre, «polimili»; el tío militó en la organización asesina. Y los primos. Ibon y Eneko, hijos del primero, corretearon entre las piernas de míticos etarras. No sólo empuñaron las armas, ahora son los jefes de la banda
Antonio Machado y Álvarez, alias Demófilo, escritor aficionado, hacía leer el Romancero a sus cinco retoños con la esperanza de que llegaran a convertirse en el brillante autor que él nunca logró ser. Le salieron dos genios, Manuel y Antonio. Gotzon Gogeascoetxea, etarra de medio pelo antes de la Transición, inculcó la salmodia armada y nacionalista a sus cuatro hijos varones con la esperanza de que llegaran a convertirse en el líder etarra que él nunca logró ser. También le salieron dos, Ibon y Eneko, pero en cierto modo superó a Demófilo: un tercero, Zigor, cabecilla de Batasuna en Francia, se quedó en el escalón intermedio. «Gotzon insufló a sus hijos todo el veneno ultranacionalista para que se convirtieran en lo que él no fue capaz de ser», dice alguien que conoce de cerca la familia.
Ibon Gogeascoetxea Arronategui, 44, y su hermano menor Eneko, 42, son los nuevos jefes de ETA. Controlan los aparatos militar y logístico de la banda. Pero si los Machado sólo contaron con el influjo de la estela paterna, los Gogeascoetxea pudieron elegir entre un ramillete de lazos de sangre con ETA.
No sólo su madre, Lourdes, y su padre, Gotzon, militaron en la logia terrorista durante los años 70; también su tío Mikel Josu Arronategui (hermano de su madre), procesado dos veces por pertenencia a ETA, así como sus primos hermanos Asier y Kepa Arronategui, en prisión, y la novia de este último, Izaskun Urionabarrenetxea, hija a su vez de Manu Urionabarrenetxea, afamado pistolero abatido por la Guardia Civil cuando ella tenía 9 añitos y tío político de Ibon y Eneko. Hay familias de tradición militar. Otras que perpetúan un saber artesano. A a los Gogeascoetxea Arronategui se les da bien la cosa del terrorismo.
Los hermanos Gogeascoetxea son «gente de campo: callados, tranquilos y cabezones», cuentan en Busturia, un burgo rural a ocho kilómetros de Guernica (Vizcaya), donde todos se conocen y gobierna ANV. La Policía vasca no sabía mucho de ellos cuando eran jóvenes, aparte del pedigrí abertzale que portaba la familia.
«De sus primos, los Arronategui, se sabía que estaban en el follón, pero ellos se mantuvieron en un segundo plano», afirman fuentes policiales. Quizás por esa capacidad para pasar inadvertidos, los Gogeascoetxea permanecen invisibles para las fuerzas de seguridad desde hace 12 años -la media actual de permanencia en ETA antes de ser detenido es de dos años y medio-, mientras que en la rama de los Arronategui han sido todos capturados.
RAÍCES FRANQUISTAS
Por si el linaje familiar no fuese suficiente, los nuevos jefes de ETA aprendieron desde pronto los trucos de la clandestinidad. En concreto, con 7 y 9 años, mientras echaban carreras de coches en el jardín de su caserío de Busturia. La casa era un piso franco del comité ejecutivo que nunca fue descubierto por la policía. Una madriguera en la que se cobijaron decenas de etarras que se esfumaban al penetrar en el triángulo más duro de Vizcaya, el que forman Guernica, Lekeitio y Ondarroa.
Los renacuajos correteaban entre las piernas de míticos capos etarras como Wilson, Argala, Josu Ternera o Txomin, que tomaban el sol en el jardín mientras empujaban a ETA por el precipicio de plomo en el que sigue embarrancada. Gotzon, el padre de Ibon y Eneko, con ese punto de orgullo imprudente que le impidió crecer en la organización, hinchaba el pecho ante algún vecino, anticipando una famosa publicidad de zumos: «Éstos son mis primos». Más de 30 años después, los renacuajos han tomado el testigo.
Si bien Gotzon Gogeascoetxea y Lourdes Arronategui modelaron a sus chavalotes -como Ike Jackson a sus cinco prodigios cantores- para que se convirtieran en el perfecto gudari, el cabeza de familia también tuvo su mentor en esto de los escondites, aunque la historia familiar esconde una sorpresa ideológica. El padre de Gotzon, durante la Guerra Civil, cobijó en su caserío a un alto mando franquista para esconderle de la policía vasco-republicana. Gotzon cumplió como un chico obediente y guardó el secreto de la familia, lo que terminaría por volverse en su favor muchos años más tarde.
En 1974, año del cisma etarra, él optó por colaborar con ETA-militar, mientras su mujer Lourdes prefería a los polimilis. La noche del 25 de abril de 1975, el régimen franquista decretó el estado de excepción en la zona y se apresó a decenas de presuntos etarras, entre ellos Gotzon. La mujer cogió a los hijos y puso rumbo al exilio francés. Tres días después de la captura de Gotzon, una patrulla de guardias civiles se presentó en una casa segura de Guernica en la que se había escondido una pareja de etarras. Cayeron acribillados el matrimonio propietario del apartamento y el etarra Jesús María Markiegi, junto a un agente.
Eran pocos los que sabían de aquel emplazamiento. Entre ellos, Gotzon. «Hubo un mosqueo de la hostia», recuerda con franqueza un entonces militante, «pero las sospechas se acrecentaron cuando Gogeascoetxea salió a los 25 días». ¿Un Gogeascoetxea chivato? Nadie pudo probarlo.
Sí se supo que fue aquel padrino franquista, que se había escondido en su casa cuando era pequeño y que con el tiempo obtuvo una importante posición en el régimen, quien intercedió por su libertad.
Pocos meses más tarde, con motivo de las protestas por los últimos fusilamientos de miembros del FRAP y ETA, Gotzon volvió a caer en la red policial. Esta vez no le libró el salvoconducto. Fue golpeado y torturado durante días. Hasta que vio una ventana y se lanzó a través, partiéndose las dos piernas en el aterrizaje, con lo que forzó su traslado al hospital. A los pocos días consiguió huir en una ambulancia a Francia. «A muchos entonces se nos quitaron las dudas de que contaba con una protección franquista», cuenta un ex militante que prefiere quedar en el anonimato.
Las familias Gogeascoetxea y Arronategui son un árbol de Gernika -y alrededores- cuyo tronco y sucesivas ramas permiten reconstruir la historia de la banda como en un Cuéntame etarra.
Gotzon figura en las fichas policiales como uno de los fundadores de HASI, el primer partido de la izquierda abertzale, que luego desembocó en Herri Batasuna. La raíz materna tenía raíces de la derecha española, que luego se volvieron peneuvistas antes de derivar al batasunismo. El padre de Lourdes inauguró un negocio en Guernica, conocido como «la droguería del manco», todavía hoy regentado por los Arronategui. «La madre tiene muy mal genio y es de las duras duras», dicen en el pueblo.
Cuando la familia se reagrupa en el País Vasco francés, los padres trabajan en la Librería Mugalde, de Hendaya, epicentro del movimiento etarra allende los Pirineos, y objetivo de tres atentados en 1975, llevados a cabo por el ultraderechista Batallón Vasco-Español.
La misma librería en la que Pertur, ex jefe etarra desaparecido, recibió las indicaciones para su última cita, el 23 de julio de 1976. El mismo negocio donde trabajaba la compañera de piso del topo Mikel Lejarza, Lobo, cuando se instaló en Hendaya en una casa asignada por ETA.
Aunque al poco volvieron a España -Lourdes como ama de casa, Gotzon como comercial-, los Gogeascoetxea le cogieron el aire a Francia. Tienen una segunda casa en Urrugne (a 10 kilómetros de la frontera). Por eso no había nadie en el caserío de Busturia el pasado jueves, cuando acudió Crónica.
Allí, en Urrugne, pasan varias temporadas al año echando la jubilación. Allí, en Biarritz, vive su hijo Zigor, miembro de la Mesa Nacional de Batasuna en 2001 por la cuota francesa, y detenido en octubre de 2008 como una de las personas que habría estado en nómina (oculta) del ilegalizado Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV). Ahora está en libertad. Por allí, supone la policía, Eneko e Ibon, perfectamente francófonos, dieron orden a los comandos de agujerear el verano con atentados como los de Arrigorriaga, Mallorca y Burgos.
«Han sido educados por y para esto. Los Gogeascoetxea no van a dejarlo en la vida», comentan conocidos suyos. De hecho, también empezaron juntos. Fue el primo Kepa Arronategui el primero en alistarse en ETA, en 1996. Él captó a Eneko, que se llevó de la mano a Ibon. Formaban el comando Katu, una de las pocas estructuras etarras intrafamiliares, como ocurre en la impermeable N'Drangheta calabresa. La base de operaciones era el caserío Lagorta, propiedad de los Arronategui, en Natxitua (Ea, norte de Vizcaya), donde todos habían jugado juntos de pequeños. Allí cambiaron las bicicletas por las granadas anticarro.
La banda familiar, mimada por la organización -tenían hilo directo con la cúpula y disponían de un arsenal de guerra-, ideó un atentado para convertir la inauguración del Guggenheim, el 18 de septiembre de 1997, con el Rey presente, en un sangriento cuadro gore.
DOS BALAS SIN PREGUNTAS
Nadie sospechaba de los anónimos Gogeascoetxea. Eneko trabajaba como técnico informático e Ibon, periodista y ex corresponsal del desaparecido Egin en Francia, estaba en paro. Colocaron 12 granadas en tres jardineras con el anagrama del Ayuntamiento de Bilbao, falsificaron unos albaranes y tunearon una furgoneta como una empresa del sector. Conducía Kepa. Eneko iba atrás. Ibón se ocupaba de asegurar la huida en retaguardia.
Cometieron un solo error. Doblaron la matrícula de la Ford Transit con la de un Seat Ibiza. Cuando un ertzaina les dio el alto para comprobar la placa, Eneko asió su pistola. Cuando el segundo agente, Txema Aguirre, abrió la puerta de atrás, le recibieron dos balas. Kepa intentó hacer lo mismo pero a él se le encasquilló el arma. Fue detenido, pero Eneko robó tres coches a punta de pistola en una escapada hollywoodiense y llegó al punto acordado con Ibon, con el que comenzó una clandestinidad que dura todavía.
Eneko se convirtió, a la sombra de Tomás Elorriaga, Kuntze, en el experto en explosivos de la banda, y de ahí en el jefe de la logística. Ibon, más leído en cuestiones marxistas -a pesar de que sus padres trabajasen en una librería, quienes los conocen los describen como «poco intelectuales»- escribe ahora los guiones de los comandos de ETA.
Los Gogeascoetxea se han convertido en veteranos tras la avalancha de detenciones de los últimos años. Son el escalón previo a la hornada de la kale borroka. Ambos eran fieles de Txeroki, que será entregado mañana a España y que les esperará, en la cárcel, junto a su primo Kepa Arronategui, 42 años y condenado a 72 de prisión. En su juicio, Kepa dejó claro ser un chico de pocas palabras y con poco talento para los titulares: «Soy militante de ETA, de lo que me siento orgulloso, y no tengo más que decir».
«BROKER» ETARRA
Los Arronategui fueron menos astutos que los Gogeascoetxea a la hora de escapar de las garras policiales. En 1989, Mikel Josu Arronategui, cuñado de Gotzon y tío de Ibon y Eneko, fue detenido por esconder al comando Araba, en el que estaba integrado su propio hijo Asier, 41 años. En 2001, éste dio el salto a México, para tejer, junto a otros etarras, una infraestructura económica y de alojamiento.
La Justicia detectó sospechosas transferencias a este país de su padre, Mikel Josu, de 76 años. Una pista que permitió deshacer el entramado de los brokers etarras, que no sólo invertían en empresas, sino también en fondos de inversión con el dinero extorsionado por ETA. Asier fue condenado a seis años el pasado mes de julio por esta causa. La familia Arronategui está arruinada y con sus cuentas embargadas
El hermano de Kepa, Jon Mikel, erróneamente implicado en el atentado contra el Guggenheim, es guitarrista del grupo de éxito Ken Zazpi, que algunos llaman los Coldplay vascos. El cantante, Eñaut Elorrieta, prestó la furgoneta Ford Transit utilizada en el atentado fallido del Guggenheim. Evidentemente, sin saber para qué. ¿Por qué iba a desconfiar si todo queda en familia?
Ha habido otras familias etarras, pero nunca dos hermanos habían coincidido en el puente de mando. Los dos, amamantados en la causa desde la cuna, se embutieron juntos el pasamontañas. Y juntos han llegado a la cúpula. Ibon y Eneko, el orgullo de su padre Gotzon.
Los Gogeascoetxea y los Arronategui no son las únicas sagas de etarras. Maite Aranalde está en busca y captura después de que la Audiencia Nacional decidiera, el pasado agosto, su puesta en libertad bajo fianza. Su padre, Jokin Aranalde, detenido como colaborador de la banda, también escapó de la Justicia en 2004 y desde entonces se encuentra en paradero desconocido. Hay casos de hermanos etarras que recuerdan al de Ibon y Eneko, como son Laurence y Patxi Guimon, ambos detenidos por su pertenencia a la banda e hijos, a su vez, de Xabier Guimon, condenado por esconder al dirigente Santi Potros. Otro de los casos más famosos de linaje etarra es el de Josu Ternera, dirigente de la banda durante varios lustros, detenido más tarde, diputado regional de la izquierda abertzale y finalmente de nuevo en la clandestinidad. Su hijo, Egoitz Urrutikoetxea, se integró en ETA después de ser un miembro activo de la kale borroka. El histórico miembro del comando Madrid Ignacio Arakama Mendía, Macario, también dejó descendencia y relevo en la banda: su hija Olaritz Aracama, detenida este año. Otro de los apellidos estrella de ETA es Troitiño. El padre, Domingo, fue uno de los responsables del atentado de Hipercor. Jon Joseba, el hijo, era el lugarteniente de Txeroki cuando fue detenido.
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Re: Información relacionada con ETA
COSA CURIOSA
Un test confirma que un mando militar escribió cartas en nombre de ETA
La prueba pericial caligráfica de la Policía Científica ha determinado que el teniente coronel médico vallisoletano E.A.L. fue el autor de las amenazas de muerte en nombre de ETA sobre dos compañeros de la misma graduación militar a quienes presuntamente coaccionó para que abandonaran las plazas que el envidiaba: los botiquines del acuartelamiento de San Isidro y de la Academia de Caballería.
La causa se encuentra en estos momentos en Instrucción número 3 de Valladolid, después de que la Audiencia Provincial ordenara al Juzgado que investigara los hechos como constitutivos de un delito de amenazas. Inicialmente el magistrado calificó los hechos como de falta, pero el recurso interpuesto por los afectados ha prosperado. El juez investiga ahora el caso dos procedimientos distintos "uno para las cartas anónimas y otro para las llamadas amenazantes" aunque finalmente podrían converger en una sola causa. Es al menos lo que espera la defensa de E.A.L. atendiendo al principio de non bis in ídem (no dos veces por lo mismo) para evitar una posible doble condena. La pena por amenazas puede alcanzar los 3 años de cárcel y, en su caso, podría acarrear su salida de las Fuerzas Armadas.
De las dos tandas de amenazas que E.A.L., supuestamente, dirigió contra sus compañeros, la de las cartas ya tiene informe grafístico. Fuentes del caso aseguraron a este diario que la comparación de los manuscritos de las tres cartas amenazantes con otros textos escritos por E.A.L., de 56 años, revela un conclusión "irrefutable" sobre su autoría.
El contenido tardará en olvidarlo el receptor, el entonces médico jefe de San Isidro. "Hola cabrón, usurpador tú y el puto amigo. Así está España. Gora ETA", reza el primer envío. Dos meses después, recibió una carta, que, por indicación de los agentes, no llegó a abrir para trabajar mejor con las huellas y la saliva. Finalmente, otro mes después, le llegó a su consulta privada una tercera carta sin remite en el sobre.
Dentro, un folio en blanco con el siguiente texto: "Hola cabrón no te olvidamos por ser parte de la pandilla de sinvergüenzas que tenemos en el gobierno y usurpadores. Hasta que no acabemos contigo no pararemos", señala.
Ahora el médico investigado tendrá que someterse a una segunda prueba pericial. Se celebrará el próximo 7 de octubre y consistirá en un reconocimiento de voz a partir de las llamadas amenazantes que pudo grabar uno de los perjudicados para formular su denuncia.
Un test confirma que un mando militar escribió cartas en nombre de ETA
La prueba pericial caligráfica de la Policía Científica ha determinado que el teniente coronel médico vallisoletano E.A.L. fue el autor de las amenazas de muerte en nombre de ETA sobre dos compañeros de la misma graduación militar a quienes presuntamente coaccionó para que abandonaran las plazas que el envidiaba: los botiquines del acuartelamiento de San Isidro y de la Academia de Caballería.
La causa se encuentra en estos momentos en Instrucción número 3 de Valladolid, después de que la Audiencia Provincial ordenara al Juzgado que investigara los hechos como constitutivos de un delito de amenazas. Inicialmente el magistrado calificó los hechos como de falta, pero el recurso interpuesto por los afectados ha prosperado. El juez investiga ahora el caso dos procedimientos distintos "uno para las cartas anónimas y otro para las llamadas amenazantes" aunque finalmente podrían converger en una sola causa. Es al menos lo que espera la defensa de E.A.L. atendiendo al principio de non bis in ídem (no dos veces por lo mismo) para evitar una posible doble condena. La pena por amenazas puede alcanzar los 3 años de cárcel y, en su caso, podría acarrear su salida de las Fuerzas Armadas.
De las dos tandas de amenazas que E.A.L., supuestamente, dirigió contra sus compañeros, la de las cartas ya tiene informe grafístico. Fuentes del caso aseguraron a este diario que la comparación de los manuscritos de las tres cartas amenazantes con otros textos escritos por E.A.L., de 56 años, revela un conclusión "irrefutable" sobre su autoría.
El contenido tardará en olvidarlo el receptor, el entonces médico jefe de San Isidro. "Hola cabrón, usurpador tú y el puto amigo. Así está España. Gora ETA", reza el primer envío. Dos meses después, recibió una carta, que, por indicación de los agentes, no llegó a abrir para trabajar mejor con las huellas y la saliva. Finalmente, otro mes después, le llegó a su consulta privada una tercera carta sin remite en el sobre.
Dentro, un folio en blanco con el siguiente texto: "Hola cabrón no te olvidamos por ser parte de la pandilla de sinvergüenzas que tenemos en el gobierno y usurpadores. Hasta que no acabemos contigo no pararemos", señala.
Ahora el médico investigado tendrá que someterse a una segunda prueba pericial. Se celebrará el próximo 7 de octubre y consistirá en un reconocimiento de voz a partir de las llamadas amenazantes que pudo grabar uno de los perjudicados para formular su denuncia.
Re: Información relacionada con ETA
Fuente: http://www.larazon.es/noticia/la-nueva- ... -atentadosLa detención de Sirvent, el 10 de abril en París, y el conocimiento por las Fuerzas de Seguridad de los documentos que llevaba en sus dispositivos informáticos, en los que quedaba al descubierto la trampa de ETA, ha hecho que la banda renuncie, al menos por el momento, a esa estrategia y haya optado por una nueva ofensiva de atentados, como la del pasado verano.
Los agentes que durante semanas siguieron, no sin dificultades, a Sirvent por Francia, pensaban que era el jefe del «aparato de falsificaciones». Los referidos documentos, la mayoría elaborados por él mismo, demostraron el importante papel que tenía dentro del «aparato político».
Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, en estos documentos estaban los planes para formar un «frente soberanista» en el que se apoyaría Batasuna para presentarse a los citados comicios, objetivo principal y auténtica obsesión de ETA y su entramado ya que, de no lograrlo, el camino para su definitiva desaparición estará abierto.
Tal y como desveló este periódico en varias noticias durante el mes de agosto, ETA había elegido al portavoz de su brazo político, Arnaldo Otegi, para que dirigiera «la operación».
Las «buenas» palabras
Como ocurrió con el llamado «Pacto de Estella» («Lizarra»), firmado el 12 de septiembre de 1998, se trataba de formar un «frente soberanista». En este caso, para que diera cobertura a Batasuna, o a la formación que en ese momento diseñara la banda, con el fin de que pudiera presentar candidaturas. Toda esta trampa estaría rodeada, como es habitual, de «bellas palabras» en las que se hablaría de nuevos procesos de paz y hasta de abandono de las armas. Incluso, los terroristas anunciarían treguas parciales o sectoriales como prueba de buena voluntad.
El plan estaba en marcha y aunque Otegi no se prodigaba mucho en público, trabajaba, junto con la gente de su entorno, afanosamente en el proyecto. No contaba con la eficacia de la Policía Nacional española que, tras una trabajosa investigación, consiguió detener a Sirvent y, lo que es más importante, dar la oportunidad a los expertos franceses de acceder al «baúl» en el que guardaba tan importantes secretos.
Las declaraciones de los responsables de Interior de Madrid y de Vitoria, en las que avisaban de la trampa etarra, alertaron a quienes estaban llamados a participar en el nuevo frente soberanista, por más que desde el nacionalismo vasco radical se intentaran desacreditar los mensajes de Alfredo Pérez Rubalcaba y Rodolfo Ares.
Las fuentes consultadas subrayan que la detención de Sirvent, una de las más importantes de los últimos tiempos, ha obligado a ETA a cambiar la estrategia, no a renunciar a ella porque su presencia en las próximas elecciones municipales y forales es una cuestión de supervivencia. Los actuales responsables de la banda han ordenado una campaña de atentados para los próximos meses con el fin de tratar de obtener por la vía de la fuerza lo que no han logrado mediante la trampa, que estaba bien urdida pero que la eficacia antiterrorista se ocupó de desenmascarar.
Saludos.

